Alberto, lo sabía...

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Alberto Rodríguez (Podemos), el de los pelos rasta, y al que miraba con asombro Rajoy, ya lo sabía cuando aquella mañana de enero de 2014, en La Laguna, acudió a la protesta contra el entonces ministro José Ignacio Wert, cuando éste iba a inaugurar la Catedral. Aquello de protesta no tenía nada, iba a ser una rebelión con insultos y agresiones, y Alberto, “profesional” de estas trapisondas, vaya que si lo sabía...

Atestado policial aportado al Juez: “un individuo conocido de otras ocasiones (Alberto...) propina al policía una fuerte patada que le causa lesiones en la rodilla izquierda". El ahora diputado de los “morados” no pudo ser detenido en ese momento, pero "es identificado sin ningún género de dudas, ya que es habitual en todo tipo de manifestaciones, altercados y agresiones a las fuerzas públicas".

Pues ya lo saben, el también hoy Secretario de Organización de Podemos, ha decidido no declarar voluntariamente, o sea, no colaborar con la a Justicia, y ejercer su derecho (legal es sin duda, lo de ético...) de esperar al pronunciamiento del suplicatorio en el Congreso, vamos: su aforamiento como diputado.

El problema para Alberto (aunque me da que se lo pasa por las rastas) es que la gente tiene memoria, y las fonotecas las carga el diablo: todos recordamos lo que dijo de ese “privilegio de la casta” de acogerse al aforamiento. Es otro ejercicio de incoherencia. Un plato, uno más, en el que Podemos, come ya cada día, sin importar quien se sienta a la mesa.

Incoherencia consigo mismo, con la ideología de su partido (aunque les da igual) y con sus votantes. Alberto vino a acabar con la casta y ahora acude a los mismos privilegios de esa casta, para intentar escurrir el bulto. Cuando Alberto fue a la manifestación sabía a lo que se exponía, asumía que lo podían identificar y de hecho le importaba un carajo, forma parte del marketing electoral de Podemos.

Su gente dirá que la policía abusó y miente, que se han tergiversado los hechos o que el Diputado pasaba por allí después de tomar café en El Cristo. Y realmente es así, que más le da, al final, en el remoto caso de que sea condenado, pagará la multa que UP asumirá con nuestros impuestos, y a la calle. Porque Alberto, lo sabía...y en el fondo, lo quería así.

el sauzal

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