David Meca, el último guardián de la verdad...

AtlánticoHoy ha tenido la oportunidad de hablar con el Campeón del Mundo de Natación, David Meca, uno de los grandes símbolos del deporte español y máximo referente de un deporte tan minoritario (y épico, al mismo tiempo) como la natación de larga distancia. 
Hemos charlado con él y también nos gustaría recordar algunas cuestiones, momentos de su carrera que le marcaron y que nos marcaron, de los que muchos se acordarán. 

David Meca es un ejemplo a seguir, eso para empezar, y como todo héroe que se precie, en algún momento puntual de su carrera su figura ha sido maltratada y machacada por sus enemigos, esos que intentan hundir al clavo que sobresale por encima de los demás. 

Quien se mete al ruedo sabe que puede recibir alguna cornada, por muy buen matador que sea, si se me permite la expresión... Y es que la heroicidad no sale gratis, y menos cuando vivimos en un mundo en el que muchos venden historias en forma de titulares (en ocasiones desde el prisma de la desinformación), en el que otros practican "la cultura del insulto" en Internet y en el que no todos sienten la verdad de lo que cuentan.
Su vida, su ascenso a la élite y sus diferentes hazañas son muy similares a los logros de los mayores exponentes del deporte español. Solo que, en su caso, pertenece a una disciplina por la que la mayor parte de los medios de comunicación no se interesan. Su mundo es poco mediático, pero su historia está muy lejos de haber pasado desapercibida. 
Comenzamos esta travesía de larga distancia a través de la vida de David Meca...
Nuestra entrevista con el campeón

AtlánticoHoy: Ha sido 28 veces campeón del mundo. ¿Cómo se consigue mantener el ritmo de excelencia durante tantos años?
David Meca: Realmente, yo creo que la clave es la ilusión, motivarte por alguna cosa, marcarte retos cada vez más difíciles, pero sobre todo la ilusión. La rutina de ocho horas de entrenamiento cada día es muy dura, entonces siempre tienes que intentar ilusionarte con proyectos o con metas cada vez más difíciles. 

AH: Empezó a nadar por problemas de salud. ¿Nos puede explicar en qué consistían estos problemas?
DM: Era un chaval con pies planos, rodillas torcidas, botas ortopédicas, hierros en las piernas y me obligaron a nadar. Hoy en día, tengo que dar las gracias a mis padres y a los doctores por obligarme. También es verdad que al principio no me gustaba, pero me sentía libre en el momento que me quitaba las botas y me tiraba al agua. Poco a poco fui cambiando y a los trece años, ya con el cambio físico, fui quitándome esas botas ortopédicas que tan poco me gustaban. 

AH: ¿Cuándo se dio cuenta de que podía llegar a sobresalir a nivel profesional?
DM: Fue paulatino, fue poquito a poco. Primero fui campeón de Cataluña con trece años, luego fui campeón de España Absoluto con dieciocho años y luego campeón del mundo, posteriormente. Quizá cuando ya eres campeón de España, te das cuenta que sobresales y que puedes conseguir más cosas, pero la verdad es que nunca pensé que llegaría a ser campeón del mundo de natación...

AH: ¿Quién lo animó a perseguir este sueño?
DM: Siempre tuve entrenadores que fueron como mis tutores. Me fueron animando..., quizá ellos, también mis padres y uno mismo, que te pones metas y te marcas objetivos para ser mejor. Es muy importante la gente que te rodea, los entrenadores, gente que me motivara y que me hiciera ser mejor como los amigos y, por supuesto, la familia. 

AH: Muchas personas que persiguen una meta tan alta como la suya no ven sus sueños cumplidos al cien por cien. ¿Qué ha marcado la diferencia entre usted y otras personas que se quedaron por el camino?
DM: No lo sé, pero me imagino que cuando hay trabajo, está bien hecho y te esfuerzas, el éxito llega de una manera u otra. No todo el mundo tiene por qué ser campeón del mundo, pero, al final, creo que he sido una persona muy obsesiva que he cuidado muchos otros aspectos, como la alimentación, el descanso y, sobretodo, lógicamente, las largas horas de entrenamiento. Entonces, no sabría decirte, pero una persona que se esfuerza mucho y pone todos sus sentidos en ello puede conseguir el éxito, dentro de sus límites o de los límites que uno quiera marcarse...

