Jesús Marrero: "Este aislamiento provoca interrogantes profundos que desde la Religión se puden abordar"

Durante esta cuarentena y la llegada a nuestra sociedad del Covid-19, hemos reflexionado sobre la necesidad del vínculo entre profesor y alumno, con estos momentos de "#QuédateEnCasa". También nos hemos adentrado en la formación "on line", que muchos docentes, padres y alumnos mantienen gracias a profes de Matemáticas como Marcos Marrero y OAOA. Igualmente, nos hemos parado en la necesaria labor que están desarrollando editoriales como Grupo SM, que se han convertido en el verdadero cordón umbilical digital en estas fechas de cuarentena, entre profesores y alumnos, desde sus casas, con plataformas como Educamos o herramientas como Teams. Sin embargo, no podíamos pasar por alto la verdadera reflexión interna que ofrecemos a nuestros alumnos día a día como competencia, llámenla competencia Religiosa o Espiritual, de una manera u otra es una competencia que aporta aprendizajes, contenidos y experiencias al alumno. Y esa competencia no ha quedado abandonada, ni está cayendo en el olvido, durante estos días de recogimiento en casa, ocasionados por el Estado de Alerta, y en sí mismo por la crisis del coronavirus. Tiramos de la agenda y llamamos a un gran compañero, Jesús Marrero, quien nos abrió desde lejos las puertas de su despacho en casa, para darnos una entrevista a través de videollamada. Jesús Marrero es Profesor de Religión en el IES Rafael Arozarena, de Secundaria y Bachillerato. Entre otras titulaciones, la que le trae en esta ocasión hasta EduKando es el ser Licenciado en Ciencias Religiosas, y el que lleve ejerciendo en las aulas desde hace doce años esta asignatura. Es un hombre religioso y que vive en el Siglo XXI, quien quiere transmitir la realidad del hecho religioso a jóvenes de este milenio. Ahora, en momentos de cuarentena, de Cuaresma y Semana Santa para los cristianos, mira al domingo de Pascua, como una resurrección, como un nuevo comienzo, la vida nueva.

-(Nos conectamos y la charla comienza, Jesús mira con esos ojos de querer enseñar desde dentro). Se comenta, con acierto, estos días de cuarentena que áreas como la Educación Física, Arte o Música, son ahora mismo muy necesarias, ¿y la Religión, lo es? ¿Por qué?


-"Todas lo son. Aunque sea una respuesta muy manida, todas las áreas contribuyen al desarrollo de la persona. Sin embargo, desde algunos ámbitos se tiende a pensar que hay unas materias más importantes que otras. Durante la cuarentena es probable que esas asignaturas 'más importantes', hayan perdido peso por la dificultad a la hora de explicar a distancia o porque algunos docentes no han sido capaces de afrontar este reto. La religión, en cambio sí gana seguimiento, porque creo que podía ayudar en estos momentos complicados. La razón es sencilla: este aislamiento provoca interrogantes profundos que se pueden abordar desde la religión. Por otra parte este mismo encierro también propicia el encuentro con con uno o una misma, la interioridad que también se abordan desde el ámbito religioso".

La mayor parte del alumnado hoy en día no es practicante, pero sí que tienen claro que somos religiosos y que “algo hay”

