Tuineje

A distinta escala que la Gesta del 25 de Julio de 1797 en Santa Cruz de Tenerife pero igualmente dignos de ser recordados, están los hechos acaecidos casi 60 años antes en Tuineje, municipio de Fuerteventura y conocidos como Las Batallas del Cuchillete y de Tamasite.

En 1739, Inglaterra declaró la guerra a España con idea de quedarse con las posesiones en América, y a partir de aquel momento y ayudados por Portugal, los ingleses se dispusieron ya no solo al enfrentamiento bélico entre ejércitos sino a acosar como fuese y capturar cualquier parte o bien del territorio español a ambos lados del Atlántico.

lamina 39, tuineje

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Por aquella época Fuerteventura pasaba por una atroz hambruna y escasez de todo tipo de bienes, motivo por el que la población menguaba o emigraba y los medios de defensa con los que contaba eran paupérrimos.

Esas circunstancias fueron aprovechadas por la corona inglesa para hacer incursiones valiéndose de corsarios, que atacaban una y otra vez las islas, llegando a apropiarse entre octubre y noviembre de aquel año de hasta 6 de barcos de las costas de Fuerteventura, que luego vendían en Madeira.

El 13 de octubre de 1740, un corsario inglés desembarcó con sus tropas en la ensenada de Gran Tarajal, dirigiéndose por Llano Florido en dirección a la población de Tuineje, saqueando todo aquello que encontraron a su paso, llegando más tarde hasta el pueblo e incendiando su iglesia.

Por aquel entonces el mando militar de la isla estaba ostentado con carácter vitalicio y hereditario por la familia Sanchez Umpiérrez, y fue el mismo Coronel quien ayudado por lugareños reclutados a tal fin y armados con cuchillos, palos, y piedras, salió a presentar oposición al saqueo en la conocida como Batalla del Cuchillete, donde cayeron apaleados mientras huían 33 de los 53 invasores, siendo el resto capturados junto a sus pertenencias y falleciendo tres isleños.

Mes y medio después, el 24 de noviembre, se volvieron a repetir los hechos siendo esta vez 55 los invasores al mando del corsario Davidson. La población volvió a salir a su encuentro, pero ya portando algunas armas de fuego capturadas en el anterior ataque. Los lugareños intentando defenderse de cualquier manera, idearon el llevar al frente de batalla una manada de camellos tras la que se ocultaron, haciendo a las tropas inglesas malgastar su munición y aprovechando esa circunstancia para abalanzarse en lucha cuerpo a cuerpo, derrotándolas completamente.

En el transcurso del siglo siguiente se crearon las defensas de Caleta de Fuste, Tarajalejo y Tostón y fueron enviadas las primeras tropas regulares a la isla. Cada año, por el mes de octubre, en el pueblo de Tuineje la población se viste con trajes de la época y uniformes militares y representan ambas batallas como una sola.

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