Lo que no te cuentan: Las fobias, el miedo llevado al extremo

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El miedo es una de las emociones más primitivas. Es imprescindible para garantizar la supervivencia, pues es la forma que tiene nuestro cuerpo de avisarnos de una amenaza de la que debemos huir. Aparte, existen otros miedos a objetos y situaciones que, desde el punto de vista racional, no implican una amenaza. Se trata de las fobias…

¿Cuáles son las fobias más comunes?

La mayoría de las personas presentamos, al menos, una fobia. Podemos desarrollar fobia a absolutamente cualquier objeto o situación imaginable, por lo que el mundo de las fobias es inmenso. Incluso existe la fobofobia, que es el miedo a sufrir una. 

Sin embargo, entre las más comunes destaca la aerofobia o miedo a volar en avión, que obliga a quien la padece a buscar alternativas que complican muchísimo viajar y le lleva, incluso, a rechazar mejoras laborales por no poder trasladarse a otros países o continentes.

También destaca la aracnofobia, Se trata de un gran temor a las arañas y es la fobia hacia los animales más extendida. Los aracnofóbicos se mantienen alejados de cualquier sitio donde puedan habitar arácnidos de cualquier tamaño. Incluso evitan entrar en jardines o lugares donde hayan visto una tela de araña. La aracnofobia puede traer problemas sociales, por ejemplo, al no querer ir a un parque o a ciertos destinos vacacionales.

En relación a lo que nos rodea destaca la agorafobia, que implica el miedo a los lugares públicos o de los que es difícil escapar, lo contrario de la claustrofobia, el miedo a los espacios cerrados en los que tememos quedarnos sin aire para respirar. Se dan en situaciones típicas en ascensores, procedimientos médicos, asientos traseros de un vehículo…

La hematofobia también está muy generalizada entre la población, pues son muchas las personas que manifiestan cierto temor a la sangre o a cualquier aspecto relacionado con ella, como jeringuillas, cortes, hospitales, etc.

Otras como la germofobia, o miedo a los gérmenes, obliga a quien la padece a pasar varias horas al día limpiando sin parar, lo que suele ir acompañado de un compulsivo lavado de manos.

Estas son solo algunas de las más frecuentes, aunque existen otras mucho menos conocidas pero que también repercuten negativamente en nuestra calidad de vida.

¿Sabes que existen personas con un temor irrefrenable hacia, por ejemplo, el número 4? ¿O que sienten un miedo injustificado a comer y tragar pese a no padecer nada anormal para justificar ese temor? Sin olvidar los casos de miedo o aversión a los niños o a los bebés, a cuidarlos o estar cerca de ellos.

De hecho, cuando una persona presenta una fobia intenta evitar la proximidad de aquello que le genera el temor. De lo contrario, podría llegar a experimentar pánico, taquicardia, sudoración, pérdida de control, sensación de ahogo o falta de aire.

No temas pedir ayuda…

Si sufres algunas de estas fobias, lo mejor es que recurras a un psicólogo. Aunque creas que es una tontería, lo cierto es que pueden condicionar tu vida y evitar que vivas o disfrutes nuevas experiencias.

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