El ‘caso Jordi’

El Tenerife 99-00 trataba de adaptarse a la Segunda División tras una década en la élite. La contratación de Mauro Sandreani como técnico no había ayudado a la integración en la nueva categoría y sólo su posterior relevo por Fernando Castro Santos permitió al conjunto blanquiazul recuperar su condición de candidato al ascenso. Seis victorias en nueve encuentros con el nuevo entrenador habían llevado al equipo desde la decimosexta hasta la quinta plaza. Y así se presentó el 12 de diciembre de 1999 en el Nuevo Butarque de Leganés, con la siguiente formación: Navarro Montoya; Dani, Aira, Lussenhoff, Javi López; Jordi, Pablo Paz (Tiago, 75’), Emerson (Germán, 85’), Pinilla (Simutenkov, 78’); Mista y Barata.

El Tenerife resolvió el partido con una goleada (0-4) y una exhibición del brasileño (el tiempo demostraría que lo de italo-brasileño era una falacia) Joao María Menezes, Barata, autor de tres tantos. Mista completó la cuenta de un equipo en el que se había ganado un hueco un centrocampista del filial, Jordi Ocaña Pérez (Tenerife, 1978), al que hizo debutar Felipe Miñambres en su único partido como primer entrenador blanquiazul y al que Castro Santos daría continuidad. De hecho, en Leganés jugaba su décimo partido en el primer equipo. El triunfo dejaba cuarto a los visitantes, a sólo dos puntos de la zona de ascenso. Mientras, el Leganés se colocaba vigésimo, regresando a la 'zona de descenso'.

Y todo ello, entre las sonrisas del entrenador local, Enrique Martín, que se hartaba de repartir abrazos al término del partido y no mostró jamás su habitual carácter volcánico en el banquillo. Al día siguiente se desveló el misterio: el Leganés denunciaba al Tenerife por alineación indebida. Y así estallaba el 'caso Jordi'. El equipo madrileño entendía que, por edad, con 21 años ya cumplidos, Jordi Ocaña no podía ser alineado como profesional con ficha del filial. La denuncia desconcertó al Tenerife. Y la resolución emitida una semana después por el Comité de Competición sacó a los blanquiazules de la carrera del ascenso: daba por perdido (3-0) al Tenerife su partido ante el Leganés.

Competición consideraba indebida la alineación de Jordi y multaba con 500.000 pesetas e inhabilitación de dos meses al presidente de la entidad, Javier Pérez. En una competición muy igualada, los tres puntos cedidos en los despachos –y alguno más que se escapó en los terrenos de juego en medio del nerviosismo y las acusaciones a un dirigente ya desgastado por muchos años en el poder– mandaron a los blanquiazules al decimosegundo puesto real. Y es que, en aquel tiempo, la prensa hasta publicaba dos clasificaciones: la real y la virtual, en la que al Tenerife se le sumaban tres puntos –lo que le situaba ficticiamente en 'zona de ascenso'– por si el Comité Español de Disciplina Deportiva (CEDD) estimaba su recurso.

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Jordi vistiendo la camiseta del Ferrol en un partido frente al CD Tenerife.

Tras la crisis provocada por el 'caso Jordi', una espectacular recuperación, con cuatro victorias seguidas, llevó al Tenerife al quinto puesto real y a la segunda plaza virtual. Y poco después, hasta llegó a ser líder virtual. Pero cuando por fin el CEDD le devolvió los puntos, en abril de 2000, el equipo ya había caído en picado. Diez días después, Castro Santos sería destituido. Y su sustituto, Ángel Cappa, no fue capaz de ganar un partido en las seis jornadas finales. La historia hubiera sido diferente sin 'caso Jordi'.