Alexis Brito: "Möhler siempre me ha parecido un estupendo antihéroe"

Tubigú

Ser escritor y conseguir publicar una obra en estos momentos en los que la covid-19 centra todo el interés es más que un reto. Si alguien lo ha vivido en carne propia ha sido  Alexis Brito  (Tenerife, 1980), quien no ha cesado en su empeño de lograr que 'Luz Blanca / Calor Blanco' viera precisamente la luz.

El autor de novelas como 'Némesis', 'Wolfgang Stark: El Último Templario' y 'Gravity Grave', regresa a la actualidad literaria con un libro de género negro, policiaco, que representa todo un giro argumental frente a trabajos anteriores.

"Soy consciente de que no escribo libros comerciales, agradables al paladar de todos los públicos", admite el escritor en esta entrevista a AtlánticoHoy, a la vez que lamenta que hoy en día "ya no se valora la calidad de la obra, se valora el número de seguidores en Instagram".

A continuación, el autor desgrana las claves de su proceso creativo, las luces y sombras de unos personajes con numerosos matices, así como de las dificultades que le han llevado a autopublicar su última obra.

 

- Tras la publicación de Némesis en 2018 ha salido a la venta su nueva novela. ¿Cuál es el germen de Luz Blanca/Calor Blanco? ¿Qué le inspiró?

El germen de la novela surgió en 1995 cuando vi El profesional (Léon) en el cine. La película me inspiró a escribir unos cuantos relatos cortos protagonizados por un sicario en la revista del instituto. Una década más tarde, con la Familia Stark creada, decidí retomar al personaje. Möhler es el primogénito de Johannes Stark, el capitán de las SS de Némesis. En retrospectiva, me asombra haber imaginado al Alemán —tal como lo llaman en los bajos fondos— hace la friolera de veinticinco años. Siempre me pareció un estupendo antihéroe; solo era cuestión de tiempo que narrara su historia.

 

- Se trata de un libro de género negro, policiaco, todo un giro argumental frente a trabajos anteriores. ¿Qué le atrajo de este periodo? 

Me encanta la novela negra. Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Jim Thompson, Richard Stark, Mario Puzo, Elmore Leonard, George C. Higgins, James Lee Burke, etcétera. Como no me gusta repetirme, decidí incursionar en el género policiaco para cambiar de estilo. Quería que mi libro fuera una mezcla entre Malas Calles de Martin Scorcese, los elepés de la Velvet Underground, los diarios de Andy Warhol y la narrativa cruel y despiadada de  Hubert  Selby Jr. Aparte de ello, hacer un estudio de la situación política y social de Nueva York en los años setenta y, por extensión, de Estados Unidos en plena resaca hippie, la Guerra de Vietnam, el poder de la Cosa Nostra y el mundo de los narcóticos. Fue imposible resistirme a todos estos factores.   

 

"Soy consciente de que no escribo libros comerciales, agradables al paladar de todos los públicos. Es un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo"

 

- Es el primer volumen de una trilogía que espera tener lista en dos años. No es la primera vez que se embarca en proyectos tan amplios y que exigen un seguimiento muy detallado de la evolución de una historia y/o un personaje ¿Es difícil decirles adiós, darles un cierre definitivo?

Debo reconocer que me encariño con mis personajes. Al terminar Luz Blanca/Calor Blanco, como había disfrutado enormemente con la experiencia, tomé la decisión de que fuera una trilogía. El arco de Möhler Stark podía tener un desarrollo más profundo si continuaba narrando su historia en futuros libros. Ahora mismo estoy escribiendo la secuela, Choca contra el sol, y adelanto que estará ambientada en Luisiana y tendrá los ingredientes típicos de mi producción literaria: acción, violencia, muerte, sexo y Rock And Roll. Espero tenerla lista para junio del 2021.

 

- ¿Cómo ha afectado el covid-19 a su escritura y publicación?

