Dos autores

Alrededor de mi mundo de letras pulula mucha gente más o menos cercana: amigos, conocidos, personas a las que me une una gran amistad y algunas a las que sigo desde mi posición de lectora empedernida. aunque no nos conozcamos más allá de los libros o las redes sociales. Personalmente admiro a todo aquel que osa emborronar unas cuartillas con su inspiración, sea ésta más o menos acertada. Algunos me gustan, otros no, pero eso… es ley de vida y quienes escribimos ya sabemos que nuestro trabajo no puede gustar a todos. 
En mi mundo cercano hay dos personas a las que aprecio por su arrojo y su tesón, me refiero a Ana Beltrán y a Pedro de la rosa. Dos autores diferentes, ella con un bagaje extenso en su transitar por el mundo de la cultura, y él iniciándose en el mundillo literario de las islas, pero ambos amando aquello que hacen con pasión. Prueba de ello son sus dos nuevos trabajos, los cuales presentarán esta misma semana. El jueves lo hará Pedro de la rosa en la sala MAC de Santa Cruz de Tenerife; el segundo será al día siguiente en el Casino de Arona, de donde es oriunda Ana Beltrán. Dos autores, dos estilos diferentes, dos formas de ver la vida y de contarla unidos por su amor a las letras y el nacimiento de sus nuevos “retoños”.
Pedro nos hablará de brujas en su primera novela, “La última bruja libre”; te dejo aquí un fragmento de la misma como aperitivo de lo que disfrutaremos el jueves en la calle Robayna 2:
Image 

“La mujer marcada a fuego se adelantó entre la turba, con sus andares de arrastrar pesadillas. Irritada ante los gritos, se aproximó a la pira sin ceder un ápice en la severidad de su mirada. En el foco de la expectación, la joven maniatada a su condena gimoteaba y balbucía. Parecía que recuperaba algo de oxígeno entre la desesperación y volvía a gritar como si ya sintiera el mordisco de las llamas. Luego, se miró el vientre abultado y como si creyese que el contenido de su gestación pudiese escucharla, musitó palabras ininteligibles, quizás de perdón, o puede que de consuelo Con la dificultad de su cojera, la mujer que llevaba sombras en el rostro traspasó el círculo de guardias y anduvo sorteando la paja y el resto de material inflamable preparado. Cuando la reo embarazada la vio, volvió a suplicar y a jurar en contra de la última confesión, primero a ella, y luego a todo el que pudiera escucharla, que en realidad era inocente. Que solo había sucumbido al delito de la carne, pero que no estaba engendrando ningún vástago de Satanás. Cuando la mujer purificada por el fuego salvador, trepó torpemente entre troncos y ramas para llegar hasta la condenada, la mandó a callar y a no retractarse del testimonio hecho ante Dios…”

Ana nos ofrece, en su nuevo libro, relatos y poemas que aglutina en el primer libro de la Colección Taborno de ACTE, “El aire que nos mueve”. 
Image
El viernes me tocará estar con ella en este nacimiento y leeré el poema que te dejo aquí como muestra de lo que acontece en ese aire que nos mueve: 
Pertenecer
Ya sé que está mal visto en este siglo nuestro
decir que no soy ser, que pertenezco, sólo.
Pertenecer y ser son distintos conceptos,
dos verbos diferentes, que no conjugan bien.
Te pertenezco, amor,
lo siento y lo subrayo; sin ti, nado en mar seco.
Te pertenezco, amor,
como el polen al viento, el rocío a la aurora
y el racimo a la vid.
Ana Beltrán repetirá esta presentación en Santa Cruz de Tenerife el 28 de este mismo mes, en la sala MAC de Santa Cruz y allí estaremos de nuevo apoyándola.
Image
Mi enhorabuena a los dos autores por ese excelente trabajo y que les sea leve el trabajo de difusión del mismo. Algo imprescindible de hacer en los tiempos que corren.