“Quien está en contra del gas está a favor del petróleo”

¿Gas natural licuado sí o no? Su implantación en Canarias no está exenta de polémica. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ve inviable, de momento, la instalación de la regasificadora en Granadilla, opinión que coincide con la del presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, quien defiende que las puntualizaciones de la Comisión “no son correcciones menores”, como apuntaron recientemente empresarios y Gobierno canario. Sin embargo, el presidente del Cabildo tinerfeño, Carlos Alonso, tiene claro su respaldo a la introducción del gas como energía de transición para permitir un escenario de mayores energías renovables y menor emisión de dióxido de carbono.

Para expertos como el profesor titular de Análisis Económico de la Universidad de La Laguna (ULL), Francisco Ramos Real,  la defensa del gas natural licuado está exenta de duda. Así, afirma, tras todos los estudios realizados al respecto, que “quien está en contra del gas, está a favor del petróleo”.

Con respecto al rechazo protagonizado por el Cabildo de Gran Canaria, el experto universitario opina que el responsable de la institución insular "está aconsejado por personas muy proeólicas", a la vez que hace hincapié en que no entiende "por qué tienen esa mentalidad de que más gás implica menos renovable". "No estoy de acuerdo porque, ni es la experiencia que existe a lo largo del mundo, ni tiene por qué ser así", asevera.

El experto explica que el gas es un complemento a un periodo de transición, hasta el día en que la mayoría de la energía sea renovable. "Mientras esto se produce, hace falta una energía convencional", matiza Ramos. En ese tiempo de transición, que, según calcula, puede durar entre 20 y 40 años, hacen falta "energías clásicas para que funcione el sistema eléctrico". Por lo tanto, defiende que "si no es el gas, seguirá siendo el petróleo, que es lo que utilizamos ahora".

"El gas es un complemento a un periodo de transición, hasta el día en que la mayoría de la energía sea renovable. Mientras esto se produce, hace falta una energía convencional"

Por ello, considera necesario recordar que "precisamente el petróleo contamina un 35 % más que el gas que, además, resulta más barato”. Estos datos están refrendados por un cálculo que se efectuó para la isla de Tenerife y que reflejaba cómo en un año “la diferencia de costes alcanza los 100 millones de euros, sin hablar ya de la contaminación”, matiza.

Asimismo, el gas natural licuado (GNL) genera un 25 % menos de emisiones de CO2 que el resto de combustibles tradicionales, por lo que su uso es promovido por el Protocolo de Kioto, al ser el hidrocarburo que más se ajusta a la lucha contra el cambio climático. Los expertos defienden, además, que es menos peligroso que otros combustibles más utilizados habitualmente.

Rechazo desde Madrid
Tras la negativa de la CNMC para autorizar la construcción de la planta de gas natural licuado en el puerto de Granadilla al entender que no hay garantías de su utilidad ni estudios que comprueben su sostenibilidad económica, Ramos afirma no comprender esta decisión. “No sé de dónde han sacado la inviabilidad el gas. Yo no lo entiendo porque esto está estudiado desde hace mucho tiempo”, enfatiza.

Pese a las objeciones emitidas por este organismo el pasado 7 de septiembre por medio de un informe no vinculante, el Gobierno canario confía en que el operador del sistema gasista, Enagás, solvente las dificultades lo antes posible para que el Ministerio de Energía emita la autorización administrativa que permita iniciar las obra, aunque el organismo lo desaconseje.

En concreto, el informe de la CNMC concluye que la autorización para la construcción de la planta regasificadora para garantizar la viabilidad económica, pues la planta superaría los 250 millones de euros, y financiera del sistema gasista debería venir precedido de varios estudios que comprueben la sostenibilidad económica del sector del gas natural..

  •  Una actualización de la demanda de gas prevista, las características del mercado y la viabilidad de las inversiones. 
  •  Un estudio sobre la sostenibilidad económica del sector del gas natural en Canarias.
  • Un análisis detallado de los servicios adicionales que podría prestar la planta de Granadilla.

Para Ramos Real, el gas natural licuado “está hecho, en principio, para la producción de electricidad y para otros usos, como puede ser su utilización los barcos, que en el futuro van a tener que emplearlo”, sostiene el experto, quien matiza que “mientras no se utilice el gas para la electricidad, se seguirá utilizando petróleo, porque las renovables puede tardar 20, 30 o 40 años. Mientras tanto, el respaldo a la energía convencional, si no es con petróleo, será con gas”, subraya.

Precisamente con respecto a los buques, en meses pasados el puerto de la capital grancanaria derivaba el suministro de gas licuado a Tenerife “por seguridad”, puesto que alegaban que “las operaciones de repostaje de gas natural licuado no se pueden realizar al mismo tiempo que la carga y descarga de otros productos”. Mientras tanto, el puerto de Santa Cruz de Tenerife sí suministrará este GNL como combustible a buques.

A este respecto, Francisco Ramos explica que ha visitado recientemente la capital
grancanaria y que le consta que "en Las Palmas están pensándoselo,
porque si ellos no ponen gas natural
licuado, y sí lo hay en tenerfie, los barcos tendrán que ir a
repostar a algún lado, y está claro haciaa dónde irán". Asimismo, insiste en
que "el fuel contamina una barbaridad, más que el gas natural". "El gas natural, de todas las energías fósiles, es la
más limpia de todas", subraya.

Rechazo de los ecologistas

A juicio del experto universitario, el principal temor de los ecologistas contra este gas radica principalmente en que les preocupa que “si se implanta el gas, no se va a invertir en renovables”. Sin embargo, Francisco Ramos discrepa puesto que “si este gas no se ha implantado en Canarias ha sido por problemas administrativos o de corrupción, como hubo con los concursos eólicos”. 

En esta línea, asegura, además, que “técnicamente, de aquí a 30 años como mínimo, se va a necesitar siempre un respaldo porque las energías renovables son interrumpibles por la noche al no haber sol o, a veces, viento”. La misma no es otra que, en su opinión, el gas.

Mantiene que en Canarias existe un “retraso” en la implantación de energías renovables a causa de “problemas administrativos, pero también debido a que existe “un problema técnico”. De hecho, asegura que las islas tienen “un sistema aislado”: “No están conectadas a un continente, por lo que la estabilidad de una red con energías interrumpibles como  las renovables implica problemas técnicos. No es fácil”.

Ramos recuerda que “hay que adaptar las redes, las
condiciones, lo que cuesta tiempo y dinero”. Pese a todo, reconoce que
el retraso es “excesivo" porque hasta ahora no representó sino un ocho o
un nueve por ciento del total. “La idea es que representen un 30, 40 o 50 por
ciento de aquí a los próximos 15 o 20 años, pero mientras tanto, la tora
parte va a tener que ser con energías convencionales, repito. Y por lo
tanto, si no es gas, pues será petróleo", reitera.