La apnea del sueño, peligro mortal al volante


"Más de un millón de españoles tienen apnea del sueño y no están diagnosticados"

Los pacientes con síndrome de apnea del sueño (SAOS) tienen hasta tres veces más accidentes que la población normal y hasta 11 veces más, si toman una mínima cantidad de alcohol o fármacos que favorezcan la somnolencia. Así lo advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), que subraya la importancia de identificar a las personas que sufren esta patología e iniciar el tratamiento correspondiente para evitar los accidentes incapacitantes o mortales, de los que el SAOS es responsable en un 17%.

Carlos López, encargado del seguimiento de las pacientes y formador de los trabajadores en Terapia CPAP, especialistas en trastornos del sueño y su tratamiento, explica a AtlánticoHoy que tanto la Dirección General de Tráfico como la Guardia Civil manejan estudios que demuestran que "parte
de los accidentes se producen a causa de la somnolencia, por no descansar bien durante la noche. Como resultado, muchos conductores se quedan dormidos al volante".

Este experto añade que las colisiones suelen ser "muy graves" porque en estos casos "no hay frenadas y, al quedarnos dormidos y no reaccionar, el impacto es directo". Asimismo, si nos encotramos ante vías de doble circulación, muchas colisiones son frontales, con consecuencias fatales. En ellos, los daños no se reducen a recursos económicos como reparaciones en taller, bajas laborales, indemnizaciones
por accidente, sino que hablamos del posible fallecimiento o incapacidad tanto del conductor y acompañantes, si los hubiera, como de los ocupantes del otro vehículo implicado.

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Causas de la apnea del sueño I Terapia CPAP

Afectados por apnea del sueño
El SAOS afecta a entre un cuatro y un seis por ciento de los hombres y un tres por ciento de las mujeres, es decir, que hasta dos millones de españoles pueden padecer esta patología, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. Sin embargo, solo entre el cinco y el nueve por ciento de los casos está diagnosticado, “lo que significa que más de un millón de personas la padecen pero no lo saben y no reciben tratamiento”, destaca el doctor José Luis Jiménez, otorrinolaringólogo de la SEORL.

Uno de los síntomas más frecuentes es la somnolencia diurna que, a su vez, “causa falta de reflejos y disminución de la capacidad de concentración y del tiempo de reacción". En la conducción, esto favorece errores en el seguimiento de la trayectoria y en el control de la velocidad, sobre todo en situaciones monótonas como los atascos, habituales en esta época, o los viajes en autopista.

"Cuando estos pacientes se despiertan por la mañana, a lo mejor han dormido diez horas, pero sienten que no han descansado nada al no haber entrado a nivel cerebral en fase REM y haber estado toda la noche trabajando a nivel cardiaco a causa de las paradas repiratorias. Hay pacientes que hacen una verdadera maratón por la noche"

La relación entre el sueño insuficiente en pacientes con SAOS y el riesgo en la conducción está más que comprobada tal y como demuestran diversos estudios como el publicado recientemente en Sleep Medicine. Más de la mitad de los pacientes estudiados afirmaron haber tenido accidentes de tráfico relacionados con la somnolencia.

De hecho, se calcula que entre un cinco y un siete por ciento de los accidentes de tráfico están relacionados con el SAOS. La mayoría suceden “durante los primeros 30 minutos de conducción, con más frecuencia durante la noche o a primeras horas de la tarde debido al ciclo circadiano del sueño”, resalta el doctor Jiménez.


Además, este especialista añade que las colisiones suelen tener lugar en situaciones inexplicables: salidas de la carretera en recta con completa visibilidad, sin marcas de frenada, choques frontales, etc. “Muchos de ellos podrían evitarse si se identifica correctamente la patología y se instaura el tratamiento adecuado”, subraya.

En esta línea, subrayan que el riesgo es aún mayor para aquellos profesionales del transporte o que manejan maquinaria peligrosa. De hecho, un trabajo publicado en Workplace Health & Safety advierte de que el riesgo de accidentes en conductores de vehículos comerciales con SAOS no tratado aumenta un 50 %.

El CPAP como reductor de accidentes
Aparte de su implicación en accidentes de tráfico, la apnea del sueño es un problema crónico y está relacionado con muchas patologías, como problemas cardiovasculares o diabetes, sin olvidar su estrecha relación con la obesidad, entre otras.

