El Tenerife se desangra a balón parado

El Tenerife 16-17 se desangra a balón parado. El grupo de Martí ha sufrido ocho goles en acciones de estrategia a lo largo del curso, dato preocupante en el tercer equipo menos batido de la categoría y que vive de su solvencia defensiva. Además, la mitad de esos tantos adversos los ha recibido en las tres últimas jornadas, lo que ha hecho que los blanquiazules se dejen puntos importantes en su intento de clasificarse para las eliminatorias de ascenso a Primera División.

Ejemplo de solidez durante buena parte del curso, el Tenerife ha pagado con goles en contra su falta de concentración en acciones puntuales durante las últimas semanas. La crisis se abrió en el Heliodoro ante el Girona, que hizo el 0-2 al filo del descanso al cabecear Alcalá una falta lateral y logró el empate definitivo (3-3) a diez minutos del final a transformar Alcaraz una falta directa desde la frontal del área. Dani Hernández pudo hacer algo más en ambas acciones.

Los dos goles recibidos ante el Girona no encendieron las alarmas. Costaron dos puntos ante un rival directo, pero no se puede ocultar que los catalanes son, de largo, el equipo que mejor aprovecha la estrategia y que ya en la primera vuelta le habían marcado al Tenerife tras cabecear Ramalho una falta lateral. Además, la vibrante reacción del grupo de Martí, que le llevó a ponerse por delante en el marcador tras tener el choque perdido, invitaba a valorar el buen juego blanquiazul.

Una semana más tarde, el gol conseguido por el Numancia en otra acción de estrategia sí llevó a incidir en la falta de atención blanquiazul en algunas acciones a balón parado. Además, el tanto de los sorianos –que ese día no contaron con Julio Álvarez, su mejor lanzador– llegó tras una falta lateral sin aparente peligro que cabeceó Dani Calvo... y en el último minuto de la prolongación, cuando el grupo de Martí ya saboreaba la victoria. ¿Balance? Otros dos puntos perdidos.

El pasado sábado se repitió la historia, aunque el gol recibido en La Condomina ante el UCAM le costó la derrota (1-0) al Tenerife. Este vez el tanto llegó tras un lanzamiento de córner y después de que Dani atajara el primer remate de los locales. Se repetía así la característica común de los cuatro goles sufridos tras un saque de esquina: todos llegaron en la segunda jugada, después de una primera acción que invitó a descuidar las marcas blanquiazules y que terminó por facilitar el gol.

Curiosamente, los tres goles admitidos tras falta lateral llegaron con remates directos y pueden atribuirse más al acierto del equipo atacante. En ese sentido, el Tenerife puede presumir de haber marcado cuatro goles de estrategia, todos tras un saque de esquina: dos remates limpios de Carlos Ruiz (Valladolid) y Germán (Zaragoza) y otros dos remates en el segundo palo de Cristo –frente a Gimnàstic y Getafe– tras una maniobra previa de despiste. Poco consuelo.
Image