"Esa verdad de la que me habló mi padre"

"No fue una carrera que tuviera en mente seguir cuando niño. Tenía claro que me dedicaría a la música, pero pasaron muchos años antes de decidirme a dar el paso de formarme como cantante lírico. Toda mi formación musical básica la hice como trompista... De esa época recuerdo una conversación con mi hermana Raquel en la que me aconsejo que me centrara en la opción que más ilusión me hiciera, por complicada que pudiera parecer. Y así fue como, meses más tarde, conseguí plaza en la Guildhall School of Music and Drama en Londres para estudiar canto. Por cuestiones personales no acepté esa plaza, pero desde entonces se abrió todo un mundo ante mí"

Airam Hernández | www.airamhernandez.com

“Airam, ¿de qué te sirve repetir una y otra vez esa pieza si no consigues transmitir nada? No te das cuenta de que así no sirve hacer música?... En ese momento no entendí bien a que se refería, pero hoy en día tiene para mí un significado especial."


Nació en el seno de una familia de La Laguna (Tenerife), todos vinculados a la música. Críticos extranjeros consideran que tiene "una voz de primera línea" (Der Neu Merker) y "el timbre de un joven Pavoratti" (II Gionale della Musica). Lleva años conquistando al público internacional. Ama la música y, en noviembre, cumplirá el sueño de actuar ante los canarios en el Auditorio de Tenerife. Cosas de la vida. Pero, por fin, llega el momento de actuar en su tierra. Un artista excepcional que merece conocerle de cerca. Airam nos ha dado la oportunidad de contarnos su historia en esta entrevista para AtlánticoHoy.  ¡3, 2, 1... abrimos el telón y conocemos en profundidad su vida. Tomen el mejor asiento para disfrutarlo, sin prisas!
¿Qué te llevó a salir fuera? 
Soy una persona a la que le gusta arriesgar. Siempre con cabeza y dentro de ámbitos en los que me siento preparado. Creo firmemente que es muy importante, para todo estudiante de música, el salir de su zona de confort. En el caso de Canarias, por ejemplo, es un hecho comprobado que el material de las voces es único, así como la calidad de los profesionales de la enseñanza musical de las islas. Pero considero que, como artistas, nuestro deber es explorar los aspectos relacionados con nuestra profesión y ser muy amplios de miras. Para lograrlo, viajar es fundamental. No hablo de salir a buscar algo mejor, sino a desarrollar una visión más global de lo que significa dedicarse a esto. En mi caso, la decisión se dio de forma bastante natural de acuerdo a las opciones profesionales que se me presentaron. Aconsejado por Celso Albelo, contacté con el maestro Manuel Cid, quien me propuso audicionar en el Conservatorio Reina Sofia de Madrid para estudiar con él. 
En ese tiempo también tuve la opción de trabajar como corista en el Teatro Real de Madrid y en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Supongo que el trabajar en dos de los teatros de ópera más importantes de mi país me hizo sentir mucho más seguro de que éste era el camino correcto. Poco después, gané la oposición para una plaza fija de tenor en el Gran Teatre del Liceu. Todo esto sucedió después de tan sólo seis meses desde mi salida de Tenerife. Tuve que cambiar completamente mis planes de futuro y adaptarme rápido a los cambios. Tenía formación como músico y experiencia como corista, pero creí necesario trabajar técnica vocal para afrontar el duro trabajo del coro, así que me licencié en la especialidad de canto con la maestra Dolors Aldea en Barcelona. Luego vinieron las competiciones, la final del concurso Viñas en Barcelona, la semifinal de Operalia con Plácido Domingo en Los Ángeles, las audiciones para Master y Operas Studio en Boston, Filadelfia, para el coro de la MET de Nueva York, el año de Opera Studio en Zürich, etc. Todas estas experiencias fuera de la isla han sido cruciales para convertirme en el músico que soy hoy en día. ·


