El Hyundai Kona no quiere ser uno más

La singularidad de su diseño es todo un acierto en una categoría que da pie a ello. Atrevido por fuera, conservador por dentro, muy seguro y conectado, tras probarlo ya sabemos cuáles son sus armas para poder abrir brecha en su frente.

- La oferta no puede ser más variada y singular en su categoría- Justo medio entre potencia, confort, manejabilidad, agilidad y ligereza

Si hay una categoría que es terreno abonado para lo exótico, ese es el de los crossovers más urbanos. Quizá como una tendencia más de este mercado en efervescencia o como simple arma para no ser uno más en la manada, lo cierto es que no hay más que mirar alrededor para ver que la oferta no puede ser más variada y singular. Nissan Juke, Toyota C-HR, Citroën C3 Aircross, Ford EcoSport, Kia Stonic o Audi Q2 son sólo seis ejemplos de esa enorme disparidad.

Hyundai se suma a esta tendencia con el nuevo Kona, un modelo que se ha hecho a medida del estilo de vida de ese conductor moderno y urbanita que no se confirma con un coche que le lleve y le traiga y que hemos probado en Motorenlínea.es. En ese ámbito propicio a apuestas de estilo arriesgadas, este crossover estrena una nueva identidad que salta a la vista en la parrilla “en cascada con patrón de malla” (así lo define la marca), pero muy especialmente en esa combinación de ópticas que parecen proporcionarle un antifaz al Kona.

Se aprecia un esfuerzo por romper el clásico patrón SUV para proteger los bajos del vehículo integrando embellecedores en cromo mate y, también en el frontal, una toma de aire que reduce las turbulencias. La parte trasera prácticamente clona el esquema de su rostro, mientras el techo puede terminarse en negro o gris oscuro buscando un contrapunto con los nueve colores del exterior. En el caso concreto de esta unidad: verde lima con techo negro en acabado Premium.

Dicen en Hyundai que con el Kona se ha buscado un justo medio entre potencia, confort, manejabilidad, agilidad y ligereza. Tal cual. Incluso en su versión más "mundana", la del motor 1.0 T-GDI de 120 CV, este coche sobresale por ese nervio y esa conducción fácil y fluida inalcanzable para los SUV compactos que miden en torno a los cuatro metros y medio (el Kona tiene una longitud de 4,16 metros). Este don brilla emerge con claridad en un uso urbano, ya que, en carretera, su rodar se asemeja más al de un utilitario del segmento B que al de un i30 o el propio Tucson. 

Hay que recordar que el i20 y el Kona no comparten plataforma, ya que éste ha estrenado una base rodante que sí aprovechará un futuro modelo eléctrico de Hyundai. Además, también hay que subrayar que la versión más potente, la del motor 1.6 T-GDI, emplea un esquema de suspensión multibrazo en el tren trasero con el que, se presupone, el Kona ofrecerá una mayor calidad de rodadura.

Respecto al motor, es la tercera ocasión en que probamos un coche con el 1.0 T-GDI, el ‘mil’ tricilíndrico que comparten Kia y Hyundai, pero la primera en este nivel de potencia de 120 CV. Respecto al Picanto GT-Line que pasó por nuestra redacción hace poco, las sensaciones son prácticamente idénticas. Tiene recursos suficientes para propulsar con brío el Kona, pero se echan de menos algo más de bajos para no tener que caer en marchas muy cortas en conducción en carreteras de montaña. Es así, revolucionando el motor, como aflora su único pecado: su excesiva rumorosidad. En vías rápidas este inconveniente se amortigua, sobre todo cuando se emplea la sexta velocidad que aminora el régimen de giro y también consumos. 

Para leer las demás impresiones que nos ha dejado el nuevo Hyundai Kona, les invitamos a que lean el resto de la prueba en Motorenlínea.es.