Partidos benéficos y malas noticias

En el capítulo anterior ya se pudo comprobar que, en plena guerra civil, hubo fútbol en Tenerife. Y que en el curso 36-37 se celebró la décima edición del campeonato insular, con triunfo final del Price –resultado de la fusión de Salamanca y Cataluña– y subcampeonato para el Tenerife. 

Eso sí, con el paso del tiempo fueron 'movilizados' cada vez más futbolistas, jóvenes todos ellos en edad de “prestar servicio a la Patria”, por lo que se interrumpieron las competiciones oficiales. A cambio, se organizaron algunos partidos entre las selecciones de las dos provincias canarias, así como amistosos benéficos, todos ellos celebrados en el Stadium para recaudar fondos destinados “al glorioso ejército nacional”.

Con muchos jugadores llamados a filas, las selecciones no contaban con todo su potencial, aunque se vieron espectáculos brillantes. Para el recuerdo queda el lleno registrado en el Stadium el 20 de febrero de 1938, “a beneficio de los mutilados de guerra”, cuando empataron (3-3) las selecciones de Tenerife y Las Palmas. 

En el combinado de la provincia oriental militaba el portero José Pérez, internacional tras la guerra civil, aunque su máxima figura era Hilario Marrero, campeón de Liga y Copa con el Madrid e internacional absoluto. Mientras, en la la selección tinerfeña destacaban el portero Abel, el defensa Basilio, el medio Cubas... y una delantera de lujo: Peregrino, Domingo 'el Palmero', Chicote, Semán y Roig. 

Un par de meses después, una selección de Santa Cruz, compuesta en su mayoría por jugadores del Tenerife, se impuso (5-1) al Marino, campeón grancanario. Eso sí, el fútbol competitivo se limitó a las categorías inferiores. En la capital y en el ámbito juvenil, el título fue para el Fomento, filial del Real Unión, con jugadores que harían carrera en el fútbol nacional como Agustín (Atlético Madrid), Mendoza (Español) y Alfonso (Murcia). 

Mientras, aparecían equipos por cada rincón, algunos con nombres ligados a la localidad y otros a la actualidad bélica: el Unión Bajamar, el Canarias o el Estrella de La Laguna, el Camisas Negras de Los Silos, el Español de Garachico, el Flechas Negras de Santa Cruz, el Nacional de Icod... 

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Imagen de Ángel Arocha con la camisa del FC Barcelona.

En todo caso, a nivel futbolístico, el año 1938 quedó marcado en Tenerife por la muerte de Ángel Arocha, el primer internacional tinerfeño de la historia y, durante una década, orgullo de una Isla que admiraba los éxitos que logró en el Barcelona y el Atlético de Madrid. En ese tiempo, no paró de hacer obsequios a 'su' Tenerife y muchas veces se alineó como blanquiazul en verano, siendo la estrella de 'su' equipo en la gira por Madeira. Enrolado en el ejército nacional como voluntario, más por convicciones católicas que por ideas políticas, el 2 de septiembre fallecía en el frente de Balaguer tras un bombardeo de la aviación repúblicana en un paraje próximo a la localidad de Castellón de Farfaña (Lérida). Ese día nacía un mito.