El Cabildo de Tenerife pone en marcha desde hoy la sexta edición de las jornadas ‘Paisajes agrarios y turismo’

Según el consejero insular, "es necesario poner en valor nuestros recursos agrarios para el disfrute no solo de los turistas sino también de la población local, que puede descubrir muchas posibilidades vinculadas al paisaje rural".

El Cabildo apuesta por el potencial del paisaje agrario como recurso turístico a través de la sexta edición de las jornadas ‘Paisajes agrarios y turismo’, que se desarrollarán del 6 al 10 de noviembre en la Agencia de Extensión Agraria de La Orotava.

El vicepresidente y consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, Jesús Morales, reivindica el "papel primordial" que debe desempeñar el mundo rural en este ámbito "porque el sector primario es un activo que contribuye a enriquecer a Tenerife como destino turístico".

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La Institución Insular informa que la jornada formativa, está dirigida a empresarios, guías e informadores turísticos, promotores y gestores de alojamientos rurales, empresas de actividades turísticas complementarias o personal técnico. Y tiene como objetivo crear una sinergia efectiva entre dos actividades económicas esenciales para Tenerife, como son el turismo y el sector primario.

Según el consejero insular, "es necesario poner en valor nuestros recursos agrarios para el disfrute no solo de los turistas sino también de la población local, que puede descubrir muchas posibilidades vinculadas al paisaje rural".

En este sentido, "el cultivo de la papa en jable en las medianías altas del sur, el sistema de cordón trenzado de las viñas del Valle de La Orotava, los almendros en flor o las mismas plataneras son paisajes únicos y característicos de la Isla que le confieren un carácter singular", destaca Jesús Morales.

Los criterios de intervención
Durante las jornadas se abordarán aspectos como los criterios de intervención en el patrimonio rural; un museo llamado paisaje rural; la revalorización del patrimonio caminero con acento comunitario y proyección turística o la estrategia insular de senderos, entre otros aspectos.

Además, se realizarán salidas interpretativas para conocer el paisaje de los castaños, las papas y las viñas en cordón de las medianías del Valle de La Orotava; una ruta guiada por el Museo de Antropología de Tenerife, Bodegas Domínguez (Tacoronte) y la Asociación de Productores de Manzana Reineta de Tenerife (El Sauzal) y otra ruta por el Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola de Tenerife y por los cultivos de costa del Valle de La Orotava.

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Actividades formativas

El Cabildo ha organizado durante el mes de noviembre diferentes actividades formativas que comenzarán este jueves 2 de noviembre en la Finca La Quinta Roja de Garachico con una charla sobre financiación bancaria para proyectos agrarios, que se repetirá el día 8 en Tejina. 

El día 6 tendrá lugar en la Agencia de Extensión Agraria y Desarrollo Rural de Güímar una charla sobre reconversión a agricultura ecológica y también ese día comienza en Valle San Lorenzo un curso sobre ‘Fundamentos de la fertirrigación’.

El día 7 se analizará en el mismo escenario ‘¿Cuánto cuesta producir un kilo de plátanos?’. 

El Mercadillo de La Matanza de Acentejo albergará el día 8 de noviembre las Jornadas de la Castaña y, en Güímar, tendrán lugar varias actividades dirigidas a agricultores: una charla sobre los costes del cultivo del aguacate y la visita a una finca de aguacates, por un lado, y los días 20 y 22 de noviembre se desarrollarán unas jornadas sobre riego localizado.

Las jornadas se completarán con un papel de experiencias sobre la bodega La Suertita; la elaboración de conservas en Buenavista del Norte (hermanas Contreras) o la granja Castillejo (cochino negro canario).
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Imagen de una zona de las instalaciones agrarias Castillejo | FB CASTILLEJO

Curiosidades del mundo paisaje agrario

Cuatro científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y cinco de la Universidad de Upsala (Suecia) han publicado en "Geology Today" los cambios vividos en Lanzarote por la erupción más larga de Europa -2.056 días- y como su agricultura aprovechó el material volcánico.

La ULPGC recuerda que la erupción de Timanfaya cubrió de lava y cenizas el 23 por ciento de Lanzarote entre 1730 y 1736, y que después propició una revolución agrícola que permitió a una isla tan seca como el Sahara doblar su población en 40 años, un "milagro" que el estudio de las dos universidades sugiere ahora exportar a más zonas áridas. 

Los múltiples volcanes que se abrieron en esos seis años vomitaron hasta cinco kilómetros cúbicos de materiales incandescentes, que sepultaron 26 aldeas y muchos de sus mejores campos de cultivo, lo que obligó a cientos de lanzaroteños emigrar en 1731 por no ver futuro en su tierra natal. 

Sin embargo, cuatro décadas después, Lanzarote presentaba el doble de población -pasó de 5.000 habitantes en 1730 a 10.000 en 1768-, las cosechas servían incluso para exportar y se plantaron por primera vez viñedos, con una uva de Grecia que le proporcionaba un producto de fama mundial: su apreciado Malvasía, de cuyo nombre deriva del municipio de Creta del que procede la cepa, Malevizi. 

Los científicos que firman este artículo, entre los que figuran Francisco Pérez, Juan Carlos Carracedo, Alejandro Rodríguez y Valentín R. Troll, del Instituto de Estudios Ambientales y Recursos Naturales (ULPGC), recuerdan que Lanzarote le debe toda esa revolución agrícola, que sostuvo la economía de la isla hasta bien entrado el siglo XX, a la erupción de Timanfaya. 

La historia de cómo ocurrió tiene tintes de "milagro": una de las versiones más extendidas, la que reproduce el artículo científico, relata que el obispo enviado por la Corona a Lanzarote para evaluar los daños que había provocado el volcán, Manuel Dávila y Cárdenas, se dio cuenta de que en los campos donde la capa de escoria que cubría la tierra era fina, las plantas no solo no habían muerto, sino que crecían con más vigor y en mucha mayor cantidad. 

Otros historiadores no niegan la perspicacia del obispo, pero sostienen que hay testimonios de que los agricultores de Lanzarote ya utilizaban antes de Timanfaya la técnica que a partir de entonces se extendió a toda Canarias y a buena parte de Hispanoamérica, el "enarenado", consistente en cubrir la tierra de cultivo con una fina capa de lapilli o ceniza, "picón" y "arena" para los lugareños. 

Los autores del artículo subrayan que, sin necesidad de riegos, los "enarenados" multiplicaron las cosechas en una isla con un régimen de lluvias similar al del Sahara -una media de 150 litros por metro cuadrado al año-, gracias a las especiales propiedades de los materiales volcánicos, que atrapan la humedad del aire y se la van cediendo, poco a poco, a la tierra de cultivo. 

Y, de paso, protegen al suelo de los rigores del sol y de la evaporación y le proporcionan de forma pausada nutrientes sin necesidad de emplear otros fertilizantes, gracias a las comunidades de microorganismos que se asientan dentro del "picón". 

Los firmantes de este trabajo sugieren exportar esta centenaria técnica canaria para ayudar a cultivar otros lugares del mundo tan áridos como Lanzarote donde, sin la ayuda de la escoria volcánica, ya copiadas por algunos productos de jardinería, llevaría "miles de años" que sus suelos se convirtieran en fértiles.