Se ha demostrado que el uso de CPAP (Continuous Positive Airway Pressure)  reduce el riesgo de accidentes, gracias a que evita la obstrucción mediante la administración de aire a presión continua a través de la vía aérea y permite un mejor descanso. 

La CPAP consiste en un compresor que proporciona aire a través de una
mascarilla que se ajusta sobre la nariz y mantiene constante la presión
en la vía aérea durante todo el ciclo respiratorio, pues evita el
colapso de la vía aérea superior durante la inspiración y la espiración.

Cuando un especialista diagnostica apnea del sueño, la CPAP es la opción más común y constituye el tratamiento "de referencia". Pese a que la mayoría de las personas que realizan un tratamiento con presión positiva en la vía aérea coinciden en que lleva un tiempo adaptarse, desde Terapia CPAP añaden que, al final, los pacientes concluyen que "vale la pena". Al empezar a usarl la mascarilla "se dan cuenta de qué es descansar de verdad. Acaban
aceptando la terapia como algo que les camnbia la vida", añade Carlos López.

Sin embargo, a algunos les cuesta iniciar el tratamiento porque cuando acuden a sus servicios tras ser diagnosticados perciben que "no saben realmente lo que es la apnea", pues existe un gran desconocimiento a nivel general. "Me doy cuenta cuando hablo con un paciente de que, pese a estar diagnosticado, viene perdido, no sabe lo que es el tratamiento, qué le van a hacer, etc.". 


Sueño reparador

López recuerda que la apnea es un problema que, en líneas generales, ocurre de noche. El primer síntoma suele ser
el ronquido, que "es una enfermedad, nada que ver con esa falsa creencia
de 'cómo has roncado hoy, has dormido como un tronco', pues esto no es real. La
apnea y el ronquido tienen mucha relación", subraya.

"El paciente no es consciente
durmiendo, pero la fase REM del sueño nunca se obtiene, que es la correspondiente al sueño
reparador. Cuando estos pacientes se despiertan por la mañana, a lo
mejor han dormido diez horas, pero sienten que no han descansado nada al no haber entrado a nivel cerebral en fase REM y haber estado toda la noche trabajando a nivel cardiaco a causa de las paradas repiratorias". "Hay pacientes que hacen
una verdadera maratón por la noche"
, afirma.

Con respecto a la incidencia poblacional de la apnea del sueño, aparentemente no existen diferencias notables entre los diagnosticados en las Islas Canarias o en cualquier otra comunidad, aunque Carlos López recuerda que "la humedad del lugar sí que afecta a la terapia".

"Los ambientes más húmedos no resecan tanto la garganta, mientras que en lugares más secos, como el centro de la Península, los pacientes suelen llevar humidificador. Normalmente, en las zonas costeras o las islas la humedad es más alta y el usuario no suele tener tanto problema de sequedad bucal", matiza.

En Canarias, la empresa médica Terapia Cpap lleva años trabajando y cuentan con numerosos pacientes. El tratamiento se puede seguir a distancia porque la tecnología les permite conectarse remotamente a las máquinas y comprobar cómo ha dormido cada paciente, lo que les posibilita detectar si han tenido algún problema antes incluso de que ellos mismos los perciban.

Abordaje multidisciplinar del SAOS

El abordaje del SAOS es multidisciplinar y en él “el papel del
otorrinolaringólogo es fundamental pues posee un amplio conocimiento y
experiencia en el manejo de la anatomía implicada en la obstrucción
respiratoria causante de la patología “, explica el doctor Jiménez.

La
localización de esa obstrucción, “ayudará a indicar el mejor tratamiento
a seguir y por tanto conseguir resultados que permitan mejorar la
calidad de vida de los pacientes”, comenta.

El SAOS se caracteriza por la presencia de episodios repetidos de obstrucción de la vía respiratoria superior durante el sueño. Además, de la somnolencia diurna.

Otros síntomas que suelen aparecer son “los ronquidos, cefaleas, sensación de sueño no reparador y cansancio crónico, trastornos de la conducta y la personalidad, despertares frecuentes, insomnio, entre otros”, afirma el doctor Jiménez.

Por otro lado, favorece la hipertensión arterial, los problemas cardiovasculares y cerebrovasculares. También provoca resistencia a la insulina con un síndrome metabólico que favorece la obesidad y esta, a su vez, propicia las apneas.