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“Los estibadores vivimos por y para el muelle, 24 horas”

Tubigú

Juan Maite Goya (24 de agosto 1972) lleva algo más de 17 años ejerciendo la labor de estibador en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. A lo largo de este tiempo ha constatado la exigencia de una profesión que le obliga a estar conectado casi las 24 horas al día. De su actividad en las instalaciones portuarias depende en buena medida la salud económica de la Isla.  En su memoria reciente, el conflicto laboral con el Estado que cerca estuvo de modificar drásticamente las condiciones de trabajo de todo el sector a nivel nacional.

- ¿Cómo es el día a día en la vida del estibador?

- El día a día de un estibador en mi caso, y creo que en general el de todos compañero, nos hace vivir por el muelle y para el muelle, las 24 horas. Siempre estamos pendientes de nuestro trabajo aunque estemos con nuestra familia; nunca llegamos a desconectar totalmente, debido principalmente a que no sabemos exactamente a qué jornada nos toca trabajar. También puede suceder que nos llamen para cubrir una jornada o bien para sustituir algún compañero que se han puesto enfermo; cómo anécdota, yo siempre tengo una muda de ropa en el coche.

 

- ¿Cuál es, según usted, el estado del salud de las instalaciones portuarias de Santa Cruz de Tenerife?

- Aunque hemos mejorado mucho, en algunas terminales tenemos deficiencias, sobre todo en maquinarias, muchas de ellas ya están obsoletas. Sí se ha mejorado en seguridad y protocolo de  evacuación, actuación ante un accidente, pero como he dicho, deberíamos mejorar en temas de maquinaria y en el sistema de los ordenadores, que se colapsa y no está en sintonía con la productividad que realizamos.


- ¿Por qué es tan importante el tráfico de transbordo para la vida del estibador?

- Es importante tanto para el estibador cómo para las empresas y también para la isla. No podemos subsistir solo con el tráfico cautivo, nos da trabajo pero no lo suficiente para mantener toda la plantilla. Con el trasbordo se generan más turnos necesarios para las empresas y para la Isla, ya que pone a Tenerife en un punto estratégico para el transporte marítimo internacional, y eso siempre genera empleo y riqueza directamente o indirectamente.

 

- ¿Cómo vivió el pasado conflicto laboral que movilizó a toda profesión en ámbito nacional ante las pretensiones de modificación de condiciones por parte del estado?

- El conflicto supuso para mí vivir con mucha incertidumbre, noches sin dormir, pensando qué pasaría con mi trabajo y qué pasaría con mi familia, fue un año muy duro. Llevo 17 años en el muelle y vi sinceramente peligrar mi puesto de trabajo. Aunque los estibadores estábamos más unidos que nunca, el Gobierno nos quería quitar  a base de imponer una ley, con mentiras y desprestigiando nuestro trabajo.

 

- ¿Siente que pueden ser un ejemplo para el resto de colectivos de trabajadores?

- No me siento un ejemplo. Soy uno más, con mis virtudes y defectos, no soy ni mejor ni peor que nadie, intentó poner mi granito de arena y poner todo mi esfuerzo en un trabajo que me gusta y disfruto.

 

- ¿El sistema de turnos genera algún tipo de problema extra para conciliar la vida familiar?

-  La vida de  un estibador son 24 horas de los 365 días del año pendiente del trabajo, solo tenemos tres días en el año que se para totalmente la actividad en el muelle. Es muy difícil compaginar la vida familiar. Sí a esto le añadimos que no sabemos en qué jornada vamos a trabajar  con exactitud, o si  el fin de semana vamos a trabajar o no… Nuestro trabajo no tiene una jornada laboral de 8 a 5 de lunes a viernes, y fines de semana libres  Aquí no sabemos si vamos a trabajar hasta el mismo día. Todo esto hace muy complicado hacer alguna actividad con nuestra familia.

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