En mi caso, me ha afectado a nivel de publicación: me vi obligado a rescindir los contratos firmados con dos editoriales diferentes. Pasaban los meses no recibía ninguna noticia por parte de ambas. Entiendo que el 2020 ha sido nefasto para publicar un libro, que son tiempos difíciles. Llevo tiempo en el juego: si después de un año no has recibido las pruebas de corrección, significa que no estás trabajando con la gente adecuada. Aburre pasar una y otra vez por la misma historia. Es mi obra, mi carrera, no puedo permitirme el lujo de que otros lleven las riendas. Necesitaba un cambio, evolucionar, dejar de depender de editoriales que no apoyan a sus autores. Escribir implica tiempo, energía, dinero, esfuerzo y que te cierren la puerta en las narices constantemente. Todo por un diez por ciento de regalías… Magnífico, ¿verdad? Esa es la realidad a la que nos enfrentamos los autores a diario. Ya no se valora la calidad de la obra, se valora el número de seguidores en Instagram. Triste pero cierto; así funciona el negocio. Por ello he decidido autopublicarme: prefiero tener el control absoluto de mi libro, hacerlo a mi manera, antes que dejarlo en manos ajenas. Borrón y cuenta nueva: estoy empezando de cero.

 

"Ya no se valora la calidad de la obra, se valora el número de seguidores en Instagram. Triste pero cierto; así funciona el negocio. Por ello he decidido autopublicarme: prefiero tener el control absoluto de mi libro, hacerlo a mi manera, antes que dejarlo en manos ajenas"

 

- ¿Cómo consigue aportar ese estilo novedoso, despojado y brutal que caracteriza a esta obra?

Vivimos en una época “políticamente correcta” en la que todo el mundo se siente ofendido por todo, la gente se victimiza sin necesidad en las redes sociales, si tienes opinión propia que difiera de la mayoría serás poco menos que crucificado y el “escritor maldito” no tiene cabida en el mundo editorial.

Dudo que en los tiempos que corren, de ser autores desconocidos, publicaran a Henry Miller, Jean Genet, Charles Bukowski, Ken Kesey, William S. Burroughs o Hunter S. Thompson, por poner ejemplos. El protagonista es una rata de alcantarilla, escoria heroinómana que mata por dinero. Lúcido, introspectivo, en conflicto consigo mismo y con su pasado, nihilista, adicto a los narcóticos... Intenté que fuera tridimensional, con muchas facetas. Por otra parte, el lenguaje es crudo, violento, sin florituras.

Soy consciente de que no escribo libros comerciales, agradables al paladar de todos los públicos. Es un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo. Por ello Luz Blanca/Calor Blanco fue rechazada por más de treinta editoriales durante los últimos años, tal como suele suceder con mi obra. El ejemplo perfecto es Berlin —uno de los álbumes más duros y deprimentes de la historia del rock— que fue un fracaso comercial en 1973: la crítica lo destrozó por completo y se hundió en las listas de ventas. En cambio, en la actualidad, está considerado un clásico. Huelga decir que es mi disco favorito de Lou Reed en solitario. Su desolada atmósfera fue una gran influencia a la hora de escribir la novela.

Portada del libro | CEDIDA

- ¿Cómo logra conferir a la historia una dinámica tan vertiginosa?

La historia transcurre a lo largo de una semana, de lunes a domingo, y apenas hay respiro entre los capítulos. Möhler, en pleno proceso de desintoxicación, en el momento más vulnerable de su vida, tiene que enfrentarse a muchos problemas. Aprendí una lección de las pelis de acción de los años ochenta: cuando te atasques con la historia, mete una escena de hostias, aunque no venga a cuento. La trama es lo de menos (Risas).

 

- En el prólogo destaca una frase de William S. Burroughs, un autor al que caracteriza la literatura de experimentación: «La figura había surgido de una región sin luz donde todo lo que nos han enseñado, todos los sentimientos convencionales, no sirven. No hay luz a la que verlos. Es de esta puerta oscura de la que surge el antihéroe...» ¿Tienen muchos elementos en común?

