Tour de Francia: Pasión & Deporte

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Hay deportes que movilizan a todo el planeta durante una época del año. En verano, además de las competiciones internacionales que se celebran cada dos o cuatro años, hay una cita que anualmente congrega a millones de personas delante de sus televisores.

El Tour de Francia, la gran competición ciclista por etapas lleva más de un centenar de años cautivando a los amantes de las dos ruedas, pendientes de cada pedaleo por los impresionantes paisajes de Francia. La ronda gala es táctica y técnica, trabajo en equipo, perseverancia, emoción y una notable expectación en cada uno de los miles de kilómetros de la prueba reina del ciclismo a nivel mundial.

Sus orígenes se remontan a 1869 con la carrera que unió las ciudades de París y Rouen, aunque fue en 1903 cuando se dio forma a una competición que contaba con 6 etapas, casi 2500 kilómetros de trazado y un premio de 20.000 francos. Su popularidad crecía gracias a la prensa, providencial en los orígenes de esta competición; y que recogía las hazañas sobrehumanas de corredores lanzadas a la aventura por las carreteras de montaña de la nación gala. Los inscritos se multiplicaban por cada edición, y los desastres de los inicios fueron resolviéndose a favor de una competición que ganaba en prestigio.

El ciclismo es un deporte individual, aunque cada vez ha tomado mayor relevancia y valor el equipo. No existe éxito sin un buen equipo, no sólo de corredores que luchan por un objetivo común sino que también favorecen con su trabajo el triunfo del líder del equipo. La croix de Fer, el Tourmalet, la Madeleine y otros míticos puertos del Tour de Francia son más fácil de superar con el esfuerzo compartido. El maillot amarillo sólo lo ostenta el ganador del Tour de Francia, pero en cada hazaña nunca se olvida el vencedor del Tour, que el éxito personal también es colectivo por su equipo.

Aunque no todos los grandes corredores de la historia del ciclismo han conseguido alzarse con el título, hay algunos elegidos que han coronado la ronda gala hasta en 5 ocasiones. El francés Jacques Anquetil fue incontestable en la década de los 60, le tomó el testigo Eddy Merckx en los 70, cuando 'El Canibal' acostumbró a llegar a París liderando la prueba. Bernard Hinault consiguió su pentacampeonato a mediados de los 80, una proeza que obtuvo el español Miguel Induráin a inicios de los 90.

El navarro ha sido el único en conseguir, de manera consecutiva, alzarse con la ronda gala durante 5 ediciones. En la actualidad, el británico Chris Froome con 4 entorchados busca entrar en este selecto grupo de pentacampeones de la prueba por etapas más mítica del mundo.

El Tour de Francia no ha estado exento de polémica. Como toda competición regulada, las decisiones adoptadas por la patronal y organizadora han generado revuelo a lo largo de la historia de la competición. Sin embargo, la vivencia de Lance Armstrong con la ronda francesa es la más reseñable. El ciclista estadounidense pasó de héroe nacional a villano, de mito y leyenda a ser recordado como el deportista al que se le despojaron sus siete títulos del Tour de Francia por dopaje.

La Agencia Antidopaje de Estados Unidos sostiene que se dopó desde 1999 hasta 2005, motivo por el que se le retiraron todos sus logros deportivos durante esa época, entendiendo que quien engaña para ganar nunca tiene éxito, que el triunfo no vale a cualquier precio y al tramposo siempre se le descubre. El Tour apoyó la decisión de la UCI y confirmó que dejaba desierto el ganador de las ediciones en las que el estadounidense se alzó con la victoria.

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