 ¿Qué maestros e influencias destacas en tu carrera? 
He tenido la suerte de trabajar con grandes educadores que me han marcado en distintas fases de mi carrera. Con el maestro Vittorio Terranova experimenté por primera vez la forma correcta de hacer los cambios de registro. Con el maestro Dalton Baldwin redescubrí la interpretación del lied. Natalie Dessay y Laurent Nouri me desvelaron los secretos del repertorio francés. Y así una larga lista. Creo que un cantante nunca deja de formarse. Un caso emblemático es el de la legendaria soprano Edita Gruberova, quien después de muchos años de éxito sigue recibiendo los consejos de sus maestros. Sin duda, una de las influencias más importantes ha sido mi maestra, Dolors Aldea. De ella aprendí dos cosas fundamentales que han marcado mi forma de enfrentar esta carrera. 
Si bien es cierto que un cantante necesita contar con un buen material de base, sin trabajo duro, paciencia y autocrítica es imposible llegar a la excelencia. La otra cosa que me repetía frecuentemente es que, como intérprete, rara vez vas a estar al 100% de tus capacidades. Puede ser que estés enfermo, tengas un mal día o, simplemente, tu cuerpo no responda como suele hacerlo. Son estos los casos en los que la técnica y la experiencia adquirida harán que puedas defender dignamente el trabajo.
Dolors trabaja de forma personalizada, fomenta la autoconciencia y la autocrítica del cantante, y trabaja respetando el material natural del alumno. Creo que para ser profesor no basta con ser un “gran oído externo” que identifique lo que no se realiza correctamente. Para mi un buen maestro debe ser parte de un diálogo constante con el alumno. Proponer es mucho más pedagógico que imponer. Ella siempre me dice “Yo no formo cantantes para que hagan un carrera exitosa de cinco años y que luego se queden sin voz porque no tienen buena técnica. Yo trato de educar para que la voz los acompañe por muchos años”. En cualquier caso de quienes más he podido aprender ha sido siempre de mis compañeros de estudio y de profesión. Durante muchos años he sido un cantante autodidacta al que le apasionaba escuchar nuevas voces. 

De cada uno de ellos he podido ver reflejados aspectos positivos y negativos de mi propio instrumento, lo que me ha permitido mejorar. Creo que es muy importante fomentar el diálogo abierto, sin complejos, entre colegas de profesión sobre la forma de cantar de cada uno. Se puede aprender mucho escuchando. · 
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Actuación en Zürich |JUDITH SCHLOSSER

¿Con qué experiencia en el escenario te quedas (auqellas que te han marcado...)?
Qué difícil pregunta... Es complicado encontrar momentos específicos con la cantidad de cosas que me han sucedido en tan poco tiempo. Supongo que debutar con Alfredo de La Traviata en Rusia, dirigido por uno de los directores con mayor proyección de los últimos años como es Teodor Currentzis y en una producción de una leyenda viva de la dirección de escena como es el gran Robert Wilson, con todo lo que implica aprender el lenguaje corporal tan particular de sus producciones, es algo que me marcará para siempre. 
Otra experiencia memorable fue mi participación en la ópera Juliette de Martinů en Zurich, interpretando cinco roles distintos. Inicialmente los roles no los iba a cantar yo, pero por diversos motivos y siendo aun miembro del opera studio, el teatro de Zürich y el maestro Fabio Luisi (director del MET) confiaron en mí para preparar estos cinco roles en tan sólo tres semanas. 
El resultado fue realmente memorable. Por otra parte, no podría dejar de mencionar mi participación como Apollo y Dionysos en Orest, la ópera que estoy cantado actualmente en Zürich. Son dos roles muy distintos vocalmente en el contexto de una música contemporánea muy compleja que me han significado varios meses de trabajo intenso para lograr encontrar la vocalidad que cada uno de ellos necesita. He tenido la fortuna de contar con las directrices del propio compositor en el proceso de montaje de la obra. El resultado ha sido más que satisfactorio, tanto en el público como en la crítica, que han entendido bastante bien el trasfondo psicológico de la pieza. 
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Airam Hernández junto a Vesselina Kasarova | WWW.AIRAMHERNANDEZ.COM

Por último, como experiencia personal, recuerdo mi concierto con la maravillosa mezzo-soprano Vesselina Kasarova, una de las grandes mezzo-sopranos de las ultimas décadas. Justo antes de este concierto yo estaba preparando el rol de Tebaldo de “I Capuleti e i Montecchi” y tenía como referencia una de sus grabaciones de esta ópera de Bellini. Fue un gran placer y un honor conocerla y poder cantar el dúo de Romeo y Tebaldo con ella. ·
¿Con qué repertorios, autores, registros, te sientes más cómodo?
En ese aspecto diría que soy “bueno de boca” y creo que poseo un instrumento bastante versátil, que me permite abarcar repertorio muy diverso. Mi repertorio es de tenor lírico joven, con ciertas concesiones. Entre mis caballos de batalla están Nemorino de L’elisir d’amore, Edgardo de Lucia di Lammermoor, Alfredo de La Traviata y Il Duca de Rigoletto. Todos roles que ya he debutado o que debutaré en las próximas temporadas. También me siento cómodo con los roles heroicos de Mozart como Tamino de La flauta Mágica, Belmonte de El rapto en el serrallo, Tito de La Clemenza di Tito, entre otros. Estoy comenzando a explorar el repertorio francés con roles como Werther o Fausto. Una de las particularidades que poseo como artista es mi capacidad para interpretar roles del repertorio de los siglos XX y XXI.

