Un roscón de Reyes diferente

Muchos canarios han encargado ya su tradicional roscón de Reyes o esperan hasta la misma mañana del día 6 de enero para hacerse con el suyo. Si este año recién estrenado te apetece innovar y dejarte conquistar por el equivalente francés de esta tradición, el Galette des Rois es una opción que no dejará a nadie indiferente. 
Makika & Co., la cafetería especializada en pastelería francesa ubicada en un tradicional patio canario de La Laguna, en Tenerife, ofrece por encargo este roscón de hojaldre caramelizado, con crema de almendras y Cointreau, que deleitará a los paladares más exquisitos. Si prefieres el roscón tradicional, también lo tienen a disposición del cliente siguiendo el mismo procedimiento.
Cuentan, asimismo, con la garantía de máxima frescura y calidad, con todos sus productos elaborados personalmente por el personal del Makika & Co. es sus cocinas, capitaneados por Pablo Fernández del Castillo, experto en pastelería francesa.  Junto con su hermano Daniel han puesto en marcha este negocio desde el pasado febrero con el objetivo de que todo aquel que se desplace a su local disfrute de un rato agradable en un entorno cuidado, los mejores sabores y un servicio esmerado.
Son famosos sus desayunos, sin olvidar una amplia y cuidada carta de pastelería francesa, así como otras muchas opciones saladas para satisfacer a todos los paladares, además de productos especiales de edición limitada que elaboran según la época del año. "Le ponemos mucho cariño a todo", asegura Daniel Fernández.
Origen de la tradición
Aunque la celebración de la Epifanía va unida a la bíblica visita de los Reyes Magos de Oriente al niño Jesús para ofrecerle oro, incienso y mirra, el roscón es una costumbre de origen pagano que data de tiempos el Imperio Romano.
Desde entonces, el bollo ha evolucionado y cambiado de forma. 

Según la tradición, la más común es una tarta plana y pesada cuyas características difieren un poco en función de la región donde se cocine.

La costumbre dicta que el más joven del grupo que se reúne a comer el bollo debe situarse debajo de la mesa, mientras el más mayor corta el pastel. A ciegas, el joven designará inocentemente quién recibe cada porción de la galette, en la que se esconde una pequeña figurita, que da derecho a colocarte la corona de rey.