Yeray Barroso: "Para mí la escritura es centrar la totalidad de la vida en 13 o 14 versos"

Tubigú

¿Puede el lector de esta entrevista conocer al entrevistado si no comprendiera su cuerpo? Sin una fotografía que encabezara al texto, ¿podría conocer o imaginarle sin saber si quiera su forma o su voz? No conozco a nadie si no he visto su cara: / la voz deforma los cuerpos. [...] / si no sabes nada, si no te llega ni una foto / ¿llegarás a saber de mí?, pregunta el poeta tinerfeño Yeray Barroso en su último poemario Nunca seré mi madre y no pariré a mi hermana (Libero Editorial). La obra, que sale a la venta este 21 de febrero, desarrolla las cuestiones que conforman la identidad, se pregunta sobre el cuerpo y el paisaje y deconstruye la masculinidad con la que se crio Barroso.

¿Cómo nace Nunca seré mi madre y no pariré a mi hermana?

Nunca seré mi madre y no pariré a mi hermana reúne las búsquedas poéticas que llevo realizando los últimos cuatro o cinco años. Aunque es verdad que la primera parte del libro fue escrita en el 2020, la segunda sí vino trabajándose mucho antes. Básicamente es una búsqueda de la comprensión de la realidad del cuerpo propio y de otras posibles realidades de otros cuerpos que se intentan comprender. Se llega a una conclusión de que se puede ser empáticos con ellas pero nunca se puede ser el otro cuerpo.

Habla de posibles realidades de otros cuerpos, ¿Cuáles ha encontrado en esta búsqueda?

Yo partí de una pregunta: ¿Se puede pensar en una persona sin pensar en su cuerpo? En el libro, durante varios poemas se le pregunta a un lector si puede pensarme sin cuerpo, sin nariz, sin boca, sin musculatura,... sin lo corpóreo. Imagina que piensas en un amigo, ¿podrías pensar en una persona sin pensar en su cuerpo? ¿Hasta qué punto te genera de por sí una identidad? Por ejemplo, si pienso en mí en última instancia voy a ser un hombre, blanco, heterosexual, con una situación económica concreta que es la que me va a diferenciar del resto. Y voy a ser un privilegiado frente a otros cuerpos que podré pensar y podré entender pero no podré vivir. Yo puedo entender la realidad de una persona transexual, por ejemplo, puedo ponerme en su lugar, puedo ser empático, puedo integrarla a mi realidad lo máximo posible pero no voy a sentir nunca lo que siente esa persona en su vida diaria.

¿Y cómo se estructura Nunca seré mi madre y no pariré a mi hermana?

El poemario se divide en dos partes. La primera se titula por el propio título del libro y va desde la a a la z. Funciona como un cuerpo cerrado desde el inicio hasta el final. Esta parte es la que se centra en esto que hemos estado hablando. Tiene una segunda parte que se llama Visiones del paraíso, que la escribí en un periodo en el que vivía en Tacoronte, cerca del mar. Yo lo veía como un lugar de veraneo de gente local, en invierno se despoblaba de esa gente y se llenaba de turistas con Airbnb y cambiaba totalmente la realidad. Se cuestiona más el cuerpo visto como un local que ve cómo otra gente lo mira desde la exotización. De cómo eso modela también la identidad, por eso son Visiones del paraíso y se juega con esta idea, con el paraíso que se ha vendido de Canarias.

¿Cree que el paraíso que se ha vendido no es el paraíso que es Canarias?

Si miramos la naturaleza es verdad que hace sol más tiempo de lo que llueve y que hay buen clima, en general. Pero creo que en Canarias nos hemos terminado creyendo los tópicos turísticos, que es el peligro de todas las áreas turísticas. Al final un área turística es un lugar de consumo, un lugar que se debe vender para que los visitantes vengan. Para que los visitantes vengan se tienen que crear unos clichés, unos tópicos, que van a estructurar todo el mundo que rodea a ese lugar. Entonces llega un punto en que nosotros mismos nos autoidentificamos con algo que en general, en la historia, no nos ha identificado.

