¿Es la proteína vegetal el futuro?

La producción y consumo de proteína vegetal contribuye a reducir el impacto del cambio climático. Los alimentos de origen vegetal producen menos gases de efecto invernadero que los de origen animal y además su cultivo es clave para la fertilidad de la tierra, y sobre todo, necesitan menos agua

En España, una de cada cinco personas dice seguir una dieta vegetariana o vegana ya sea por salud, por respeto a los animales, por protección del medioambiente o porque simplemente disfruta más de estos alimentos. Esta tendencia se observa en las personas más jóvenes y especialmente en las mujeres.

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Frutos secos | PIXABAY
Este tipo de dieta se centra, en gran medida, en priorizar los alimentos de origen vegetal y en reducir los de origen animal. Esto podría interpretarse como volver de nuevo a la auténtica dieta mediterránea que es rica en legumbres, cereales, y vegetales y pobre en carnes y otros alimentos de origen animal, según señala Laura González, la responsable de Nutrición y Salud de Nestlé.
En la época de nuestros abuelos, se seguía una dieta mediterránea muy parecida a la flexitariana. Recordemos que un cerdo servía para abastecer durante un año a una familia entera, los platos tradicionales eran cocinados con aceite de oliva y tenían pequeñas cantidades de carne o pescado que acompañaban las legumbres u hortalizas, como por ejemplo en la fabada, las lentejas riojanas, los garbanzos estofados. Estos platos se acompañaban de una gran ensalada en el centro de la mesa, de agua para beber y de fruta de postre y esto en realidad es la famosa dieta mediterránea.

Cabe señalar que entre las proteínas vegetales que se pueden consumir destacan las legumbres (lentejas, garbanzos, judías), los frutos secos (nueces, almendras, avellanas), las semillas (girasol, calabaza, chía), el tofu, el seitán, la quinoa, leches vegetales (soja, almendras, avellanas, etc), etc.

Actualmente, tenemos un consumo excesivo de proteína animal, donde la carne y el pescado ya no son un acompañamiento, sino que suelen ser los platos principales, alejándose del patrón mediterráneo siendo también poco sostenible en el tiempo. Para evitar esta confusión, Laura González explica que comer vegetariano no significa exclusivamente comer productos denominados aptos para vegetarianos, sino consumir más legumbres en preparaciones más tradicionales como garbanzos con espinacas o incluso nuevas propuestas combinadas con cereales, hortalizas, frutos secos y semillas.