Si oteamos horizontes gastronómicos, por qué no Anaga

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Todavía vivimos tiempos de confinamiento aunque con ‘tambores’ más cercanos de la ansiada desescalada, palabra tan de moda, y todos-as, en mayor o menor medida, nos disponemos a ‘echarnos’ a la realidad paulatina tras el zarandeo del bicho del demonio.

Ha habido tropel de informaciones y opiniones acerca de la reentrada de la restauración, pero el caso común y general es que cada uno sabrá de qué punto parte y cómo va a reemprender su actividad de negocio y comercial, pero el sentido de la coordinación debe agudizarse más que nunca.

Así que nos vemos, casi sin excepción, ante un libro o cuaderno “en blanco” para comenzar a escribir (vaya usted a saber con qué tinta), y el caso del conjunto gastronómico de la capital tinerfeña no va a ser una excepción. Santa Cruz de Tenerife sigue aspirando a consolidarse como puerto gastronómico para disfrutar, asomándose al territorio verde de Anaga con San Andrés como bisagra de sabor marinero.

Una ciudad que lleva tiempo trabajando para mejorar su vertiente de restauración y con nombres propios como el del cocinero y restaurador Nacho Solana, del que rescato detalles de una conversación mantenida tiempo atrás.

“Santa Cruz tiene el objetivo de evolucionar, claramente, y los cocineros nos preguntamos qué quieren nuestros clientes, más aún de cara a los nuevos tiempos y, por qué no, mirando a ese patrimonio natural que es Anaga, con su legado cultural y de costumbres, de paisajes; deberíamos trabajar alrededor de Anaga y trasladarlo en la medida de lo posible a nuestras cocinas con una propuesta sostenible de calidad, de km 0 y con mucho amor.”

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Nacho Solana durante una ponencia en las pasada edición del Salón Gastrocanarias | Francisco Belín

¿Cómo se puede estructurar todo lo que da Anaga para una cocina cosmopolita como la que se concentra en Santa Cruz?, ¿cómo se puede articular el hecho de contar con frutas, papas, batatas, ñame… de esos minicultivos prodigiosos que aún conservan a capa y espada vecinos de las zonas rurales? Solana detalla que “cuando tienes un producto de calidad ya tienes la clave y luego tus conocimientos en cocina, tu instinto y tu pasión son los que te animan a ir creando platos, actualizarlos e, incluso, contribuir a engrosar el recetario canario.

“Lo primordial –recalca el cocinero– es tener calidad en tus manos y eso lo proporciona Anaga de forma indiscutible. Claro está que queda por solventar la logística para que disfrutemos de esos productos no solo los domingos en el mercadillo sino que se haga lo más fluido posible, que lo tengamos en la puerta del restaurante. Esto supone un esfuerzo común en el que tenemos todos que remar en el mismo sentido y con coordinación: administraciones, productores, restauradores…).”

Con géneros de Anaga, Solana nos propone, por ejemplo, un falso risotto con batata y mantecado con mantequilla de cabra y plantas y flores comestibles silvestres, muy rico además de representativo.