“No he vivido discriminación en esta profesión”

Pilar Rumeu, junto a Roberto González, es en la actualidad la encargada de conducir el Telenoticias 1 para la RTVC. Actualmente ocupa el cargo de redactora jefa en Videoreport Canarias, la empresa encargada de realizar los informativos para la Televisión Canaria. Lleva en el canal público desde 2001, en un principio como redactora, hasta su actual ocupación de presentadora. Afirma que el periodismo le ha permitido vivir en primera persona experiencias extraordinarias.

- ¿Cómo llegó al periodismo?
- Un poco por casualidad.  En su momento no sabía muy bien lo que quería estudiar y me dirigí al servicio de orientación de la Universidad de La Laguna. Terminé estudiando al mismo tiempo Relaciones Laborales y Periodismo, poco a poco. Al mismo tiempo hacía trabajos típicos de estudiante, de azafata o de camarera, y también trabajaba para una agencia de publicidad. Allí me mandaron a un casting para presentar un programa de música, con videoclips, haciendo reportajes, como redactora y demás.  De esta prueba salí elegida y el hecho de estudiar periodismo me ayudó. A partir de ahí empecé a trabajar en televisión.  Desde entonces, un trabajo me llevó a otro hasta llegar a donde estoy ahora. Yo no tenía claro que fuera a ser periodista, pero desde pequeña creo que hice cosas que de alguna manera me empujaron a esta profesión, como el hecho de hacer teatro desde los 6 a los 14 años. De pequeña también me gustaba hacer mis propios cuentos, los escribía y los ilustraba. También gané algún que otro premio de redacción.

- ¿Qué tiene de especial un medio como la televisión?
- Hoy en día la imagen es muy importante. La gente quiere ver lo que ocurre, lo que pasa. Quizás no somos tan inmediatos como puede ser la radio, pero ahora tardamos mucho menos que hace unos años en poder mostrar las imágenes de cualquier noticia. La gente lo que quiere es ver con sus ojos lo que pasa. La tele entretiene mucho y creo que nuestra misión es informar entreteniendo.  

"Cuando algo te gusta, no se trata de cerrar la puerta del trabajo y de olvidarte de él. Día a día sigo informada respecto a lo que me gusta. Leo, me meto en las redes sociales, veo programas y documentales"

- ¿Se cuida la voz especialmente?
- Me cuido muchísimo la voz. Intento limitar los helados que me tomo, sólo los tomo en verano. Y siempre, durante todo el año, nunca tomo nada que tenga hielo. Siempre estoy con pañuelos y con bufanda. Cuando empecé a trabajar presentando, siempre me veía a posteriori para ver qué podía corregir… y me di cuenta que con la voz cogía mucho aire con la boca y que decía todas las frases sin respirar. A lo largo de estos años he tenido que ir tres veces al logopeda para que me recuerde cómo respirar, cómo utilizar el diafragma y poco a poco me noto mucho mejor. Antes me quedaba afónica, porque soy muy gritona y hablo mucho. He aprendido que en mi vida personal tengo también que cuidarme y si salgo o si voy a cenar tengo que cuidarme mucho porque el día siguiente mi voz lo acusa mucho.

- Hasta dónde llega el periodismo en su día a día. ¿Logra desconectar de la profesión?

- Cuando algo te gusta, no se trata de cerrar la puerta del trabajo y de olvidarte de él. Día a día sigo informada respecto a lo que me gusta. Leo, me meto en las redes sociales, veo programas y documentales. De toda la vía me ha gustado ver la tele, viendo programas sobre todo de política. Me entretiene. Para mí un sábado estupendo es estar en mi casa tranquila con una buena cena viendo La Sexta Noche. Quizás se pueda pensar que es aburrido, pero a mí me encanta. No es un sacrificio. También es verdad que tengo otras aficiones con las que me entretengo. A veces hay que alejarse un poco de la realidad que contamos todos los días, porque sobre todo cuando hablamos de sucesos y demás, esta profesión puede ser muy  dura.

- ¿Qué es para usted lo mejor de la profesión?
- La experiencia que se genera, tanto con la gente que se conoce como con las situaciones que se viven.  Si no fuese periodista, no hubiese aprendido tanto de tanta gente y de tantos momentos que he vivido. Experiencias como poder entrar en una cárcel, estar en pisos tutelados de menores; seguir de cerca casos de violencia de género. Todo eso creo que genera una sensibilidad especial, porque lo hemos podido vivir en primera persona. A veces vivimos en una burbuja y el periodismo me ha permitido estar en sitios y vivir situaciones que de otra forma nunca hubiese experimentado. En este sentido también podría hablar de la experiencia de conocer a políticos y a intelectuales, a gente muy brillante que de otra manera no hubiese conocido. Hacerles pregunta desde la condición de periodista es todo un lujo para mí.

- ¿Siente que hay discriminación por género en esta profesión?
- Sinceramente, no. Puedo decir que mis jefas son todas mujeres. En lo que me ha tocado vivir a mí y en lo que veo también en otros medios de comunicación, puedo decir que esa discriminación no la he vivido.

- ¿Qué papel juegan las redes sociales en el periodismo? ¿Y en su vida personal?
- Ojo a las redes sociales, porque no toda le información que se muestra ahí está contrastada, para eso estamos los profesionales. Hay que seguir a varios medios de comunicación y contrastar y eso no pasa muchas veces con lo que se ve en la redes sociales. De todas maneras, soy una defensora de esta herramienta. Desde hace dos años estaba de espaldas a las redes sociales, pero ahora las uso mucho, sobre todo Facebook e Instagram. Puedo decir que me ha ayudado mucho a mejorar en mi profesión, porque así la gente se entera de que hago otros trabajos, relacionados con el periodismo y la presentación, a veces más serios, a veces más festivos. Digamos que me he creado mi marca personal en las redes sociales y me ha ido muy bien. También me sirven para ayudar y mostrar a productos y diseñadores a través de esa ventana que me he creado en internet.

- ¿Siente que los periodistas son verdaderamente lo que se conoce como 'el cuarto poder'?
- En todo caso lo serían los dueños de los medios de comunicación. Es verdad que una mala prensa o una buena prensa pueden ayudar a hundir o a levantar a una empresa o un proyecto. Pero está claro que hay poderes económicos superiores que mandan mucho más.

- ¿Hasta qué punto los políticos intentan interferir en el trabajo de los periodistas?
- Alguno lo puede intentar, pero ya está en nuestro deber cumplir con el código deontológico.