¿Les vale la Muerte?

El concepto “responsabilidad” hace tiempo que nos lo pasamos por el refajo. Agradecemos muchísimo los miles de euros que el Gobierno de Canarias se está gastando (es lo que toca...) en anuncios para concienciar a los jóvenes, y lo que es peor, a los no tan jóvenes, de que el ocio nocturno, nos está volviendo a reventar con el Covid. Vista la panda de imbéciles “fumados” que se manifestó ayer (en una concentración autorizada, a saber, por quien...) para protestar por llevar mascarilla y no poder fumar, nada más que decir...

Es que no sé qué parte no han entendido: el sábado volvió a morir gente en Canarias por el Coronavirus. Sí, han vuelto a morir personas, lo cual no ocurría desde los peores momentos de la pandemia, ¿les vale eso...? ¿la muerte les vale...? sábado por la noche en Gran Canaria, un par de bailoteos de madrugada con copas en tres locales, ¿resultado? 60 contagiado en tres islas y un fallecido. ¿Qué, quieren más?

El sábado me fui a dar un baño, con mi mascarilla. El bicho raro al que todos miraban parecía yo. Me miraban pensando: “donde irá el tolete éste con la mascarilla puesta a bañarse...”. Por mal gusto revenido, me hice un pase de modelos por el muellito, donde hervía la manada a ritmo de cerveza y ensaladilla, besos y abrazos, y me seguían mirando como a un colgado. Básicamente, la mascarilla, para limpiarse el trasero...

Eso sí, hasta que apareció la Guardia Civil, alertada seguramente por el helicóptero, que hacía minutos había sobrevolado la zona. Entonces había que verlos corriendo a los coches a buscar el artilugio o lloriqueando y dando excusas baratas a la Policía, que levantó más de 20 infracciones en 20 minutos. Y encima farrucos ellos. Solo aprendemos a base de palos.

Solo cuando nos dan un buen escarmiento (sobre todo si toca el bolsillo) reaccionamos y acatamos la norma con el rabo entre las piernas. Lo mismo que pasó con los puntos del carnet de conducir o lo radares de tráfico. Cuando llega la “papeleta” o embargan la cuenta, ya no son tan farrucos. Ni siquiera les vale la muerte. Ni campañas, ni testimonios de gente que ha estado a punto de morir, ni médicos suplicando, nada. Solo un buen palo en las costillas, directo al monedero.