Medio siglo de Fuji

Un entramado urbano vivo y renovado en los últimos años, objeto de la curiosidad del turista urbano o el nómada digital, y núcleo del ambiente surfero que vive la playa alrededor de las olas de La Cícer, junto al Auditorio Alfredo Kraus. El Fuji, con su larga trayectoria, se muestra como un perfecto ejemplo del atractivo gastronómico de Las Palmas de Gran Canaria.

Ciudad cosmopolita no solo a la hora de recibir un tradicional tránsito de ciudadanos, viajeros y turistas de diversa procedencia, también en la asimilación de maneras y costumbres foráneas que, en el caso de la comida, se traduce en una rica oferta gastronómica. 

La apertura del Fuji hay que contextualizarla en un momento histórico especial. Fue un japonés, Toshihiko Sato, quien abrió este restaurante en 1967, en la época en la que la flota pesquera japonesa tenía en el puerto de Las Palmas una importante base. Por entonces, los makis y el sushi no eran, desde luego, tan populares en España como en la actualidad.

Fue el Fuji el primer local que pudo ofrecer estas delicias a un público que se ha mantenido fiel a lo largo de todo este tiempo. La ubicación del restaurante, en pleno entorno de influencia de la Playa de Las Canteras, foco de atracción del tránsito de turistas en la capital grancanaria, ha contribuido a su éxito a lo largo de las décadas.

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La labor del fundador de Fuji en pro del turismo en la ciudad ha sido reconocida y, el pasado mes de septiembre, la Concejalía de Turismo de Las Palmas de Gran Canaria otorgó uno de sus Premios del Turismo a Toshihiko Sato.
Hoy es el chef Miguel Martínez, heredero del fundador, quien dirige una cocina que se ha hecho un hueco propio en la historia en la capital grancanaria, una ciudad que, gracias a iniciativas como la del Fuji, puede presumir de una de las ofertas gastronómicas más heterogéneas y con más calidad de todo el panorama nacional.
 
Fuji se ha consolidado como un local histórico y pionero en la suerte de poner al alcance del público y los visitantes los platos más llamativos de la cocina japonesa. De hecho, los locales y los viajeros que visitan su ciudad conocen desde hace medio siglo los característicos rollitos de algas, arroz y pescado, el acompañamiento inevitable con salsa de soja o el fresco sashimi desde mucho antes de que estos platos se convirtieran en una opción gastronómica recurrente en otros puntos del continente europeo.
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