Galerías de agua de Canarias

La excavación de galerías para extraer agua es un método ancestral muy extendido, desde China a Latinoamérica, habiendo reseñas sobre “Guanats” desde el siglo VIII a.c. En sitios como Jericó, Jerusalén, Marrakech o Sicilia.

Las primeras galerías de Canarias se construyeron a finales del Siglo XV de la mano de portugueses provenientes de Madeira y andaluces, aunque ya los primeros aborígenes habían desarrollado sencillas excavaciones en los fondos de algunos barrancos llamadas “eres”.

galerias de agua de canarias

Amplia la imagen aquí

A finales del Siglo XIX se generalizaron en todas las islas menos en Fuerteventura. Se supone que actualmente hay más 1.500 galerías, conformando más de 2.000 kilómetros de túneles repartidos por el resto del archipiélago, de los que el 65% se encuentran en Tenerife, el 24 % en Gran Canaria y el 10% en La Palma, lo que hace que en los últimos años casi el 60% del caudal de agua subterránea de Canarias provenga de ellas.

Su construcción desde la bocamina se realiza en nivel ascendente, con un 1 o 2% de pendiente para permitir un caudal constante drenado por gravedad. Una galería normalmente no tiene ningún tipo de ventilación, por lo que es muy peligroso transitar por ella. Son túneles bajos y estrechos que en algunos casos solo permiten el paso de personas muy delgadas, que son quienes se dedican a su mantenimiento y su longitud suele rondar entre 30 y 200 m. Aunque hay algún caso que supera los 1000 m.

Hoy hay muchísimas de ellas secas y abandonadas debido a la sobreexplotación, a su competencia con pozos y a que también se encuentran más condicionadas pues dependen más directamente de la cantidad de lluvia de las estaciones. Normalmente los primeros alumbramientos suelen ser muy abundantes, pero a medida que el acuífero se va agotando, el caudal se hace regular y el futuro y rentabilidad de la galería dependerá de si la lluvia hace aportes de agua suficientes para mantenerla.

Las galerías de extensión más larga sí suelen estar mejor construidas, contando en algunos casos con puntos de ventilación llamados campanas, que en realidad son pozos de gran profundidad.

Para su orientación, dependiendo de la forma de los barrancos en los que se excavan, se utilizan distintos trazados. Así hay las que se realizan en trayectorias diagonales o casos en los que si el barranco es muy estrecho, son excavadas avanzando por el lecho en su misma dirección.

En su interior se construyen muros de mampostería de piedra seca para permitir un buen filtrado y se impermeabiliza el suelo con argamasas de cal y arena, los techos de los nacientes se cubren de lajas para soportar el peso, aunque en algunos casos es necesario construir estructuras abovedadas de medio punto para evitar derrumbes.

Consigue tu lámina firmada y numerada

Si te interesa tener una copia firmada de las ilustraciones que publicaré en este blog cada semana, contacta conmigo en: [email protected]

O sígueme en Instagram @cabrerasuarezjosemaria