AH: ¿Cuál fue el primer gran campeonato que ganó? ¿Cómo fue la sensación de alzarse con la victoria?
DM: Yo creo que la primera vez que me di cuenta que gané no fui ni siquiera primero, fui segundo en el Campeonato del Mundo de Australia, en Perth, 1998. Esa medalla de plata me sirvió para animarme y para ver que ya estaba en la élite. Luego lógicamente vinieron campeonatos mejores, por ejemplo en el 2000, que gané cuatro medallas en el Campeonato del Mundo de Hawái. Cinco, diez, veinticinco kilómetros y encima yo solo conseguí tantas medallas y puntos para España, que al ser el único nadador español clasificado, conseguí esa cuarta medalla por equipos, convirtiéndome en el primer y único nadador en la historia en ganar cuatro medallas en el mismo mundial. Ese fue el mejor campeonato. 

AH: Fue a la universidad en Estados Unidos. ¿Cómo fue la experiencia y en qué le ha servido para su vida?
DM: ¡Fue extraordinario! La vida en América me hizo absorber esa energía tan buena que tienen los americanos para muchas cosas, no solo en el tema del inglés y en los estudios, sino también en la competitividad y en las ganas de querer ser mejor. Allí son sobre todo gente ambiciosa, que no es una palabra fea, en absoluto. Son gente que quiere ser brillante en lo suyo y eso se puede absorber y contagiarte de ellos. 

AH: ¿Se acuerda de aquellas personas que le dijeron que no iba a cumplir sus sueños? ¿Y de los que nunca dudaron de usted?
DM: Bueno, no sé si les pondría cara a todas esas personas que han dudado, pero porque no soy rencoroso y me olvido de comentarios negativos, pero quizá en ese momento cuando me lo dijeron sí que me sirvió para entrenar más fuerte. Comentarios negativos siempre hay, pero en lugar de conseguir que te hundas, deben darte alas y fuerzas para ser mejor. 
La lucha fuera del agua
En el año 1999, David Meca fue acusado injustamente de dopaje y sancionado durante cuatro años, durante los cuales debía mantenerse alejado de la competición. Como cuenta él en algunas de sus conferencias sobre liderazgo y motivación, "toda una vida de trabajo y éxitos merecidos, para que al final te sancionen por algo que no has hecho...". 
"Muchos días, mientras entrenaba, se me llenaban las gafas de lágrimas y tenía que parar para vaciarlas y poder seguir nadando", asegura el nadador en su libro Yo no temo a los tiburones (este es el enlace de compra del libro en Amazon, que recomendamos completamente: https://amzn.to/2RecumT), en el que también cuenta que "tardaron casi tres años en darnos la razón, en aceptar que era mentira que hubiese tomado alguna sustancia prohibida".
Los siguientes años en la vida del nadador fueron una odisea, para conseguir demostrar su inocencia y que le retiraran la injusta sanción. Incluso el propio nadador afirma que se planteó abandonar. La pregunta que se haría cualquiera ante una situación similar sería: qué es lo que puede hacer una persona ante tanto odio e injusticia. 

Luchar, esa es la respuesta. Combatir a una sociedad moderna que presume de libertad, pero que está plagada de twitteros sin criterio ni conocimiento de causa que intentan imitar el papel fundamental de los jueces en un estado de derecho, en un mundo en el que parecemos ver constantemente el espejismo amenazador de la catastrófica presunción de culpabilidad (porque a veces esta se convierte en la ley de la calle), en lugar de la presunción de inocencia.

En este panorama irresponsable en Internet, todos sabemos que si la presunción de inocencia muere, también muere el estado de derecho y, consecuentemente, se le da una puñalada por la espalda a la justicia. Lo siguiente en caer es la libertad, nuestra preciada libertad, la de un mundo que a veces ya no parece ser tan libre. 
Contra viento y marea, finalmente le retiraron la sanción y reconocieron su inocencia. Muchos podrían haber dicho que renunciaban, que ya habían recuperado su honor, pero él volvió a quedar campeón del mundo. 

