El BBVA espera que Canarias suba entre el 0,6 y el 0,9 por ciento del PIB en 2018

El BBVA ha revisado a la baja su previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) de Canarias para este año (del 3,9 % al 3,6 %), al observar síntomas de agotamiento en la capacidad del sector turístico, en una dinámica de desaceleración que se notará más en 2018, cuando prevé un 2,9 %.

No obstante, el banco sitúa a Canarias como la segunda comunidad autónoma de España que mayor crecimiento económico experimentará tanto este año como el próximo, solo superada por Baleares.

El BBVA ha modificado a la baja las previsiones de crecimiento del PIB de las comunidades para 2017 y 2018 y ha avisado de que en Cataluña la situación sería más grave por la crisis del proceso secesionista, hasta el punto de que esta autonomía sería la menos dinámica el próximo año.

Según el informe del observatorio regional para el cuarto trimestre de este año elaborado por el BBVA, este año la economía repuntará menos de lo esperado, pero seguirá creciendo en 2018, condicionada por el entorno político en Cataluña.

Así, ahora se espera que el avance de la actividad en 2017 se sitúe en el 3,1 % y que en 2018 se desacelere hasta el 2,5 %, cuando en junio la estimación era del 3,3 % y del 2,8 %, respectivamente.
En el caso de Cataluña, se espera un "mayor deterioro" en las perspectivas de esta comunidad, con una caída de su PIB de entre tres y nueve décimas respecto a un entorno en el que no se hubiera producido un aumento de la incertidumbre. En el caso del conjunto del país, la bajada sería de entre una y cinco décimas.

Un impacto negativo que podría situarse entre 0,5 y 1,2 puntos porcentuales en el caso de Cataluña si se prolonga el escenario de tensiones.

Por comunidades.

Para 2018, la previsión de crecimiento es del 2,1 % en Cataluña, por debajo del 2,5 % de la media nacional, cuando hace dos años esta comunidad, junto con Murcia, fue la que más subió, un 3,7 %. 

Adicionalmente, BBVA dice que esto afectaría más a pequeñas empresas en sectores de bienes no comerciables, incapaces de diversificar sus ventas hacia otros mercados.

Sobre cómo afectará eso al respecto al resto de comunidades, señala que, por un lado, se observa un deterioro de la percepción de España como destino turístico o de inversión, que afectaría más a las zonas con mayor dependencia en sectores de servicios o de construcción de vivienda.

Por otro lado, el menor crecimiento de la demanda interna catalana podría impactar a aquellas regiones y empresas con mayores lazos comerciales con esta comunidad, en general a las que se encuentran más próximas.

En sentido contrario, parte del gasto que ahora se realiza en Cataluña podría desviarse hacia otras autonomías, lo que, según BBVA, podría compensar en parte los efectos negativos.

No obstante, según este estudio, el mayor condicionante para la revisión de las previsiones de 2017 es el "decepcionante" comportamiento de las exportaciones de bienes y la inversión en maquinaria y equipo durante el segundo y tercer trimestres del año, unido a la desaceleración tanto del sector turístico como del consumo privado.

Por eso, las revisiones más relevantes a la baja en las previsiones de crecimiento del PIB para 2017 se dan en comunidades que comienzan a presentar un agotamiento de la capacidad instalada en el sector turístico, como Baleares (cinco décimas) y Canarias y Cataluña (tres décimas cada una).

Con todo, BBVA asegura que hay varios factores que apoyarán la continuidad del crecimiento, ya que se prevé que en este último trimestre del año suba el PIB de Baleares, Canarias, Madrid y Murcia entre el 0,6 y el 0,9 por ciento.

Se observa, en cambio, una moderación de la actividad algo más intensa de lo esperado en Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León, que explica la revisión a la baja que se prevé en el crecimiento de su PIB en 2018.

Un año en el que la economía tendrá un aumento moderado debido a la desaceleración del turismo, no sólo por la saturación de los mercados, sino también por los efectos que pueden tener los atentados terroristas de agosto pasado y al incremento de la incertidumbre relacionado con el entorno político en Cataluña.

La recuperación que se observa en la economía global y la política monetaria del BCE podrían compensar en parte o en su totalidad el efecto negativo de los atentados terroristas o de la incertidumbre política.