Natalia Díaz: la perseverancia en la apicultura tiene su recompensa

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Cada semana, Laura López Terrón (Flaura.es) deleita a los internautas en huleymantel.com (Grupo AtlánticoHoy) con sus agasajadores y rigurosos reportajes dedicados a al ámbito de la flores comestibles y todo lo relacionado con la divulgación en este apasionante campo que incluye conceptos tan relevante como la sostenibilidad o la preservación del territorio. Hoy, en el espacio de los domingos que atlanticohoy.com dedica de forma preferente al mundo de la gastronomía, Laura López tiene una joya para presentar.

Si cada semana dedicamos esta sección para hacernos eco de una flor comestible, esta vez he querido traer a estas líneas a alguien que hace mucho no solo por las flores sino por el fomento de la sostenibilidad en la isla de Tenerife. Nos centraremos entonces, a modo de homenaje, en la comunicación entre las flores y las abejas.

Natalia Díaz, también ya conocida como Ecoalpispa de Icod de los Vinos, compartía en sus redes que, su proyecto EcoAlpispa y La Abejera de Ecoalpispa, ha sido uno de los 10 proyectos seleccionados por el Injuve en el Certamen Nacional de Jóvenes Emprendedores del año 2020.

No es para menos: Natalia, además de emprendedora es dinamizadora del medio rural, agricultora, apicultora, produce ecoenvoltorios artesanales y ya como colofón acaba de abrir un centro de ecoagroturismo especialmente dirigido al mundo de las abejas y la biodiversidad de las islas. Es acreedora a todos os merecimientos que va logrando.

Al observar a la abejas podemos entender mucho mejor el porqué las flores nos atraen tanto, no solo a nivel visual sino también a nivel organoléptico. En la naturaleza nada existen sin un sentido, sin una función. Observar la relación entre plantas y abejas significa reconocer la inteligencia vegetal en simbiosis con la inteligencia animal y eso nos sirve para crear también a nivel culinario.

El centro de ecoagroturismo es un espacio hecho con mucho gusto donde uno se puede acercar al mundo de las abejas (en la foto, Natalaia en las tareas de limpieza de las instalaciones). Incluso se puede ver una colmena en funcionamiento en el propio centro, se puede visitar sus colmenas mientras descubres la inteligencia de estos seres y de la naturaleza que les envuelve. Esta joven perseverante ha conseguido cerrar el círculo a todos los niveles y llevar su naturaleza inspiradora a cualquiera que demuestre un ápice de sensibilidad natural.

Durante el confinamiento, puso en marcha una huerta que le permitiese abastecerse y también vender sus excedentes a nivel local. Recientemente, gracias a las buenas sinergias con Flaura.es, hemos incluido las flores y aromáticas dentro del diseño de su huerto. Ahora, ya es posible admirar la belleza de un jardín comestible. Un Jardín lleno de flores comestibles donde las abejas obtienen parte de su preciado alimento.

Las plantas se sirven de las abejas para conseguir una mayor eficacia en el proceso de polinización. No podemos olvidar que las flores son el sexo de la planta y que en sus procesos reproductivos las plantas buscan optimizar lo máximo posible ahorrando energía y tiempo. Como recompensan, las flores ofrecen diferentes formas y productos a estos insectos. Como resultado, ambas se benefician.

A nivel visual, sus colores y sus formas buscan la mayor eficacia en la comunicación interespecífica. De este modo, las abejas encuentran de manera fácil y rápida su alimento y la flor transfiera el polen necesario a la abeja para que ésta complete el proceso de polinización.

Cuando una planta comienza la floración, los aceites esenciales y azúcares viajan de las hojas a las flores con el fin de atraer la mayor cantidad de polinizadores. Cuando una abeja se posa en una flor, a partir de un determinado momento, esa flor segrega una mayor cantidad de azúcares lo que permite que la abeja reste sobre ella durante más tiempo.

Para una planta, es necesario que la abeja sea lo más promiscua posible entre sus flores, al mismo tiempo que totalmente fiel a la especie. A lo largo del día, los azúcares se van calentando, el calor da lugar a la fermentación y, en consecuencia, se generan alcoholes que embriagan a las abejas afianzando vínculos entre ambas.

Las flores no solo ofrecen el néctar y el polen a las abejas, muchas flores cuentan con estructuras más o menos rígidas que funcionan como sistemas de masajes mientras que las abejas realizas felizmente sus funciones de polinización. Según avanza el proceso, muchas flores cambian su disposición tanto en forma como organolépticamente para informar a las abejas que ya está polinizada.

Diseño, color, optimización de recursos, comunicación, relaciones simbióticas, mecanismos sutiles de recompensa, efectividad en el servicio y en los resultados. Estas son algunas de las estrategias que se pueden observar en las relaciones entre las flores y las abejas de las que tenemos mucho para inspirar.

Desde estas líneas los mayores éxitos para un proyecto tan necesario, no solo para la supervivencia de las abejas, sino para la supervivencia de nuestra propia especie.
Una semana más ¿flores para qué os quiero? Y es que ¿cómo no os voy a querer?

Laura López Terrón
Flaura.es

Duende Fuego largo

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