Por ejemplo, tenemos muy interiorizado que cuando vamos por la autopista veamos un cartel con un loro y que diga LoroParque y que esa sea nuestra realidad, cuando la realidad natural de Canarias no implica eso. Hemos normalizado que nos miren desde fuera y ser ese lugar que es mirado, siempre dependemos de la mirada de alguien y necesitamos agradar a ese alguien y creo que ese es un sentimiento muy perverso, porque te hace estar condicionado para hacer que esa persona que viene regrese. No sé si recuerdas unos lemas que decían “Tenerife amable, Tenerife buena gente. Sé amable con quien nos visita”, es decir, ya te está condicionando que tienes que poner buena cara aunque tú no la tengas. No se centra en eso la segunda parte, porque sigue centrada en la identidad del cuerpo y del yo pero un toque vive en ese espacio.

"Para mi es igual de válido lo que yo veo hacer a mi abuelo con el mando de la televisión que la referencia literaria más culta que se tiene"

En su segundo poemario, Ceremonia, abarca algunas cuestiones más de las costumbres canarias, ¿Las ha tratado también en Nunca seré mi madre y no pariré a mi hermana?

No lo veo tanto, pero para mí la escritura es centrar la totalidad de la vida en 13 o 14 versos. Es decir, para mi es igual de válido lo que yo veo hacer a mi abuelo con el mando de la televisión que la referencia literaria más culta que se tiene. Esto no es algo nuevo en la literatura pero lo integro en mis textos. Por ejemplo, para mí la memoria y la vejez es algo cotidiano en mis poemas, porque para escribirlos me fijo en la realidad. Muchos poemas van a nacer de una conversación, pero es verdad que, por lo menos en la primera parte del libro, también hago algo que no hacía en Ceremonia, que es coger referencias, versos de otros autores, hablo de Nina Simone, de otros referentes artísticos y los integro para hacerlos míos de alguna manera.

Entonces se aleja más de lo local

Yo creo que siempre lo local está porque mi mirada es local. Es verdad que no está tan presente ese costumbrismo, de ir a la vendimia y esas cosas, pero por ejemplo recuerdo ahora un poema, ya en la segunda parte, de unos turistas que se bañan en la piscina y el yo reflexiona y suelta algo momentáneo como <<qué feo este pueblo para que quieran venir tantos extranjeros>>.Siempre está la mirada sobre el paisaje y la vida diaria.

"Los autores jóvenes de la actualidad han abandonado la tendencia de que lo universal siempre va a estar fuera para pensar que en lo local también puede estar lo universal"

Una mirada que caracteriza a los jóvenes escritores actuales

Yo creo que en realidad no es algo nuevo. Pienso en los Puercos de circe de Luis Alemany, que es una novela que habla de Santa Cruz y de cómo la aristocracia de la capital vive o, por ejemplo, Mararía (Rafael Arozarena), que habla de esa mujer en un pueblo de Lanzarote. Pero sí creo que los autores jóvenes de la actualidad han abandonado la tendencia de que lo universal siempre va a estar fuera para pensar que en lo local también puede estar lo universal. ¿Qué es lo universal? Es básicamente mi mirada del mundo a través de lo que vivo. Creo que ahora se está produciendo una mirada hacia lo interior, hacia lo local, pero sin un excesivo localismo, sin ir a lo folclórico, entendido como algo naif e inocente en la literatura.

Nunca seré mi madre y no pariré a mi hermana saldrá este 21 de febrero coincidiendo con El Día de las letras canarias, que este año está dedicado a Natalia Sosa, ¿Ha podido adentrarte en su obra?

Sí, de hecho tengo pendiente hacer un artículo sobre ella. Sin duda es una autora a la que hay que ir y releer porque reivindicaba cuestiones del cuerpo y de la identidad que hoy soy muy centrales. Está genial que se haya dedicado el Día de las letras Canarias a una autora que para el público en general quizás no es tan conocida pero que sin duda su obra merece ser leída.

 

 

 

Sobre Yeray Barroso

Yeray Barroso (Tenerife, 1992) es graduado en Español. Lengua y literatura por la Universidad de La Laguna. Ha publicado los libros huida al centro del agua (2015) y ceremonia (2018), con el cual obtuvo el premio Nuevas Escrituras Canarias. A su vez, fue director de la revista fogal. Como crítico ha preparado la edición de los cuentos reunidos de Josefina Zamora en La mirada infinita. Cuentos reunidos (2020), así como ha estudiado la obra de Félix Francisco Casanova en su trabajo El don de Vorace: novela lírica y actitud posmoderna.

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