Maqueta en tres dimensiones del Parque Industrial de Ancón que formará parte de la Ciudad Bicentenario | EFE

Perú traza sobre el desierto una inédita ciudad de 3.000 millones de dólares

AdminsitradoresFincasSC

Este es un bloque de texto

hospiten1350oct2020

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR...

Un árido paisaje de desierto peruano sin casi vegetación ni señales de vida, ocupa actualmente la Ciudad Bicentenario, una inédita urbe de 3.000 millones de dólares que se proyecta totalmente desde cero en este inerte paraje como modelo para cambiar por completo la caótica expansión urbana de Perú.

Sobre este espacio de más de 8.000 hectáreas, el último de propiedad pública con esas dimensiones que queda a las afueras del área metropolitana de Lima, recae la gran esperanza de crear la primera ciudad del siglo XXI en Perú, amigable con el medioambiente, resiliente al cambio climático y cómoda para sus habitantes.

"¿Es ambicioso? Sin duda, porque es una experiencia inédita para el Estado peruano, pero va a ser un reto formidable", afirmó en una entrevista con Efe el viceministro de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales del Ministerio de Ambiente, Gabriel Quijandría.

El ambicioso proyecto, donde se espera que vivan unas 150.000 personas dentro del distrito limeño de Ancón, parece más propio de un país de Oriente Medio como Dubái o Arabia Saudí, aunque con una diferencia primordial, según Quijandría.

"Los proyectos de los Emiratos son una creación en la nada de algo bastante artificial. (...) Aquí la idea es que la ciudad esté integrada con el paisaje, cosa que no ha ocurrido en Lima, donde se ha invadido el paisaje en zonas muy inadecuadas", recordó.

Como consecuencia de esas urbanizaciones sobre ríos secos, son las graves inundaciones padecidas por los peruanos en el fenómeno climático de El Niño en 2017, producto de fuertes e inusuales lluvias en la costa desértica de Lima que generaron grandes aluviones conocidos en el país con la palabra quechua "huaicos".

Concretamente, el diseño de la Ciudad Bicentenario, llamada así por los 200 años de independencia de Perú que se celebrará en 2021, tendrá como prioridad evitar este tipo de desastres y servir de modelo de urbe sostenible.

PÁGINA EN BLANCO

Así, el enclave de la Ciudad Bicentenario, aún impoluto de cualquier invasión, es "una página en blanco" para cambiar este paradigma.

Lo esencial será respetar y salvar la parte alta de las lomas para que no se colmen de improvisadas viviendas, como sucede en otras partes de la capital peruana. Con ello se preservará un ecosistema muy particular que desde 2019 está protegido.

Durante el invierno esas cimas secas y desnudas reverdecen al atrapar la neblina y la humedad que llegan del océano Pacífico y dan lugar a la flor de Amancaes, una especie endémica y emblemática de Lima, cuyo color amarillo brilla fugazmente por unas pocas semanas.

En la parte baja, de las lomas habrá un cinturón verde de 2.000 hectáreas de árboles "que sirva de zona de esparcimiento pero también de zona de amortiguamiento del impacto urbano y de conexión con el entorno natural", detalló Quijandría.

Específicamente, el espacio equivaldrá en tamaño al 60 % de la superficie actual de áreas verdes que tiene Lima, donde predomina el gris de sus edificios y de su cielo, y para su riego se reciclará el agua usada en viviendas e industrias.

Banner-Campaña-1300x200