Quique enloquece al Heliodoro

Si alguna vez se juntaran en un vídeo los veinte mejores goles del Tenerife en Primera División, al menos diez serían de Juan Enrique Estebaranz López (Madrid, 1965). Y dos de ellos, de un mismo partido. Fue aquel que el equipo blanquiazul disputó en el Heliodoro el 4 de abril de 1993 ante el Athletic de Bilbao. El grupo que entonces dirigía Jorge Valdano era sexto, peleaba por una 'plaza UEFA' y recibía a un rival directo, con sólo tres puntos menos en la clasificación.

El encuentro, por tanto, reunía todos los atractivos en sí mismo. Sin embargo, en la isla se hablaba “en exceso” de la posibilidad de que el Tenerife lograra su gol 200 en Primera División que de la trascendencia de la cita. Aún convaleciente Redondo de la lesión sufrida casi tres meses antes, Valdano salió con: Agustín; Toño, Antonio Mata, César Gómez, Berges; Chano, Del Solar, Castillo, Felipe; Quique Estebaranz (Latorre, 80’) y Pizzi (Dertycia, 75’). A los 26 minutos, Estebaranz abría el marcador y acababa con la incógnita de la autoría del gol 200.

Eso sí, lo hizo con suspense. Tras recibir el balón de Felipe, su primer remate lo rechazó Juanjo Valencia, portero del Athletic. El rechace lo recogió el propio Quique, rodeado por cuatro rivales. La lógica invitaba a rematar rápido, mientras Valencia permanecía caído. Y el delantero amagó con hacerlo. Fue entonces cuando el portero visitante, en una acción llena de reflejos, se levantó y voló hacia el otro poste. 

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Imagen de Quique Estebaranz con la camisa del Tenerife

Quique se lo pensó mejor y su remate se convirtió en finta. Entonces se aprestó a tirar a la derecha, donde nadie había... pero Andrinúa se lanzó al suelo a tapar el remate. El central internacional pasó de largo porque Quique se frenó y retuvo el cuero. Y entonces fueron Alkorta y Larrazábal los que se tiraron al césped a cubrir el remate definitivo. Y también se 'comieron' el amago y pasaron de largo. Entonces, con tres defensas del Athletic por el suelo, Valencia volando de nuevo hacia el primer palo y el Heliodoro al borde del colapso, Quique la puso suavita en el hueco que el portero rival empezaba a dejar libre. Era el gol 200. 

El gol 201 fue mejor. Y también fue más directo. Llegó en el minuto 56 y significó el 2-0. La jugada tenía un peligro cero cuando Quique recibió un balón en cancha propia, con seis rivales y cincuenta metros por delante. Los dejó a todos por el suelo con regates limpios mientras aceleraba con la pelota pegada al pie. Y cuando llegó a Valencia hizo un amago, lo tiró al suelo y colocó el balón en la red.

Entonces enloqueció el Heliodoro y las gradas se llenaron de pañuelos. Y tres minutos después aún estaba el público haciendo la ola cuando Garitano hizo el 2-1 que sería definitivo. Muchos, ni se enteraron. Algunos juran que un tal Diego Maradona había hecho una vez un gol parecido a los ingleses. Y otros dicen que un tal Leo Messi lo haría años después. En cuatro temporadas con el Tenerife, además de desesperar a la grada en algunas ocasiones, Quique Estebaranz (159 partidos oficiales como blanquiazul y 35 goles) hizo al menos diez tantos similares. O mejores.