Las escuelas de segunda oportunidad como respuesta al abandono educativo

Tubigú

Las escuelas de segunda oportunidad se han reivindicado como "respuesta al abandono educativo temprano", que en España se sitúa en el 16 % de los jóvenes y es el más elevado de la Unión Europea. Pese a estos datos, el 65 % de los jóvenes a quienes acompañan consiguen continuar su formación o encontrar empleo.

Canarias cuenta con la Fundación Proyecto Don Bosco de los Salesianos, que opera también en Andalucía y Extremadura, siendo el ejemplo de la eficacia de estas escuelas que solo están presentes en 9 comunidades autónomas. En total, en estas escuelas de segunda oportunidad 740 profesionales facilitan a 7.900 jóvenes de entre 15 y 29 años, sin empleo y/o formación, un modelo pedagógico innovador e itinerarios personalizados con el fin de que sigan sus estudios o encuentren empleo.

Para ello, refuerzan las competencias básicas y laborales, ofrecen experiencias prácticas en el mundo empresarial y atienden las demandas sociales, con especial atención a los alumnos más vulnerables.

 

 

La vicepresidenta de la entidad y directora de la fundación El Llindar, Begonya Gasch, ha pedido "políticas y mecanismos jurídicos que nos reconozcan y garanticen nuestra estabilidad y supervivencia", así como el reconocimiento de los itinerarios formativos de 3 y 5 años que ofrecen, porque "están demostrando que reducen el abandono escolar".

La ministra de Educación, Isabel Celaá, se ha referido al "papel importante" que desempeñan las escuelas de segunda oportunidad en favor de la "integración profesional y social duradera de los jóvenes sin empleo ni titulación".

La lucha contra el abandono escolar y el desempleo juvenil son dos ejes de trabajo del ministerio, y por ello Isabel Celaá ha señalado que "deberemos unir esfuerzos".

Asimismo, ha apelado al "papel fundamental" de las empresas tanto en el diseño y desarrollo de las propuestas educativas como en la adecuación continua entre los intereses de los jóvenes y las necesidades del mercado de trabajo, por lo que -ha afirmado- las escuelas de segunda oportunidad "sois un buen ejemplo de colaboración público- privada".

Reconducir a los jóvenes sin formación ni empleo

El embrión de la Red de Escuelas de Segunda Oportunidad se gestó en mayo de 2015 a partir de la iniciativa de seis entidades españolas con una trayectoria media de veinte años trabajando para reconducir educativamente a los jóvenes sin formación ni empleo.

Los objetivos fundacionales, que siguen vigentes hoy, son el reconocimiento de las administraciones públicas, favorecer la integración profesional y social duradera de aquellos jóvenes desempleados que se encuentran fuera del sistema educativo, el desarrollo de competencias sociales y profesionales, la colaboración con empresas y el trabajo en red.

Para llevar a cabo un trabajo colaborativo y en red, las escuelas de segunda oportunidad comparten elementos educativos y metodológicos con el fin de mejorar la situación personal, social, laboral y académica de los jóvenes con los que trabajan.

El trabajo común se basa en el acompañamiento como fórmula para diseñar y desarrollar un proyecto de vida para los jóvenes, la relación docente-alumnado desde la conexión emocional; sus metodologías didácticas deben ser participativas y con aprendizajes inductivos y manipulativos.

Común a los centros también es que la programación se elabore atendiendo a los diferentes ritmos y necesidades de cada joven, trabajar en proyectos de aprendizaje con perspectiva globalizadora y significativa para el alumnado, así como reconocer los logros a partir de una evaluación permanente.

Asimismo, trabajan en colaboración permanente con el mundo empresarial y en red con otros agentes y buscan la implicación de las familias y el entorno de los jóvenes para conseguir su implicación.

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