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IMAGEN DE LA WEB "Gibraltar Swimming Association by David Meca"

David también ha emprendido un proyecto maravilloso para motivar a nadadores a cruzar el Estrecho de Gibraltar, mediante la plataforma "Gibraltar Swimming Association by David Meca": http://gibraltarswimming.com/

AH: ¿Cuál es su estilo de natación favorito? ¿Por qué? ¿Qué siente cuando lo nada?
DM: Pues los cuatro estilos se me dan bien. He sido campeón de España cuatrocientos estilos: mariposa, braza, espalda, crol... Pero si tengo que elegir uno, pues me quedo con el crol que es el que me ha traído las victorias a nivel mundial. Soy rápido en este estilo y sobre todo tengo mucha resistencia. ¿Lo que siento? Me puedo relajar completamente nadando a crol y puedo nadar horas y horas, y como ya he demostrado en algunos retos, estar más de un día nadando. 

AH: ¿Tiene algún referente o mentor que fuera imprescindible en su carrera?
DM: Quizá tengo una nadadora. Se llama Janet Evans y siempre me marcó desde bien pequeñito. En la Olimpiada de Seúl 1988, ganó un montón de medallas de oro y batió récords olímpicos. En Barcelona 1992 también ganó algún oro, y sobre todo me gustaba porque era una niña bajita, delgada, con problemas de espalda desviada, que ganaba a todas las alemanas que participaban. Con lo cual, fue tal referente que hasta me fui yo a Estados Unidos para entrenar con ella, porque sabía que si había sido campeona olímpica podía mejorar con ella.

AH: Usted es de los deportistas españoles más reconocidos de la historia. ¿Qué siente cuando algunos deportes como el fútbol o el tenis obtienen mucha más atención que la natación de larga distancia?
DM: Pues realmente, sí, da un poco de coraje, pero por otro lado, soy consciente de que he tenido mucha repercusión siendo de un deporte tan minoritario como la natación de larga distancia. Así que no puedo quejarme, sería egoísta. Pero sí que es verdad que me gustaría que muchos deportes o deportistas que consiguen tantas cosas para España tuvieran más reconocimiento, y que no se le diera tanto al fútbol, que a veces es absurdo. Pero, bueno, así es...

AH: ¿Se siente lo suficientemente reconocido por el público español? ¿Cómo es el cariño que siente por parte de la gente?
DM: Realmente, sí. Es muy bonito, y tengo que estar muy agradecido de ello. Incluso ha pasado más de una década desde que me retiré de la alta competición y la gente sigue acordándose. Me retiré de la alta competición y de todo lo mediático, por voluntad propia... Y sigues viendo cómo la gente se acuerda y eso es porque habremos hecho las cosas bien, hemos luchado bastante. 

AH: ¿Qué peligros entraña una travesía de larga distancia en el mar?
DM: Peligros de fauna marina son difíciles de encontrar. Más peligroso puede ser nadar de noche y poder chocarte contra un tronco o una rama..., pero en principio no tiene por qué haber problemas. 
"Me retiré de la alta competición y de todo lo mediático, por voluntad propia...", David Meca.

AH: ¿Puede llegar a ser atacado por un animal marino, como los tiburones? ¿O por lo general no se acercan a las embarcaciones?
DM: En principio, no. No tiene por qué pasar nada. Pero sí es verdad que hemos hecho muchas travesías y hemos nadado incluso de noche y, además, con un foco de luz que me iluminaba. Así es como se pesca en alta mar, porque toda la fauna marina va a esa luz. Entonces, pues sí que era para pensárselo dos veces y, sobre todo, porque estás con horas y horas de oscuridad y un foco de luz encima tuyo, pero por otro lado, no tiene por qué pasar nada. He nadado al lado de ballenas, de delfines y es precioso, y tiburones menos mal que no he visto ninguno. Yo quiero pensar que la película 'Tiburón' ha hecho mucho daño a muchísima gente, y en especial a nadadores como a mí. No tiene por qué pasar nada...

AH: ¿Cómo se prepara antes de una travesía?
DM: Entrenando muchas más horas de lo normal. Siempre intento por lo menos mentalmente saber que estoy preparado, lo que pasa que para preparar una carrera de veinticuatro o veintisiete horas, es imposible... Pero nado más cantidad de metros y de kilómetros y sobre todo como un poquito más también los días de antes, para tener esa capita de grasa y esa energía, que quizá pueda llegar a necesitar en tantas horas de travesía. Además, como las hacíamos en invierno, siempre necesitaba un poquito más de grasa de lo normal, dentro de lo que un deportista de élite puede llegar a tener. 