-Sentirnos estos días en casa, nos está haciendo volver entonces a la necesidad de la reflexión, de encontrar respuesta en el hecho religioso, en la necesidad del ser o el estar, ¿Lo ves así? ¿Crees que las familias en las casas son conscientes de esto?
-"Efectivamente. Así lo veo, aunque soy consciente que la religión ha ido perdiendo importancia en la vida de las personas, aunque el motivo es ajeno a la propia religión. Los medios de comunicación, las influencias que recibimos y también ciertas campañas de desprestigio desde el laicismo, van haciendo mella en la sociedad y en nuestros jóvenes con los que tengo más contacto.
No obstante, aprecio en clase que el hecho religioso sigue estando presente. La mayor parte del alumnado hoy en día no es practicante, pero sí que tienen claro que somos religiosos y que 'algo hay'. No son reacios a hablar de fe, Jesús y del cristianismo. Otra cosa bien distinta es la religiosidad que se vive en casa que generalmente se reduce a la piedad popular y la asistencia a determinados eventos socio-religiosos. Por tanto, hablar de fe y religión ha de ser algo a desarrollar directamente con los estudiantes. Es más, la etapa de Secundaria y Bachillerato es un periodo de rebeldía y poner en duda todos los principios que rigen la sociedad. Por tanto, es un buen momento para proponer la fe, puesto que en las familias no se inculca la religión como cuando yo era niño".
-Contrariamente a esto, ¿puede ser que el excesivo número de tareas que se están marcando para los alumnos, en algunos casos, los lleven a lo contrario, a no encontrar ese momento ahora más necesario que nunca de que el alumno o alumna halle ese momento para estar con los suyos, que ahora en cierto modo le viene impuesto por la cuarentena?

-"Personalmente no he mandado más tareas de las que veníamos haciendo en clase. Sin embargo, reconozco que no todos los docentes han hecho lo mismo. Muchos se han visto desbordados por esta situación y han optado por enviar un mayor número de tareas.
En un primer momento, programé las tareas a través de una aplicación para que cada estudiante las hiciera en el horario de clase. Eso fue el primer viernes de suspensión de clase. Al día siguiente, sábado, estuve investigando herramientas para poder estar con los chicos y chicas 'presencialmente' on-line. Así que opté por desarrollar mi horario mediante videoconferencias. Aunque entiendo que no es un modelo válido para todos, porque en Primaria, por ejemplo, sería bastante complicado mantener la atención durante varias horas con un sólo profesor, me pareció lo mejor que podía hacer con mi alumnado.
No cabe duda que hay muchos factores que hacen que exista cierto agobio entre los estudiantes. El primero es la novedad de la situación. Nunca antes había tenido lugar una suspensión de clases por un periodo largo de tiempo y, que se mantuvieran a distancia. En segundo lugar, la situación en casa no propicia el estudio. Es probable que la familia esté pasando por malos momentos: desempleo, incertidumbre por el futuro ante una crisis inminente. Por otro lado, si se convive en casa con varios estudiantes, no es fácil compaginar el trabajo de todos, y por último, no se le puede pedir a los alumnos que mantengan el ritmo de clase, porque se van a levantar más tarde, tienen que ser más autónomos, cosa que no es fácil en esta situación".

"No es igual enviar una hoja de ejercicios que ir haciéndolas juntos, con sus compañeros y, cómo no, reírnos un rato, prohibiéndoles ir al baño o mandándolos al director"

