“Nada...”

Tubigú

Ayer la volví a coger entre mis manos. Una antigua edición de “Nada”, la eterna e inolvidable novela de Carmen Laforet. Una obra existencialista,​ que representa el estancamiento y la pobreza que se vivieron en la posguerra española, durante los primeros años del franquismo. Y con esa palabra me quedé ayer, con “Nada...”

“Nada” refleja también la lenta desaparición de la pequeña burguesía tras la Guerra Civil Española. Y con la lupa de “Nada” miré yo ayer todo lo que ocurría. Nada por aquí, nada por allá, en una tierra, esta bendita tierra nuestra de sentimientos encontrados, donde alternamos lo picos de euforia, con las tristezas más profundas de la nada.

Vivimos asustados y obedeciendo como un rebaño paciente lo que se nos dice que tenemos que hacer. Y no nos queda otra. ¿Que hay que irse para casa a las 22:00...? Pues nos vamos. ¿Qué no podemos viajar entre islas...? Pues no viajamos. ¿Qué nos acojonamos, si comenzamos a estornudar y no nos sabe la comida....? pues el Centro de Salud, PCR que te pegó y acongojados volvemos a casa con el rabo entre las piernas, cual chucho apaleado.

¿Qué un político o el Obispo se vacunaron antes de tiempo, saltándose las normas..? No pasa nada, ¿quién se va a acordar de eso en un par de semanas?. Nada, ni nadie. ¿Qué las encuestas le dan la victoria al PSOE si mañana hubiera elecciones y VOX entraría con dos Diputados en el Parlamento de Canarias? Realmente estoy muy preocupado con ese tema, igual que ustedes seguro.

Nada, es lo que nos queda. La Nada de la incertidumbre de un año, 2021, que no va a ninguna parte y que promete ser el año del camino a uno siguiente donde sí vamos a comprender el significado de “Nada”. Solo nos queda algo por lo que no podemos, ni debemos perder la esperanza de que nuestras vidas se conviertan en “Nada”: que como pueblo, nadie, nunca nos regaló “Nada”. Y entonces guardé el libro. Hoy, no se enfaden, no tenía muchas o “nada” de ganas de escribir.

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