Carmen Crisanta y el arte de tejer

- ¿Cómo dice que se llama usted?
- Luis Álvarez Cruz.
- Yo me llamo Carmen Crisanta.
- ¡Encantado! Aunque ya sabía su nombre. Venimos aquí expresamente para conocerla y admirar su telar y su trabajo. 
- ¿Admirar mi telar?
- ¡Claro! ¿Sabe usted que quedan ya muy pocos en todo Tenerife?
- ¡Me imagino! Dan mucho trabajo, mi niño...
-¿Cómo se llaman estas clavijas que sirven para urdir los hilos?
-Urdidera.
-¡¡Urdidera!! Debí imaginarlo...
-¿Y lo que se maneja con el pie, como si fuera un fuelle?
-La primidera. 
-Nombres curiosos.
-Pues hay más. Los lisos, la devanadera, el tapumen....
- ¡Rico vocabulario!¿Cuánto tiempo lleva tejiendo?
- Empecé a los 18 años. Y ya tengo más de 80, aunque no sé exactamente cuántos...
- ¿Y siempre con este telar?
-Sí, siempre con este, que ya era de mi madre. Lo hizo Pedro Cedrés cuando ella era joven, y en él fue donde me enseñó el oficio...
- Toda una vida. ¿Y aún se gana la vida con él?
- Sí, mis cinco pesetas diarias para el sustento aún me las da. Pero ha sido, como usted dice, toda una vida conmigo. El telar me ha permitido vivir, pagar las deudas, y criar a mis hijos. Nunca me ha sacado de pobre, pero a decir verdad, si tuviese que volver a nacer, volvería a vivir igual. 
- ¡Qué magnífica lección, seña Carmen! Vivir la vida de manera que, de recomenzarla, recomencemos la misma vida. Le aseguro que ningún libro de los que el progreso puso en mi mano me dijo nunca nada tan bello ni tan valiente...También le digo que los hombres que operan las grandes máquinas de acero que tejen en la actualidad son, también, pobres. ¿Qué materiales usa usted en su telar?
- Algodón, o lana...
-¿Y al día cuánto se puede tejer?
- Un lienzo del tamaño de una toalla, más o menos. Que se lleva dos libras de algodón, o libra y cuarta de lana. ¡Y hay que tener en cuenta que la lana es el material más difícil para tejer!
- Me dijo que gana unas 5 pesetas al día...¿Cuánto cobraba cuando empezó, allá por 1870?
- Pues mira, una vara de tejido para calzones se cobraba a un tostón; una colcha azul y blanca, a tres pesetas, y si era de colores, a 3 duros.
- Gracias, seña Carmen. No sabe usted lo que le agradezco toda la información. Es para mis lectores del periódico, ¿sabe?
-¿Todo esto lo van a poner en el periódico? ¿Pero qué interés puede tener?
- Verá, seña Carmen, yo creo que la Historia ha estado muy preocupada por los secretos de algunos hombres que usted ni siquiera ha oído nombrar, y cuyos afanes ni usted, ni yo ni nadie podríamos entender. Sin embargo, la desconoce a usted, que no ha hecho otra cosa que tejer e hilar en su humilde telar de pino canario. ¿Pero sabe usted qué, seña Carmen?
-¿Qué?
-Que con el lino y el estambre y la seda y el lino de vidas como la suya se alimentan los telares del mundo. 
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Diálogo adaptado por un servidor, a partir del maravilloso artículo que Luis Álvarez Cruz dedicó, el 28 de mayo de 1933, a Carmen Crisanta y su telar. Muchas de las frases son textuales del extenso artículo original del excepcional periodista canario.