-¿Tú qué estás haciendo con tus alumnos? ¿Cómo es el día a día de un profesor de Religión, un teólogo, ahora en el tú a tu desde casa con sus alumnos y alumnas? Nos lo puedes explicar, nos puedes dibujar o hacer una fotografía oral de esa situación.
-"Mi apuesta, como ya he adelantado antes, es por la videoconferencia. Me pareció la mejor opción. Mantengo todas mis horas de clase por este sistema. He de confesar que pareció muy fácil al principio, pero hay momentos que ha resultado muy complicado. Especialmente los días en los que tengo cinco clases directas y tengo que estar sentado las cinco horas ante la cámara. Pero me parece que hay que estar. No porque sea una orden de la Consejería, sino porque a los muchachos y las muchachas les viene bien escuchar tu voz, hablar contigo, preguntarte las dudas. No es igual enviar una hoja de ejercicios que ir haciéndolas juntos, con sus compañeros y, cómo no, reírnos un rato, prohibiéndoles ir al baño o mandándolos al director.
En la práctica de cada sesión he tratado de mantener el mismo esquema de clase. Saludar al comienzo, escuchar un tema musical que nos anime. Luego me grabo vídeos o busco alguno oportuno para desarrollar y explicar lo que estemos tratando. Elegí la grabación o el uso de vídeos explicativos para que quien no se conecte en la hora de clase, pueda completar la actividad más adelante. Normalmente vemos entre dos y tres audiovisuales cortos, para trabajarlos en cada sesión.
Lo peor para mí ha sido romperme el esquema de 'trabajo cooperativo' y por proyectos que desarrollo en el aula. Tengo que volver a la clase personal, dirigida, un verdadero problema".
-¿Qué te comentan tus alumnos? ¿Qué te cuentan de su quehacer diario ahora en casa? ¿Les ayuda la Religión?
-(Ahora Jesús pone ese típico rostro suyo de reflexión). Sobre todo hablan de aburrimiento. La primera semana fue muy festiva, pero en los últimos días antes de Semana Santa, se les notaba bastante decaídos. En cuanto a la materia, he tratado de adaptarla a esta situación y ¡claro que les ayuda! Por ejemplo en primero que nos tocaba hablar de los Evangelios, les pedí el significado de la palabra y la buscaron rápidamente: “Buena noticia”. A partir de ahí, les pedí que dieran buenas noticias de toda esta situación. Su respuestas fueron maravillosas: Estamos más en familia, la tecnología permite comunicarnos, tengo tiempo para mí -interioridad-. La religión ayuda en el sentido de que son capaces de pedir, de rezar, reflexionar y de preguntarnos por cuestiones que, con el agobio del día a día, no afloran tanto.
Se nos pasa el tiempo muy rápido, frecuentemente se me solapan las clases y abro la nueva sesión mientras despido a un grupo, lo cual significa que los que acuden a la sesión lo hacen de muy buena gana y con ganas de trabajar y compartir un rato con sus compañeros y compañeras".

"Creo que la vuelta a las aulas no puede ser igual, ni para los estudiantes ni para los docentes"

-¿Crees que entre los aspectos positivos de esta crisis del coronavirus, alguno ha de haber, está el que es una ocasión para que el profesorado reflexiones sobre qué dirección darle a nuestra Educación del Siglo XXI?
-Totalmente cierto. Creo que la vuelta a las aulas no puede ser igual. Ni para los estudiantes ni para los docentes. Por parte de los estudiantes creo que se ha de reflexionar sobre su compromiso y trabajo en esta situación. No todos están haciendo su trabajo. No es normal que algunos estudiantes, muy pocos, no hayan hecho nada en todos estos días. En situaciones como la actual, creo que cada persona ha de saber cuál es su papel. El médico, el enfermero, el dependiente del supermercado, el policía, el periodista… todos tienen misiones destacadas. Pero el docente y el alumno o alumna también. Su misión es importante.
En cuanto a la docencia creo que también merece una reflexión. Los profes que no controlaban la tecnología lo están pasando bastante mal. Igualmente quienes no habían establecido contacto con alumnos por soportes digitales. Estaban totalmente desconectados. Desde hace años apuesto por la educación digital y todos los grupos tienen un espacio virtual que complementa lo que hacemos en clase, creo que en el futuro debería promoverse la existencia de aulas virtuales complementarias y obligatorias con moddle, EVAGD, classroom, class dojo, el ecosistema de Educamos, Teams o cualquier otra. Es más, apostaría por una reducción horaria presencial, con el compromiso de trabajo personal virtual mediante tutorías y trabajos on-line, tal como sucede ahora que favorecería la autonomía y el conocimiento del mundo digital".
Jesús Marrero en su despacho durante nuestra videoconferencia.
-¿Qué papel juega la Religión en esa nueva tendencia de la Educación?
-(Suspira, pensando). "Fundamental. Juega un papel muy importante. Hoy en día se quiere eliminar la religión, pero eso es imposible, porque las personas somos religiosas por naturaleza. La estrategia para evitar el hecho religioso es la distracción con música, imágenes, diversión, todo a un ritmo muy rápido para que no pensemos, para que no tengamos tiempo de reflexionar sobre nosotros mismos. No interesa que pensemos, sino que hagamos, compremos o veamos lo que se nos propone, porque la religión nos lleva a hacernos las preguntas últimas y eso, a algunos, no les interesa. La religión tiene el papel de proponer volver a lo fundamental de la persona a nuestro 'yo' más íntimo, en ese espacio se produce el encuentro religioso. También en mirar a nuestro entorno, la creación, el medioambiente, es un espacio privilegiado para el encuentro con Dios, habida cuenta de la belleza de todo lo que nos rodea. De esta forma, también en la protección del medio somos colaboradores y protectores de este medio que Dios no ha regalado. Eliminar todo eso, supone la existencia de personas menos humanas, más superficiales, objetos de consumo, esperemos que no suceda".
-¿Entonces crees que sigue ocupando un lugar importante la enseñanza del Hecho Religioso en el currículum de la Educación en España?

