Iconos gastronómicos para la despedida del año

Tuvigú

Decir adiós a cada año tiene sus liturgias en el vestir, en el lugar a elegir y, por supuesto, en aquellas tradiciones gastronómicas vinculadas a las campanadas o previas a ellas.

Las hay singulares y existen aquellas que exigen una concentración extra, caso de las doce uvas en España. A continuación, huleymantel emprende un recorrido para abrir las puertas a esas costumbres de los diferentes puntos cardinales y, de paso, con la idea que iniciemos 2021 con buen pie. Con mejor paladar, para ser más precisos.

Grecia. Pan de albahaca fresca y ajo. En la pieza que se pasa a familiares e invitados se esconde una moneda. Si te toca ésta parece ser que serán la persona más afortunada los doce meses que quedan por desgranar.

Italia. Por supuesto que lentejas. Nochevieja implica un buen plato de la legumbre, pues tiene su raíz en la Antigua Roma, en la que el grano eran símbolo de riqueza. La costumbre fue consolidándose para que la prosperidad se instalase en los hogares transalpinos.

Australia. ¿Apetece un picnic? En la playa y con amigos más el picoteo es un formato de lo más apetecible para recibir el nuevo año. Así que, entre campanada y campanada, lo que se pueda pillar de la cesta.

Filipinas. Langosta, ni mirarla. Como andan hacia atrás puede espantar a la suerte y traer malos recuerdos. 

Venezuela. Las generosas hallacas. Nochevieja y toda la navidad se adereza con esta receta tradicional que se como  manera de desear buena suerte. Básicamente es una masa rellena con carne de cerdo o ternera guisada acompañada de pimiento, aceitunas y pasas, y se resguarda en hojas de platanera.

Polonia. Pescado asado. No pocos países del norte de Europa tienen la costumbre de cocinarlo para la cena de Nochevieja, dejando lo cárnico para el Año Nuevo. El pescado está aquí aparejado a la prosperidad y trae buena suerte.

Brasil. Guiso de frijoles y carne. Fiel a su cita, la feijoada, que trae fortuna si se come esa postrera  noche del año. 

Estonia. Hasta el empacho. Zamparse siete, nueve o doce comidas es lo que contempla la vieja tradición, que aporta fuerza. Es un alivio que no es obligatorio acabarlas todas. 

España. Las uvas de la suerte. Se puede situar esta tradición en 1909 cuando los productores de uvas de Alicante quisieron felicitar la salida a excedentes en la producción de ese año. Comer una por una acorde a cada campanada genera situaciones divertidas y algún que otro apuro.

Si acaso no estamos realmente por la labor de seguir ninguna de ellas, con sorbos de champán o un buen espumoso puede quedar muy bien la ceremonia de despedida.

Feliz 2021

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