Burroughs es uno de mis escritores favoritos. Juraría que tengo todos los libros que han sido publicados en España. Por norma siempre adjunto una cita que sirva como introducción para lo que va a encontrar el lector. No puedo negar la influencia de libros como Yonqui, Las cartas de la Ayahuasca o Marica en mi novela. Más que el estilo experimental, desquiciado y satírico de Burroughs, a la hora de escribir, es la crudeza del idioma, parco y sencillo, la que interesaba emular. Stark es un barriobajero; debía hablar como tal, utilizando muchos tacos y siendo cínico, irreverente y amargado.

 

-Usted afirma que intenta introducirse en la psicología de los protagonistas, pensar y sentir del modo en que ellos lo harían. ¿Ha sido el protagonista de “Luz Blanca / Calor Blanco” un reto mayor? 

Básicamente tomé como modelo al “Hombre sin nombre” de Clint Eastwood en los spaguetti westerns de Sergio Leone. Moralmente ambiguo, expeditivo y parco en palabras. Tal como siempre me sucede, conforme la historia fue avanzando, el personaje adquirió vida propia. Se me ocurrían ideas, sentimientos, que no he experimentado en mis propias carnes. Es mi parte favorita de la creación literaria: dejarme llevar por la psicología del protagonista.

"Creo que a las nuevas generaciones no les interesa la literatura. Existen excepciones, por supuesto, sería absurdo meter a todo el mundo en el mismo saco. Lo cierto es que me encantaría descubrir que estoy equivocado"

 

-¿Qué destacaría de la evolución moral del protagonista?

Stark se encuentra en un momento de caótico de su vida: es un solitario, trabaja para un capo de la Mafia irlandesa, su enganche a la droga le ha arrebatado las ganas de vivir. Durante toda la novela intenta romper con su dependencia a la heroína, luchar por recuperarse, volver a ser persona. Ha tocado fondo pero, no obstante, le queda gasolina en el depósito para continuar adelante. Un superviviente, en definitiva. En sus propias palabras: «Las costillas se me marcaban sobre la piel pálida. Puro hueso, nervio y pellejo. Aún aguantaba. Tenía una carrocería resistente y estaba pasado de kilómetros; al mundo no le sería sencillo aniquilarme».

 

- No es la primera vez que se adentra en el descontrol del alcohol y las drogas en sus novelas. ¿Somos una sociedad tan alejada de nuestros sentimientos y adicta a las emociones fuertes?

No me cabe la menor duda. El mundo ha cambiado mucho durante la última década. Tengo la impresión de que la gente está vacía, que pocos sienten la necesidad de involucrarse emocionalmente con nadie, que las redes sociales nos han vuelto frívolos, obsesionados con la imagen y consumistas. Hablo de ello constantemente en mis libros. Me han llegado críticas alegando que la lectura de mi obra no aporta nada y que soy muy negativo. Bueno, es el precio que hay que pagar por ser fiel a mí mismo y a mi forma de escribir. (Risas)

 

-¿Cree que al público canario, especialmente a las nuevas generaciones, les interesa más la literatura?

Creo que a las nuevas generaciones no les interesa la literatura. Existen excepciones, por supuesto, sería absurdo meter a todo el mundo en el mismo saco. Lo cierto es que me encantaría descubrir que estoy equivocado. No pierdo la esperanza de que la cultura, el individualismo y el pensar por uno mismo, derrote a la superficialidad y el narcisismo que imperan en el presente.

 

-¿Cuándo y dónde podremos adquirir su última novela?

Tal como he comentado, esta vez voy por libre, sin editoriales de por medio. Mi novela está a la venta en Amazon, tanto en formato físico como en digital.

Aquí puedes adquirir su obra: https://www.amazon.es/dp/8418489510

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