Precedentes para el optimismo

“En una eliminatoria a doble partido, un 0-0 en la ida es un resultado engañoso”. El tópico va cargado de razón. Y son muchos los entrenadores a los que no les importa afrontar el choque de vuelta como visitante tras haber empatado sin goles en su campo. “No hemos recibido goles y eso es muy importante, por lo que tendremos nuestras opciones”, reconoció el propio Martí al término del partido ante el Espanyol.

El Tenerife ha superado la mitad de las eliminatorias que ha disputado tras lograr un 0-0 en el Heliodoro en el partido de ida

“El 0-0 es un buen resultado para la vuelta”, agrega el capitán Suso. Y los antecedentes también invitan a un relativo optimismo. El Tenerife ha cosechado un 0-0 en el Heliodoro en cuatro ocasiones en eliminatorias a doble partido y en la mitad de ellas logró seguir adelante. Nunca en Copa del Rey, pero sí en una promoción de permanencia en Primera División y en una ronda de Copa de la UEFA.

Los precedentes en Copa del Rey no son buenos: el Tenerife fue eliminado las dos veces que empató a cero en el Heliodoro en el partido de ida. Y en las dos ocasiones, de forma contundente. El Sporting 89-90 fue el primer verdugo. Los asturianos, que también militaban en la élite y habían iniciado una remontada liguera de la mano de García Cuervo, golearon (3-0) a los blanquiazules, dirigidos entonces por Vicente Miera.

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Eso sí, el Tenerife tuvo sus opciones en El Molinón. A los dos minutos, un penalti de Abelardo a Quique Estebaranz pudo cambiar el rumbo de la eliminatoria, pero Ablanedo detuvo el lanzamiento de Guina. Y aunque los blanquiazules dominaron a ratos, pudieron marcar por medio de Rommel y aguantaron el 0-0 durante más de una hora, los tantos de Alcázar, Joaquín Villa y el grancanario Narciso clasificaron al Sporting.

Seis años después se repitió la historia ante un Atlético de Madrid que, de la mano de Radomir Antic, iba camino al doblete. El Tenerife que dirigía Heynckes y lograría plaza UEFA empató 0-0 con los rojiblancos en el Heliodoro... y cayó 3-0 en el Calderón tras un hat trick de Lubo Penev. Las expulsiones de Antonio Mata y Julio Llorente lastraron a los blanquiazules, que tuvieron escasas opciones de triunfo.

  Eliminatorias vitales

Curiosamente, los precedentes favorables al Tenerife se produjeron en eliminatorias vitales. El primero, también en la temporada 89-90, en la promoción de permanencia contra el Deportivo. Aquel curso, tras sumar cuatro puntos en las once jornadas finales, los blanquiazules se vieron obligados a jugarse su continuidad en la élite ante los gallegos, cuartos clasificados en Segunda División con Arsenio en el banquillo.

En la ida, un baño de aquel Depor que lideraba Fran no se tradujo en el marcador y un Tenerife que parecía roto bendijo el 0-0 final. En la vuelta, saltó la sorpresa en un Riazor abarrotado y preparado para vivir el regreso de los locales a la máxima categoría tras 17 años de ausencia: un milagroso gol de Eduardo Ramos (13') en la única aproximación canaria daría la permanencia al grupo que entonces dirigía Azkargorta.

Siete años después, el Tenerife que dirigía Heynckes repitió hazaña. Esta vez fue en la Copa de la UEFA 96-97 ante el Feyenoord holandés. Los tulipanes –con elementos como Ronald Koeman, Van Bronckhorst o el sueco Larsson– empataron (0-0) en el Heliodoro y cayeron 2-4 en De Kuip, donde un Tenerife liderado por Juanele firmó una exhibición inolvidable. Y que ahora, dos décadas después, alimenta el optimismo.