AH: De todas las travesías que ha hecho, ¿le viene a la mente algún momento crítico que fuera muy difícil de superar? ¿Nos puede hablar de alguno de estos momentos?
DM: Pues hablaría de Tenerife a Gran Canaria, de Santa Cruz de Tenerife a Las Canteras. Fue el primer reto de los grandes y ambiciosos que hicimos y encima fue por la noche, lo cual fue un fallo terrible, porque no sabía que me iba a marear tantísimo con la oscuridad. Yo nado con gafas negras, la noche estaba muy oscura, el foco era poco potente y eso hizo que me mareara a los diez minutos. Por más pastillas de Primperan que me daban para cortar los vómitos y las náuseas, no lo conseguimos y eso hizo que media hora después de empezar la travesía ya estuviéramos casi sin fuerzas. Fue un fallo, pero de eso aprendimos. Tendríamos que haber empezado la travesía de día, haber nadado muchos kilómetros y luego haber llegado la noche y resistir esas horas de oscuridad. Lo hicimos al revés, lo cual tiene mucho más mérito y me di cuenta de que, a pesar de lo difícil que fue y de lo mal que estaba, con los vómitos y sin energía, lo llegamos a conseguir. Así que fue mucho más gratificante. 

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El nadador durante una de sus travesías | IMAGEN DE LA WEB "Gibraltar Swimming Association by David Meca"

AH: ¿Sigue nadando con la misma intensidad que antes? ¿Para cuándo la próxima travesía?
DM: No sabría decirte. Sigo nadando muchos kilómetros y, en principio, ahora no quiero competir más. Sí que hago alguna competición benéfica y me gusta colaborar con alguna travesía, para apoyar... Pero en principio no tengo ningún reto en la mente. Quizá algún día me volveré a lanzar y a conseguir algún otro reto. Pero lo que sí quiero es mantenerme en forma y ojalá llegue a los sesenta, a los ochenta o a los ciento veinte (risas) y siga nadando y cruzándome los charcos del mundo. Sería muy bonito...

AH: ¿Qué opina de las islas Canarias? Tenemos entendido que le gusta mucho el archipiélago…
DM: Sí, realmente allí es donde he iniciado mi carrera deportiva y es donde he hecho mis primeros retos más espectaculares y más grandes, de La Gomera a Tenerife, de Tenerife a Gran Canaria, luego también hemos nadado en La Graciosa, de Fuerteventura a Lanzarote, muchas travesías... Prueba de ello es que me quedé a vivir allí con mi familia, porque me he sentido cómodo. Me han tratado como a uno más y el cariño ha sido muy bonito. Siempre, cuando me preguntan qué lugar del mundo me gusta más, digo las islas Canarias, porque ni Hawái ni ningún otro sitio... No hay que irse lejos para encontrar playas tan preciosas como las que tenemos en nuestras islas y encima con el cariño de la gente, que las hacen muchísimo más especiales. 

"Yo creo que la primera vez que me di cuenta de que gané no fui ni siquiera primero, fui segundo en el Campeonato del Mundo de Australia, en Perth, 1998", David Meca.

AH: Da muchas conferencias en todo el mundo. ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
DM: Sobre todo ver que a veces estás ayudando a la gente. Lógicamente hay personas que lo están pasando muy mal, ya sea por la familia, el trabajo, o incluso por salud... Ver que les puedes estar ayudando es algo muy gratificante.

AH: Usted es un ejemplo para mucha gente. Creemos que es muy importante inspirar a las personas. ¿Qué le diría a quien persigue un sueño?
DM: Pues le diría que siga adelante, que el éxito lamentablemente no llama a tu puerta, es solo para los que lo buscan. Si amas lo que haces, al final acabarás triunfando. Los ingredientes clave para el éxito son ilusión y pasión. 


Gracias, David...
Solo se puede decir una cosa: gracias, David Meca, por todo lo que has hecho, a veces desde el silencio, y otras, desde el deslumbrante foco de la polémica inmerecida. 
Sabemos que el cariño de la gente se hace notar en tu vida, pero ojalá se te otorgue algún día el sitio que realmente te mereces, ese que no solo reconozca el éxito obtenido, sino el daño infligido...
Conferencia de David Meca: