Pinos ilustres

Hasta la primera mitad del siglo pasado y la construcción de las primeras carreteras, era habitual para la población la comunicación entre las poblaciones mediante veredas que a menudo atravesaban unos pinares que a día de hoy son lugares solitarios y silenciosos y que sin embargo en el pasado fueron bulliciosos, por donde transitaban trashumantes, personas dedicadas al trueque, personas a la búsqueda de productos para elaborar medicinas, madera para fabricar herramientas o cualquier utensilio además de pinocha para las camas del ganado.

canarias a mano lamina 15, pinos ilustres

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De ahí que existiesen “pinos ilustres” que por su forma o tamaño, desde otras épocas sirvieron como referencia para denominar lugares y otros ejemplares cerca de los que se produjeron hechos de nuestra historia y que hoy siguen conservándose, según relata un excelente trabajo del Ingeniero Forestal don Juan Guzmán Ojeda.

No es el caso del ya desaparecido Pino Santo de Teror, de donde proviene el nombre de la Patrona de Gran Canaria, los pinos de Tetir en Fuerteventura, el de Inagua en Gran Canaria o el Pino Guásimo, en el Hierro, que debe su nombre a que fue utilizado como alberca natural hasta su desaparición.

También fue conocido en Gran Canaria el Pino del Mulato, del que cuentan que con 45 metros fue el ejemplar más alto de la isla y desapareció en 2012 debido a la fragilidad de su base, o el Pino del Negro en La Orotava, nombrado así debido a que un terrateniente, luego de viajar por el África negra, se trajo a un vigilante a cuidar la finca donde se hallaba el pino, y de quien dicen se cobraba en reses ajenas su sueldo, hasta que hartó a los ganaderos de la zona, que decidieron tomarse la justicia por su mano y colgarlo del árbol.

Tenemos al Pino de Tanausú, en la Palma, bajo el que se dice que fue capturado el líder benahoarita, o el de La Victoria, donde se cuenta que se ofreció la primera misa tras la conquista de Tenerife.

Otros fueron usados para introducir en su madera imágenes religiosas o colgar una campana al no haber aún iglesia en los alrededores, de ahí la historia del Pino de La Virgen en La Palma, del que ya hablamos hace un tiempo, o el Pino Campanario de Las Vegas, en Granadilla, que aún conserva su envejecida campana, el de El Pinar del hierro o el de Buen Paso en Icod, en cuyas bases existen sendas cruces y otros pinos más que cayeron en el olvido y acabaron engullendo las imágenes que en ellos se colgaron.

Otros, sin embargo, siguen siendo protagonistas principales, como el Pino del Señor, en el antiguo cementerio de Arafo, un fabuloso ejemplar alrededor del cual se edificó una curiosa capilla.

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