El gofio de La Laguna que se consume hasta en Japón

El gofio es uno de los alimentos más emblemáticos en la gastronomía e historia de Canarias desde antes, incluso, de la Conquista del Archipiélago. Sus propiedades alimenticias, su fácil elaboración, conservación y su bajo coste han posibilitado que perviva a lo largo del tiempo y gane cada vez más adeptos. Su aporte nutricional es tan importante que el grueso de su exportación se destina, con fondos estatales, a ayuda alimentaria.

El gofio ha viajado con el canario emigrante a sus nuevos destinos y por eso también es elaborado y consumido en Argentina, algunas regiones de Brasil, Chile, Cuba, Nicaragua, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Ahora, gracias a La Molineta, en la Península, Japón, Alemania y Estados Unidos también pueden degustarlo, en muchos casos como un producto 'gourmet'.

Gofio La Molineta es toda una institución en San Cristóbal de La Laguna, donde nace a finales del siglo XIX de manos de un constructor palmero, Isidoro Ortega, quien revolucionó toda la molinería de aquella época y que marcó el devenir de esta empresa, que conjuga a la perfección tradición e innovación.

"La Molineta ha estado siempre presente en la evolución de la ciudad", explica José Luis García, su actual gerente y representante de la quinta generación al frente del negocio.

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El antiguo molino | LA MOLINETA

Situado en el céntrico barrio lagunero de San Honorato, se trata del único molino que sobrevive en lo que hoy es el centro de Aguere. Fue el primero con más de cuatro velas, doce en total, lo que le posibilitó moler más rápido que cualquier otro. García destaca también que ha sido la primera empresa con línea eléctrica en San Cristóbal de La Laguna en 1933; el primer molino de Gofio en utilizar un motor eléctrico,  maquinaria de envasado, entre otras.

Con respecto al relevo generacional, García manifiesta que, si su vocación inicial, materizalizada en sus estudios de turismo, hubiera llenado sus expectativas, quizás ahora La Molineta no existiría. "Vine para ayudar tres meses a mi padre en la oficina y ya llevo 28 años", explica.

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José Luis García comprobando el producto | AH

"Se trata de un tipo de empresa tradicional, artesana, una microempresa en la que hay que invertir constantemente en actualizar para adecuarse a todo tipo de directivas europeas, sanitarias, de seguridad, etc. Los más mayores ven todos esos requisitos y lo que cuesta tener las puertas de un negocio pequeño siempre abiertas. Es mucha burocracia", lamenta el actual responsable de La Molineta.

Sus conocimientos en comercio internacional y la experiencia adquirida a lo largo de los años le han valido para preparar a su empresa para exportar. Sin embargo, "exportar no es fácil", advierte el actual responsable de La
Molineta, quien subraya que los programas para la internacionalización
son "muy necesarios".

Algunos de los inconvenientes más comunes de salir al exterior es la falta de información para exportar a terceros países, normativas, impuestos, burocracia, organismos especiales, controles, etc.

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Fachada y entrada a las dependencias | AH

Para mitigar estos obstáculos cuentan con apoyos a nivel internacional como la Sociedad Canaria de Fomento Económico adscrita al Gobierno de Canarias Proexca y de ICEX, que les ha facilitado conocer más acerca del comercio internacional y cuáles son los mercados prioritarios. "Es importante tener identificado quién consume el producto, el mercado que hay y los temas que afectan a la economía de cada país", matiza.

Su objetivo es dar a conocer el gofio como un producto 'gourmet', un concepto que "en estos países tiene mucho valor". Así, se animó a probar, primero, con Estados Unidos, país donde ya tenía experiencia previa. "La empresa aún no estaba preparada y hubo que hacer estudios previos. Tardamos seis o siete años en lograrlo y la comunidad latina nos ayudó", recuerda García. El trabajo previo incluyó el registro de la marca y la firma de un contrato con un importador distribuidor.

Anuncio de gofio La Molineta en Mimai | LA MOLINETA

En el caso de Alemania, su interés por la cultura canaria, la panadería tradicional y la alimentación sana y natural hicieron de este país el segundo objetivo de internacionalización, al que le siguió Japón. "Allí solo llevamos muestras", matiza José Luis García, quien explica que registraron la marca en este país el año pasado. Su gusto por los productos naturales, su alto consumo de cereales y su semejanza con la harina kinako lo perfilan como un mercado potencial. "Llevamos cuatro o cinco años intentándolo pero es muy complicado. Es un mercado muy sugerente y llamativo", reconoce.

Por otro  lado, su producto llega a la Península por medio de la tienda online. Sus principales consumidores siguen siendo, con diferencia, los canarios o las personas que han vivido en las islas y han regresado años después.

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Algunas de las variedades de gofio más vendidas | AH

José Luis García, gerente de La Molineta | IMAGEN AH

Interés nutricional

La selección de oferta de los diferentes cereales elaborados en La Molineta va desde los cereales tradicionales como gofio de trigo, millo, cebada a productos más innovadores como el gofio de espelta. En total, más de una docena de variedades para todos los gustos. "La sociedad cada vez está más informada sobre hábitos nutricionales saludables y, si les preocupa su salud, buscan un alimento lo más natural posible".

"El gofio no se está perdiendo, sino que está ganado nuevos adeptos entre deportistas, chicas jóvenes que buscan cuidarse, madres que vienen con sus cochecitos de bebés, etc", asegura García, quien destaca que todos sus gofios son integrales y que el consumidor sabe que el producto "es completamente natural".

El de trigo y el de millo siguen siendo los más vendidos "aunque el de espelta está rompiendo moldes", destaca.

Como novedades, también han incluido la venta en monodosis. De hecho, "nuestro producto se diferencia mucho del de la competencia por el tipo de envase que ofrecemos, pues contamos historias en los paquetes, tanto del Archipiélago como de la propia La Molineta".

Al preguntarle sobre sus clientes, José Luis García responde que "para nosotros ese mostrador es más importante que nada" y la fidelización de sus consumidores, uno de sus objetivos prioritarios. "Hemos visto pasar a generaciones y generaciones de personas por aquí", recuerda.