"Afronto el papel de Jesucristo con responsabilidad y respeto"

Este viernes (Santo), el municipio de Adeje vive su día grande en cuanto a repercusión mediática se refiere. Llega La Pasión de Adeje, la mayor representación en Tenerife de los últimos días de vida de Jesús de Nazaret y que cumple su vigesimocuarta edición. La mitad de ellas, con la extraordinaria labor como Jesucristo del actor José Antonio López, que se pondrá bajo la piel del Mesías por duodécima ocasión.

Hoy en día, José reencarna a Jesús gracias a su “extremada timidez” en la infancia, carácter que quiso enfrentar abriéndole las puertas al teatro y al que se enganchó. Educador con personas discapacitadas, nunca buscó hacerse un hueco en la actuación profesional y se encuentra en el momento de la vida donde quiere estar, con las prioridades marcadas.

Para comprender los sentimientos y el significado de representar a Jesús durante 12 años, AtlánticoHoy habla con el protagonista a tan solo 24 horas del gran día, que será retransmitido a nivel regional y nacional por las televisiones.

¿Qué se siente al representar el papel de Jesucristo 12 años seguidos?
"Desde el primer año siempre lo afronté con muchísima responsabilidad y sobre todo con respeto hacia el personaje y al público en general, por todo lo que lleva en sí. Es algo bonito que se hace en Adeje y le da renombre".

¿Ha habido alguna evolución en tu forma de interpretar a Jesucristo con el paso de los años?
"Los primeros años siempre fueron más comedidos, menos complejos, pero a medida que iba evolucionando también con la dirección, afortunadamente con la misma persona que es Laura Marrero, encontramos siempre un matiz diferente a la hora de transmitir sentimientos por los que puede estar pasando el personaje en momentos determinados. Hay que tener en cuenta que toda la historia de la muerte de Jesús se concentra en una hora y media y hay muchísimos cambios de ritmos y sentimientos que son difíciles de transmitir. Entonces, jugamos con esos matices para cada año intentar sorprender y tocar la fibra del espectador".

"Desde el primer año siempre lo afronté con muchísima responsabilidad y sobre todo con respeto hacia el personaje y al público en general, por todo lo que lleva en sí. Es algo bonito que se hace en Adeje y le da renombre"

¿Cuáles son tus pensamientos durante la actuación, representando momentos que marcaron la historia?
"En esos momentos realmente estoy representando el papel asignado y al mismo tiempo estoy abierto y despierto a lo que está ocurriendo alrededor, porque no todo es el papel principal, sino todo lo que está ocurriendo con el resto de personajes que participan. Hay una energía bastante fuerte, porque la gente se lo toma con muchísima responsabilidad y seriedad. A cada momento ves miradas y cosas que te ayudan a no improvisar, pero sí conseguir otro matiz del que habías previsto. Siempre van surgiendo momentos intensos".

¿Cómo se desarrolla una representación en la que intervienen actores profesionales, aficionados y voluntarios?
"Realmente en la representación de La Pasión hay dos actores profesionales que actúan de manera desinteresada, que son Nacho Almenar y Baltasar Isla, que nos ayudan un montón a perfeccionar nuestro trabajo El resto de personas, en los que me incluyo, somos aficionados. En mi caso, junto con algunos compañeros, estamos en el grupo de teatro de la Escuela Municipal de Adeje, donde hacemos otras cosas a lo largo del año. A parte, están los muchos voluntarios que participan. En realidad, es el cariño que le pone cada una de las personas. Los profesionales dan unas pautas y es una cosa maravillosa, especialmente en la última semana cuando salimos a la calle a ensayar. A lo mejor, lo que tenías previsto para la actuación se va construyendo en ese momento y es una circunstancia especial y única".

José Antonio López como Jesucristo

José Antonio López como Jesucristo | CEDIDA

¿Cómo surgió la oportunidad de reproducir los últimos días de Jesús en tu primera ocasión y cómo se han dado las circunstancias para seguir repitiendo tantos años?
"Siempre he tenido la curiosidad para hacer teatro y el teatro lo utilicé como herramienta para dejar de ser extremadamente tímido como era en la época. Me gustó y me enganché. Había participado en los inicios de La Pasión como apóstol o del pueblo y luego estuve fuera de Canarias formándome en mi profesión, que soy educador con personas discapacitadas, y a la vuelta retomé el teatro como aficionado. Me incluyeron de nuevo en el grupo de teatro y la directora, en un momento determinado, pensó en mí para hacer el Cristo de aquel año. Acepté el reto y luego, año tras año, llegado el momento, contaban conmigo para hacer la representación de La Pasión y les decía que sin ningún problema. Como Jesús o lo que me tocara, porque entiendo que es algo importante para el municipio de Adeje y es maravilloso".

¿Te has marcado algún límite futuro para echar un paso al lado?
"Voy año a año. Obviamente, habrá un momento en el que habrá otra persona que pueda ejercer el papel, pero no me lo planteo. La gente me lo pregunta después de tanto tiempo y mi broma es que les digo que, a lo mejor, algún día me tocará hacer de Moisés, porque van pasando los años...".

"Hay una energía bastante fuerte, porque la gente se lo toma con muchísima responsabilidad y seriedad. A cada momento ves miradas y cosas que te ayudan a no improvisar, pero sí conseguir otro matiz del que habías previsto. Siempre van surgiendo momentos intensos"

¿Cómo fue cuando te tocó hacer el papel con 33 años?
Fue bonito. La gente hacía bromas. Tengo buenísimos recuerdos de cada año, especialmente con los niños. Los adultos respetan muchísimo y son muy agradecidos, pero los niños son una pasada. La mirada… Ahí hay algo más que no sé definirlo. Algo ven en la representación de La Pasión que hay mucho de verdad".

A raíz de tu experiencia como Jesucristo, ¿te han salido nuevas oportunidades profesionales en el mundo de la actuación?
"Al inicio participé en una película, que se llama Amania, y fueron gente aficionada y también hice el papel de Jesús, porque dentro del sector estaba por ahí. De resto, no ha surgido ninguna posibilidad y no la he buscado. Es algo que no me atrae realmente y por eso no me he movido a esos niveles. Tengo mi grupito de teatro pequeño y profesionalmente nunca me lo he planteado".

Conociendo a José Antonio López en profundidad

"Cuando empecé el teatro hace muchísimos años, quería romper con ese muro que uno interiormente se crea que se llama timidez y desde entonces soy una persona bastante abierta, me gusta compartir con los demás, valoro el senderismo, solo o con gente que le gusta acompañarme. Sigo haciendo teatro vinculado con la vida de las parroquias. También estoy muy vinculado con el barrio de Armeñime y, al mismo tiempo, mi trabajo con personas con necesidades especiales me ha hecho conocer más afondo las necesidades reales de las personas y siempre estoy en disposición para echar una mano allí donde haga falta, independientemente de que mi profesión necesita ocho horas al día. Como yo digo, necesito ocho horas para dormir, ocho horas para trabajar y ocho horas para entregarme al mundo".