La inauguración del Stadium

La disputa de la final del trofeo Medallón Sixto Machado ante el Gran Canaria en el campo del Hespérides, la despedida del mítico Raúl Molowny contra el Salamanca en un Miraflores abarrotado, el explosivo debut con apenas 17 años y dos goles de Ángel Arocha, los encuentros ante el Sevilla a modo de 'revancha' tras las exhibiciones del cuadro hispalense el año anterior, la visita del Español de Barcelona con el legendario Ricardo Zamora como portero, el triunfo (4-3) ante el Real Victoria al que la prensa de Las Palmas consideraba “el mejor equipo de las islas... y de fuera de las islas”, los éxitos ante el Marino grancanario...

Muchos fueron los acontecimientos relevantes que rodearon al CD Tenerife durante 1925, año que pasó a la historia por un hecho decisivo en la consolidación del club blanquiazul como 'el representativo' del fútbol insular: la inauguración del Stadium. Aquel 25 de julio de 1925, el presidente Muñoz Pruneda vio cumplido tanto un sueño profesional como una aspiración deportiva. A la entidad, la construcción del actual Heliodoro le permitió tener un escenario propio de primer nivel, facilitar la presencia de grandes equipos en la Isla e impulsar el fútbol como actividad de masas, al tiempo que pasaba a contar con el mayor número de adeptos.

Más de siete mil personas asistieron a la cita y colapsaron la ciudad. Lo cuenta Domingo Rodríguez en 'La Prensa': “Desde la Plaza de la Constitución a la Plaza de la Paz y a todo lo largo del Paseos de las Asuncionistas, la fila interminable de autos daba la nota de extraordinaria alegría y movimiento en nuestra población, aumentada por gran cantidad de forasteros llegados de los principales pueblos de la Isla”. Una semana antes se inauguró el campo de la Avenida (donde hoy arranca 3 de Mayo, junto a la Terminal de Guaguas), sede del Laurel y luego del Fomento (actual Real Unión), pero la puesta de largo del Stadium fue diferente.

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Alineación del CD Tenerife el 25 de julio de 1925 el día de la imauguración del Stadium, con el presidente Muñoz Pruneda en primer término. | ACAN

El Tenerife construyó su nuevo hogar tras adquirir 24.000 metros cuadrados (a 25 pesetas el metro) de la finca Cañadas, junto a lo que hoy es la calle San Sebastián. Los pagó tras emitir acciones, a 100 pesetas cada una, compradas por ciudadanos anónimos y empresarios como Paco 'el de la Valenciana', dueño de la fábrica de helados, que aportó 5.000 pesetas. Y aunque el coste de las obras obligó a firmar un empréstito con la Caja de Ahorros, aquel sábado se disfrutó de la suelta de mil palomas de la Sociedad Colombófila sobre un terreno de juego de tierra con las medidas (105x67 metros) del Metropolitano de Madrid.

Luego, Tenerife y Marino saltaron al terreno de juego. Los blanquiazules lo hicieron con su uniforme de gala, que incluía una bella chaqueta cruzada de la que se despojaron antes de iniciarse el choque. Y tras el boato hubo un partido de fútbol. Pésimo, por cierto. A Pascual (68’), delantero del Tenerife, le cupo el honor de marcar el primer gol en el Stadium al rematar un córner ejecutado por Castellano. Cinco minutos después, Teodosio batió a Baudet y empató el Marino. El gol del definitivo triunfo local (2-1) lo marcó a falta de doce minutos un pibe que sería figura nacional y mito: Ángel Arocha.

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Folleto conmemorativo de la inauguración del Stadium. | ACAN