Día mundial del escritor

En mi transitar por este mundo de letras voy conociendo a mucha gente relacionada con la cultura y principalmente con el mundillo literario. 

El escritor/a tiene fama de individualista y a veces se nos califica incluso de anacoretas. Aunque es cierto que muchos lo sean, también hay otros que ni de lejos se dejarían encasillar en esos calificativos totalmente ajenos a la realidad de sus vidas, yo me cuento entre ellos. El día tiene muchas horas y hay tiempo para todo, para escribir y para salir a compartir más allá de sentarnos a firmar ejemplares en una librería o en una feria literaria.

Hoy me voy a permitir hablar de ellos desde mi experiencia vital. Entre las personas que escriben hay gente de todo tipo, como en cualquier otro estamento de la sociedad. El ser humano es variopinto y los escritores no íbamos a ser diferentes.

Claro que existen esos escritores taciturnos y solitarios que la gente imagina, pero también existen los otros, aquellos que disfrutan compartiendo su obra con los demás personalmente. Yo me relaciono por igual con unos y con otros, pero evidentemente saboreo más de la compañía de los segundos.

En ambos grupos existimos personas de todo tipo. Honestas y falsas. Generosos y rácanos. Brillantes y anodinos… Como no podía ser de otra forma. Yo he sido afortunada porque la mayoría de los que conozco pertenecen al primer calificativo de los que acabo de nombrar, o al menos eso es lo que me transmiten. Con el paso de los años he ido descubriendo que los que son grandes en su honestidad, generosidad y brillantez literaria, son a la vez los más humildes y asequibles. Mientras que los falsos, rácanos o anodinos son a los que se les ve, casi siempre, solos. Al fin y al cabo todos huimos de ese tipo de personas, independientemente de la calidad de su obra.

¡Cuántas cosas se pueden hacer desde la humildad! Y cuan mejor sería nuestro mundo si creciera el número de personas honestas que dejasen atrás los egos, el figureo, la ambición, el egoísmo y tantas otras cosas nocivas para el ser humano y por ende para nuestra sociedad.

Quiero creer que con el tiempo las cosas irán cambiando y que los parásitos y ególatras vayan viendo diezmadas sus filas en pro del avance de aquellos que tienen merecido el reconocimiento de su obra por méritos propios.

Yo voto por una sociedad mejor que la actual y aporto mi granito de arena en este mundo de letras… desde la humildad.

En esta semana se celebró el Día mundial del escritor, concretamente el miércoles 13. En La Laguna, un puñado de escritores compartieron vivencias de unos y otros en Las Tardes de Aguere que organiza ACTE. A la sola mención, hecha por Felicidad Batista, de la conmemoración de dicho día sonaron espontáneamente los aplausos y todos nos felicitamos por pertenecer a ese grupo de personas que usan la escritura con tanto acierto.

Vaya desde este rinconcito mío también mi felicitación para los que, usando la pluma o el ordenador para transcribir sus ideas y su creatividad, no he podido felicitar todavía. 
¡Que siga corriendo la tinta!