¿Dónde te encantaría debutar?. ¿Por qué? 
Debutar en cualquier teatro del mundo siempre es una experiencia enriquecedora. Lógicamente existen sitios emblemáticos en los que todo cantante quisiera debutar. Personalmente siento predilección por los teatros de larga tradición. En ese sentido estoy muy feliz de poder debutar este año en uno de los teatro con más tradición del mundo como es el Teatro di San Carlo en Nápoles, y nada menos que con Belmonte de El rapto en el serrallo, uno de los más bellos y complejos roles de tenor de Mozart. 
Otros teatros en los que me encantaría debutar son, por supuesto, La Scala de Milan, el Covent Garden de Londres, la Opera de Garnier de París, la Staatoper de Berlín, el Festival de Salzburgo, La Fenice de Venezia, y un largo etcétera. Por motivos personales, el poder debutar este año finalmente en el Auditorio de Tenerife también será un momento muy significativo para mí, y más con un rol tan vocalmente exigente como es el Fausto de Gounod. · 

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¿Es trabajo o un placer remunerado?
Quizá no sea la respuesta que la gente espera oír de un cantante, pero para mi actualmente es un trabajo. Me he preparado durante muchos años y sigo recibiendo formación para afrontarlo con la mayor profesionalidad posible. Mi placer remunerado, una actividad que haría por puro placer es la docencia. Me gusta compartir experiencias con compañeros de profesión, además de tener una curiosidad innata por descubrir y desarrollar nuevas voces. Tengo un inmenso respeto por los maestros y por lo que se espera de ellos. 
Creo que un buen maestro debe reunir una serie de características que lo hagan apto para ejercer, entre ellas la experiencia en el escenario. Al terminar la carrera de canto sabía que el paso lógico era ganar experiencia como intérprete. Las audiciones, las competiciones, la formación continua, el trabajo del repertorio y el contacto directo con maestros, directores de escena y compañeros de profesión te curten como artista. Todo esto es lo que espero poder ofrecer algún día a mis alumnos. No quisiera que se malinterpretaran mis palabras. 
Me encanta subirme al escenario, disfruto mucho descubriendo nueva obras, vivir a través de los personajes que interpreto y sentir cómo al cantar cedes una parte de ti y formas parte de algo superior que no puedes explicar con palabras. ¡Es una sensación maravillosa!. Esa es la parte bonita de esta carrera. La parte que se desarrolla fuera del teatro es la que nunca me ha gustado y para la que es necesario tener un talante especial. Audiciones, competiciones, negativas, críticas crueles y gratuitas, viajes solitarios, dificultades familiares, entre muchas otras cosas. Es una profesión que implica bastantes sacrificios en muchos ámbitos y que público y crítica no suelen tomar en consideración. A fin de cuentas somos humanos con sensibilidad especial que ofrecemos una parte muy personal de nosotros mismos. 


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La Traviata | LUCIE JANSCH

Y tú sueño profesional, Airam...
Mi padre, un músico hecho a sí mismo ya que nunca tuvo la posibilidad de recibir instrucción musical académica, me dijo una vez al verme desesperado repitiendo con la trompa una pieza que no me salía: “Airam, ¿de qué te sirve repetir una y otra vez esa pieza si no consigues transmitir nada? (o, lo que es lo mismo, no hay verdad en lo que estas haciendo). ¿No te das cuenta de que así no sirve hacer música?..." En ese momento no entendí bien a que se refería, pero hoy en día tiene para mí un significado especial. Mi dedicación a este trabajo va más allá del reconocimiento y la fama, que son cosas que llegan o no, con paciencia, trabajo y honestidad. Mi mayor sueño es ser capaz de entregarle al público y a mis futuros alumnos “esa verdad” de la que me habló mi padre.
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