-(Jesús vuelve a mirar hacia arriba). "Creo que eliminar la religión es un tremendo error. En primer lugar porque es una cuestión política y no real. En mi centro más de un 70% del alumnado elige religión ¿Cuál es la razón para quitarle la libertad de elegir esa asignatura? Otra cosa distinta es el currículum. Hay aspectos que se pueden mejorar o adaptar a la realidad de la sociedad que vivimos hoy en día. Sin embargo, creo que ha de llegarse a un consenso en las bases del sistema educativo. Cambiar las leyes a la par que cambia el partido que gobierna el país me parece un desastre mayúsculo. Tendría que existir un acuerdo de mínimos para dar estabilidad al sistema. Un acuerdo en el que intervengan todas las partes: alumnos, familias, profesores y dirigentes políticos. Quitar la religión es eliminar la interioridad y la libertad para poder pensar y encontrarse con uno mismo y con Dios. Algunos creen que la religiosidad elimina la capacidad de elegir, de ser libre y de pensar. Pero, por mi propia experiencia, la religión me ha dado libertad, amplitud de miras y sobre todo, felicidad".

"No es casualidad que tengamos que vivir una Semana Santa tan atípica y apasionante"

-Ahora, llega el momento de tres preguntas cortas, para las que te pido una respuesta corta. Un reto interesante, lo sé, para ti. ¿Es casualidad una cuarentena, justo en tiempos de Cuaresma?
-"No. Alguien hablaba de «cuarentesma». Me parece maravillosa la posibilidad de parar el ritmo justo en este tiempo. Todo tiene un sentido, incluso esta mala situación. No es casualidad que tengamos que vivir una Semana Santa tan atípica y apasionante. Aprenderemos mucho, las iglesias domésticas cobran de nuevo protagonismo".
Jesús Marrero se despide de EduKando.
-¿Llega la Resurrección y la Pascua, nos da también luz al fondo?
-"Espero que sí. Me despedí de los alumnos y alumnas antes de Semana Santa, diciéndoles que nos veríamos y nos saludaríamos a la vuelta de vacaciones siendo conscientes de que el Estado de Alarma presumiblemente se ampliaría. Pero les decía que hay que tener esperanza. No nos sirve de nada, ni nos ayudan los mensajes negativos de quienes dicen: 'se acabó el curso, no habrá más clases presenciales' o 'hasta mayo', ¿nos ayuda este tipo de mensajes en nuestro confinamiento? Por tanto, vivamos el día a día con gran esperanza de que esto se solucione pronto".
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¿Jesús ayuda para salir de esta crisis?

-"Indudablemente. Él nos enseña lo más importante: El amor. Con el amor y la solidaridad demostrada en los aplausos, en el amor en la familia, en el amor de tantas escenas de humanidad y ayuda que hemos visto y aprendido en estos días. La esperanza, la fuerza y el Espíritu son armas más que suficientes para salir adelante. Sin duda las personas de fe estarán llevando mucho mejor esta crisis". 
Nos damos un abrazo lejano de amistad y de encuentro en la Verdad de que saldremos de ésta, y Jesús Marrero se despide diciéndonos: "Gracias a EduKandoATLANTICOHOY.COM, porque esto es un claro ejemplo de que nos encontramos todos en el mismo camino, el de enseñar".