¿Enseñar moral?

Decía Platón que "todo juego tiene su reglas, algunas en la vida son morales". Si han leído el titular de esta reflexión, supongo que sí, de otra manera no estarían leyendo lo que ofrezco a continuación, será o bien a causa del propio titular en sí, o esperando una disertación sobre la moral religiosa, o..., quién sabe qué les ha atraído a ello. Lo evidente es que nos preocupa a todos el hecho de enseñar moral. Planteo otra cuestión, ¿si eres profesor, padre o madre, o un adulto responsable -como se nos llama ahora-, puedes plantear de alguna manera no ofrecer valores morales a quienes tienes a tu cargo, a esos jóvenes que están bajo tu responsabilidad?

Cartel sobre moral.

Probablemente, con el párrafo anterior o el interrogante que lo finaliza podríamos terminar este comentario. Sin embargo, prefiero seguir, por dos cuestiones, una por el valor que hemos de dar ahora mismo a la moral -momentos para tomar conciencia de lo que está bien o está mal-; y además, porque al menos hay un lector, seguro, al que le interesa que le ofrezca alguna que otra argumentación sobre este tema, y a esto sumo, puesto que de no escribir algo más en ATLANTICOHOY.COM me darán de baja.
"La moral y la ética se necesitan para que cualquier individuo pueda dirigir su vida de modo correcto"

Superado, también el párrafo anterior, quiero dejarles una valoración que he hecho de un texto que les invito a leer, si no lo han hecho ya, me refiero a "Ética para Amador", de Fernando Savater -se trata de unas notas que tomé en el momento, hace 23 años, en el que leí esta enorme obra de Savater-: "La moral y la ética nos llevan a conceptualismos y definiciones distintas, pero ambos conceptos se necesitan para que cualquier individuo pueda dirigir su vida de modo correcto, y repercuta en el beneficio no solo suyo propio, sino en de la comunidad que le rodea.
A esto hemos de sumar que todos elegimos, con plena libertad, aquello que consideramos bueno, sin embargo hemos de tener capacidad para elegir hacia dónde nos queremos dirigir, con lo que se nos ha enseñado y, además, lo que hemos aprendido en lo que se puede denominar socialización primaria (corresponde a nuestra familia)".
A esto hoy, después de que sin darte cuenta, llevas algunos años enseñando, bien o mal, pero enseñando, hoy me gustaría generar otra nota, ante la relectura de "Ética para Amador". Esa aportación de moral, y de ética, que les ofrecemos al joven en casa, en el hogar, si no está también apuntalada a diario por la que reciba en el el Colegio, en el Instituto, en el aula, no es una enseñanza moral total, sino que está siendo una moral que llega al individuo, al joven, tan solo desde un frente, en este caso el de su familia, y sería un conocimiento moral incompleto. Incluso, en muchos casos, el alumno no solo ve cómo se refuerza su aprendizaje moral en las horas de clase, sino que además, en no pocos casos, solo cuenta con esa moral que recibe en el aula. 
La LOMCE, como le pasaba a la LOGSE, LOE, o EGB de 1970, y los anteriores sistemas educativos, jamás han decretado que la moral se quede fuera de las aulas. Gracias a eso contamos hoy con una sociedad, mayoritariamente, con individuos con un comportamiento, a priori, moralmente correcto. Soñamos con educar una sociedad que construya cada vez mejores cosas, donde la familia haga su aporte y también la escuela, estoy seguro de que "EduKando" lo vamos a conseguir.