La última voluntad de Pedro Azanos

Sábado, 16 de Noviembre de 1557. 

Los campos que rodean la Villa de San Cristóbal de La Laguna han recobrado el color verde que la estación estival les había arrebatado. En el ambiente se siente el aroma a tierra húmeda. Es tiempo de castañas. Se aproxima la festividad de San Andrés, y la apertura de los vinos cosechados durante la pasada vendimia. Entre las paredes de una de las viviendas de la ciudad, un hombre otorga su última voluntad antes de morir. 
Se llama Pedro Azanos: en 1527 marchó de armada al norte de África y, seguramente como consecuencia de los méritos contraídos, en 1538 fue nombrado alcalde real de Taganana. Tuvo abundantes relaciones comerciales; exportó orchilla, vino o queso, tuvo ganado y se ganó una buena posición en la sociedad tinerfeña de su época. Su testamento, otorgado dos años antes, resuelve todas las deudas y cuestiones pendientes.
Será sepultado en la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, donde también reposa su mujer, Felipa. El matrimonio dejó abundante fruto: 12 hijos. Sus nombres: Juan de Santa Cruz, María Rodríguez, Juan Vicente, Juana Rodríguez, Francisco Pérez, Francisca Mayor, Elena Fernández, Ana Hernández, Gonzalo Yanes, Pedro Azanos "El Mozo", Rufina Hernández y Luisa Hernández. Pedro no transmite su apellido, salvo a uno de sus hijos. Es algo habitual en la época. Pero, en particular, entre la gente con su mismo origen.
Porque Pedro nació en un mundo diferente. En 1511 Juan Azanos, su padre, vecino de Taganana, había hecho testamento y nombrado herederos a sus dos hijos. Uno era el propio Pedro. Y el otro "fue cautivado y convertido, del cual solo se sabe que se llamaba Gualçita". Pedro también estuvo cautivo: para liberarlo, Juan tuvo que comprarlo a su propietario. Al morir, le deja el encargo de hacer lo mismo con su hermano si lo encuentra. En el encabezado, se apunta el origen de Juan y sus hijos: "guanche y vecino de Tenerife".

Los Azanos no nos legaron su apellido. Pero dejaron descendencia, y una de las zonas que dominaron en el Valle de Taganana conserva, aún hoy, más de cinco siglos después, su nombre...

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