"Las redes sociales pueden ser un arma de doble filo y, en ocasiones, muy peligrosa"

El nombre de José Antonio Pérez está ligado a algunos de los momentos más gloriosos, intensos y divertidos de la radio tinerfeña. Hazañas deportivas, retranmisiones carnavaleras, entrevistas a grandes personajes de la música y sociales... cuatro décadas en el mundo de la prensa dan para mucho.  Conocedor absoluto del medio, profesional por vocación desde la adolescencia  y aspirante a hacer de la comunicación su forma de vida casi hasta que el cuerpo aguante. A lo largo de este recorrido, grandes puestos de responsabilidad como la jefatura de prensa en la etapa dorada del Tenerife con Javier Pérez al frente o del mismísimo Cabildo de Tenerife. Hablamos de periodismo...

– ¿Cómo llegó a la profesión de periodista?

– Pues fue un poco por casualidad. Era un seguidor obsesivo de la radio y la prensa y un día me decidí a escribir a Radio Juventud de Canarias, entonces erigida en radio de participación. Les conté que ese mundo me apasionaba y adjunté dos periódicos artesanales hechos por mí sobre los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 y el Mundial de Fútbol de Argentina 1978. La semana siguiente recibí una llamada y me pedían conocerme. Me dieron la alternativa y a partir de ahí, finales del año 1978, me fuí metiendo en este apasionante mundo.

– ¿Cuál ha sido la etapa más emocionante que le ha tocado vivir?

– Para ser sincero, muchas. Emocionante fue debutar en Radio Juventud; comenzar a escribir en Jornada Deportiva; dar el salto a Radio Club y crecer como profesional; codirigir Teide Radio; ser jefe de Prensa y Relaciones Externas del CD Tenerife; ser jefe de deportes de la Televisión Canaria; narrar partidos emotivos en radio y televisión; conocer artistas que nunca hubiera imaginado; dirigir un gabinete de prensa tan prestigioso como es el del Cabildo de Tenerife; dar clases para un master de comunicación a alumnos... Son muchísimos momentos en 40 años metido en los medios. Yo creo que si tuviera que elegir una, sería sin duda la de Radio Club Tenerife, durante los trece años que allí estuve, porque supuso una fase trepidante de aprendizaje y de lanzamiento. Allí supe que me dedicaría a esto.

"La etapa más emocionante sin duda fue la de Radio Club Tenerife, durante los trece años que allí estuve, porque supuso una fase trepidante de aprendizaje y de lanzamiento. Allí supe que me dedicaría a esto"

–  Ser el responsable de comunicación de una institución como el Cabildo, ¿tiene más de domador que de comunicador?

– En gran parte es así. El Cabildo de Tenerife es una institución gigantezca que genera mucha información desde sus distintas áreas. Evidentemente hay que saber canalizarla debidamente y ejercer una labor incesante para comunicar hacia el exterior y coordinar que existiera disciplina y rigor en las apariciones que a diario teníamos en los medios. Como es normal, me tocó vivir varios gabinetes de crisis, pero me enorgullece haber estado rodeado de excelentes profesionales en el Gabinete de Prensa, contar con políticos responsables y colaboradores y tener el apoyo del presidente, el grupo de gobierno y los partidos de la oposición con los que siempre procuré mantener una relación de lealtad.

–  ¿Qué futuro augura usted a los diarios en papel?

– No me considero una persona que pretenda dar clases al respecto, pero es evidente que llevan tiempo sufriendo los azotes del mercado. Son tiempos difíciles y la competencia que les ha supuesto internet con la inmediatez en la información, les está haciendo un daño irreparable. Están luchando como jabatos por subsistir y eso tiene mucho mérito. Todos sabemos que el pastel publicitario está cada día más reducido.

– ¿Las redes sociales distorsionan o son un arma de liberalización?

–    Las redes sociales son una herramienta para que todos los que lo deseen puedan comunicar y opinar, pero eso no quiere decir que sean comunicadores ni que sepan comunicar. Y a la hora de opinar, uno se encuentra de todo. No pueden tomarse como una referencia seria pero, sin duda, son un índice de por dónde se mueve la gente y cuáles son las tendencias sobre un tema concreto. Pueden ser un arma de doble filo y, en ocasiones, muy peligrosas.

–  ¿Usted ha sentido alguna vez que ha formado parte del llamado 'Cuarto poder'?

–    Sin duda, pero de manera responsable y no irresponsable como a veces veo y escucho. Cuando yo comencé en esto, siendo un adolescente, tenía idealizados a los medios de comunicación y nunca me gustó utilizarlos para amenazar ni para chantajear. La indudable influencia que puedes tener en la sociedad y en la opinión pública, debe ser una referencia para que te comportes con seriedad e independencia. Yo nunca me aproveché de formar parte de un medio y me repugnaron situaciones que, como es normal, viví y con las que no estuve de acuerdo. Mi conciencia está tranquila.

–  ¿El poder político intenta y tiene la fuerza para inferir en el periodismo?

–    Lo intenta, a veces de manera insistente y por diversos cauces. La fuerza que pueda tener, depende del medio de comunicación y del propio periodista. Creo que en los últimos tiempos, hay muchos casos en los que el poder político ha procurado influir y decidir. Como también trabajé en el lado de la comunicación política, lo he vivido. Siempre procuré, en lo que en mi mano estaba, que el político respetara la independencia del periodista.

–   ¿El éxito de un periodista se mide por la altura de sus enemigos? ¿Tiene usted algún enemigo confesable?

–    Los tengo. ¿Quién no los tiene?. Pero me dan igual porque yo seguro que no me ocupo de ellos. Hace mucho tiempo que dejó de preocuparme ni ocuparme lo que otros puedan decir o maldecir. Y como no me ocupo ni me preocupo, no son confesables porque no son nadie para mí.

–  ¿Qué es lo mejor de ser periodista?

–    Para mí siempre fue el hecho de comunicar. Yo siempre aspiré a eso, a comunicar con rigor y profesionalidad.

–  ¿La profesión de periodista es una capa que se lleva 24 horas al día? ¿Es sencillo desconectar?

–    Muy difícil. Quienes de verdad lo llevamos dentro, tenemos una gran dificultuad para desconectar. Tengo una familia maravillosa que me lo recuerda y eso me hace retornar a la realidad de que existe vida más allá del periodismo.

–  ¿Por qué el recuerdo de Javier Pérez es imborrable en una persona como usted?

–    Porque fue un gran jefe que me respetó y consideró. Porque fue una persona que contagiaba ilusión y ambición. Porque sus sueños los contagió y fueron los sueños de mucha gente que se llevaron a la realiadad. Javier es un referente y le recuerdo en muchas ocasiones. Lo tengo muy presente siempre.

– ¿Qué espera de su ya intensa carrera como comunicador de aquí en adelante?

–    Espero que me deje terminar mi etapa con los años que me quedan sin paro y con trabajo. Creo que tras tantos años trabajando a diario y en muchos frentes, no merecí la etapa de dos años que estuve entrando y saliendo de la oficina del paro porque otras personas no se pusieran de acuerdo. Nunca salí por la puerta de atrás de ningún lado y no me agrada ser protagonista de situaciones que no merezco ni que busqué. Quiero trabajar y poder jubilarme tras cuatro décadas y los años que me restan, ejerciendo esta profesión con honradez y con nobleza.