Netflix te pone mirando a cuenca

Mi teoría es: el debate político actual es una estrategia de Netflix para que hablemos de sexo. La fragilidad de quienes ven en los jóvenes un futuro diferente al suyo ha provocado que la guionista australiana Laurie Nunn tenga que crear una serie para educar en el sexo: Sex Education. Netflix ha estrenado la segunda temporada de esta serie, aunque si quiere leer la crítica de la primera solo tienes que hacer click aquí. Si por el contrario desea leer la crítica de la segunda temporada, solo tiene que ir al siguiente párrafo.

Sex Education es como si Da ya Think I’m Sexy de Rob Stewart fuera el fondo musical en la vida de un adolescente. De hecho, esta canción forma parte de su banda sonora. La serie, creada por Nunn, regresa esta temporada con mucho más humor y con gags más divertidos. Esta vez la trama se centra más en el protagonista que en los problemas secundarios de los personajes secundarios, los cuales servían en la primera temporada como excusa para tratar diferentes temas sexuales. Esta vez el drama está en la vida de Otis (Asa Butterfield) con forma de tres mujeres, entre ellas su madre, interpretada por Gillian Anderson (hay que fijarse en su mirada al expresar soledad), cuyos consejos son mucho más útiles para los estudiantes que los que daba nuestro protagonista. Ella es el verdadero sentido de la serie.

No hay que pararse mucho a pensar en el argumento. Su punto fuerte es el discurso. Llega incluso a pasar desapercibida la historia, que no es más que otra historia de adolescentes
que sirve como excusa para que la guionista diga lo que tenga que decir. En este caso, uno de los temas de los que debía hablar era de las agresiones en guaguas (autobuses, por si hay algún peninsular en la sala). Esta trama se desarrolla en torno al personaje más ingenuo y tierno de la serie: Aimee.  

The Office for National Statistics, en su Encuesta de Delitos para Inglaterra y Gales (CSEW) estimó que uno de cada cinco adultos de 18 a 74 años experimentó al menos una forma de abuso infantil, ya sea abuso emocional, abuso físico, abuso sexual o presenciar violencia doméstica o abuso, antes de la edad. de 16 años (8,5 millones de personas). Justo es a la edad de 16 años cuando nuestra achuchable Aimee sufre un asalto sexual y experimenta las consecuencias psicológicas de lo no consensuado.

La segunda temporada de Sex Education es un recuerdo de películas de adolescentes como Chicas Malas, Clueless o Diez Razones para odiarte. Con relatos sexuales y sentimentales de por medio, con preguntas tan complicadas como quién somos o qué nos gusta verdaderamente en la cama.Vas a reír y a educarte en el sexo, así que obviamente es una buena opción de serie y manta.