"Filigrana tiene una orientación claramente esteticista no solo en lo musical, sino en los aspectos visuales"

Laura y José Félix Álvarez son cantadores, responsables de producción y comunicación y llevan el peseo de la dirección artística de Filigrana, ensamble musical de folclore ibérico (y más), formado también por los músicos Francisco Aday, Yeray Herrera y Daniel Morales. Su recital de regreso, después de un periodo de ausencia, tendrá lugar el viernes 27 de diciembre a las 20:30 h en el Teatro Unión Tejina, y estará compuesto por músicas del territorio español en sus distintas lenguas, de tierras portuguesas e italianas y algunas piezas del folclore de nuestro archipiélago.

- ¿Qué es lo que ha propiciado la vuelta de Filigrana?

- Principalmente, las ganas irrefrenables de cantar estas músicas que nosotros consideramos prestadas y con las que, por algún motivo que no terminamos de definir en todo su alcance, nos sentimos tremendamente identificados. A este deseo de encarar un repertorio como el que abarcamos en esta formación se suma el compromiso de presentar una propuesta musical que nosotros, como público, consumiríamos o desearíamos ver sobre las tablas. Además, estos años dedicados a la profesión nos han dado seguridad a la hora de defender sobre un escenario unos contenidos —como son las músicas folklóricas o tradicionales— que, lejos de ser un género musical o una etiqueta discográfica, representan o representaban la realidad cotidiana de grupos de personas.

"La vocación musical, como todas, necesita de un entorno concreto para que tenga algún interés para la sociedad; en nuestro caso, hacer partícipe al público de nuestra pasión es la máxima aspiración y nuestro mayor disfrute"

- ¿Qué ofrecerán en su próxima actuación en el Teatro Unión Tejina?

- Una parte considerable de nuestro repertorio coincide con el que Filigrana proponía en sus principios, pues nos parecía natural y útil a nivel interno retomar el camino donde lo dejamos. Además, al contar con nuevos componentes, nos sentíamos más confiados a la hora de comunicar ciertas nociones que ya habíamos incorporado, al menos mucho más que transmitiendo un aprendizaje que ahora mismo el conjunto de los miembros estamos haciendo. Inevitablemente se han incorporado géneros, piezas y códigos interpretativos que parte de nosotros hemos abrazado —y quizás interiorizado, andado el tiempo—, fruto de nuestro interés y curiosidad por esa amalgama de estilos, géneros y subgéneros, así como por las oportunidades circunstanciales de sumergirnos en ellos. Pero, como siempre hemos perseguido, una parte no pequeña del conjunto de piezas que llevaremos al escenario están dedicadas al momento del calendario en el que para entonces nos encontraremos, la Navidad, entendiendo por esto ese período en el que conviven en el día a día de las regiones menos capitalizadas las celebraciones de Pascuas, la Natividad y la Epifanía.

- ¿Hay cambios reales respecto a la etapa anterior?
- Consideramos que debe haber algunos de bastante importancia, así sea solo por el cambio de coyuntura. La incorporación de nuevos músicos con sus respectivas trayectorias particulares quizás sea el más evidente. El resto de cambios que lográramos intuir probablemente tendrían que ver con esos aspectos ya comentados, como los aprendizajes musicales y la desnudez interpretativa que quienes participamos de Filigrana desde un principio hemos ganado desde entonces.

- ¿Hacia dónde quieren dirigir este proyecto?
- Temerosos de que el establecimiento de metas concretas haga variar las motivaciones primarias del grupo, relacionadas con valores como la transmisión de realidades musicales y antropológicas al mismo tiempo análogas y diversas —aquellas por las cuales retomamos la actividad—, nos hace no ser muy concretos a la hora proyectar situaciones o escenarios posibles o ideales. Incluso preferimos no presuponer un perfil de público al que dirigirnos, por miedo a descubrirnos cubriendo demandas o apetencias supuestas o sobreinterpretando las respuestas de ese público. Como esbozamos anteriormente, creemos que nuestro amor por la música tradicional y nuestro gusto e intuición sobre la misma son el mayor valor que podemos ofrecer, al menos lo único que realmente nos pertenece y tiene que ver con nosotros. En cuanto a los foros donde podríamos presentar nuestra música, consideramos que, casi literalmente, cualquier escenario es válido, debido a la confianza en la belleza inherente a las piezas que interpretamos y a los esfuerzos por captar la esencia sonora de cada una de ellas ensayo tras ensayo.

- ¿Qué aporta el grupo más allá de lo estrictamente musical?

- Filigrana tiene una orientación claramente esteticista no solo en lo musical, sino en los aspectos visuales de nuestras actuaciones. En tanto que no somos capaces, por lo general, de aislar nuestra función visual durante la experiencia de un concierto en vivo habrá que ocuparse de todo aquello que perciben nuestros sentidos más allá del oído. Además, ya que no vivimos en los lugares naturales donde las músicas que interpretamos tienen lugar, nos gustaría al menos provocar sensaciones estéticas de importancia, ya que estamos seguros de que en nuestro gusto por las músicas tradicionales —si no en todas— intervienen aspectos como la imagen asociada a dicho fenómeno musical. En cualquier caso, este aporte es realmente un “además” pues, como ya comentamos, nos esforzamos en mostrar desnuda la comunión interna existente entre la música tradicional canaria y otros folclores y exponer su esencia heterogénea y flexible, arropándola en un contexto geográfico y musical más extenso que el que permite la insularidad.
- Cuando se quiere investigar en la raíz de un estilo musical, ¿cuáles son los pasos a seguir?

- La escucha y consulta constante de las fonotecas dedicadas a las músicas de transmisión oral son el primer campo de trabajo de este tipo de investigaciones, y también la fase de mayor duración, sin lugar a dudas. Estas fuentes están constituidas por archivos sonoros en línea que recogen el trabajo de diferentes etnomusicólogos en unos casos, o la fonoteca propia que orgánicamente hemos ido generando gracias a nuestra relación con otros grupos españoles dedicados a estas lides. Como músicos, nos dejamos guiar en un primer momento por el oído y la intuición musical, pero pronto descubrimos que eso nos podría llevar inevitablemente a interpretar los géneros y estilos del folclore peninsular como variantes de los nuestros. Por ello, además del escaso trabajo de campo que la distancia nos permite hacer, establecemos contacto y hacemos consultas —ya sea mediante el envío de archivos sonoros que contengan ensayos o actuaciones de Filigrana— para que nos aporten los matices precisos que configuran el código interpretativo de cada pieza que cantamos y tocamos. Con esta retroalimentación creemos que logramos un equilibrio adecuado entre la naturalidad expresiva de cada uno de nosotros y las particularidades de la música tradicional de cada región que nos ocupa. No perseguimos pasar por músicos de otra región, y somos conscientes de la contaminación inevitable que experimentan los géneros que abarcamos, pero en esas transferencias basamos toda nuestra propuesta artística.

- ¿Qué es lo mejor de ser músico?
- Como en todas las profesiones, lograr dedicarte aquello que se ajusta a tus gustos. La vocación musical, como todas, necesita de un entorno concreto para que tenga algún interés para la sociedad; en nuestro caso, hacer partícipe al público de nuestra pasión es la máxima aspiración y nuestro mayor disfrute; sin obviar la dimensión pública de esta profesión, el acto concreto de cantar o tocar son fuente de placer en sí mismos para el músico, ya sea sobre unas tablas o en un ensayo. Además, una vez adquirido este compromiso artístico y vital, con nosotros mismos y con la propuesta, la necesidad de aprendizaje constante supone un disfrute ineludible para Filigrana.