Adiós al ascenso... y a don Heliodoro

Canarias entró en el mapa futbolístico español en 1950. Más de dos décadas después de la creación de los campeonatos nacionales de liga en Primera División y Segunda División, tuvo por fin la oportunidad de acceder a las categorías nacionales. La opción llegó en un curso convulso para el fútbol tinerfeño, incapaz de unirse alrededor de un proyecto o un equipo que representara a la Isla. En Gran Canaria, los cinco 'grandes' del fútbol insular, con Victoria y Marino a la cabeza, crearon la UD Las Palmas, que aunó voluntades y futbolistas para dar el salto a las competiciones nacionales.

Enfrente, Iberia y Price secundaron la idea de nombrar al Tenerife como 'representativo', al entender que los blanquiazules tenían un campo propio como el Stadium. Mientras, Real Unión, Hespérides (La Laguna) y Norte (Puerto de la Cruz) pidieron que el representante en la liguilla de ascenso a Segunda División fuera el campeón insular. En medio de reuniones y discusiones, el inicio de la temporada se retrasó hasta noviembre y para ganar tiempo se apostó por crear una nueva competición, la Copa Federación, a la que se puso fin de forma abrupta tras la disputa de tres jornadas.

Entonces comenzó un Campeonato Insular sin premio con los seis 'grandes' del fútbol tinerfeño, cita en la que el Tenerife apenas dispuso de su ariete Antonio, lesionado. A cambio, recuperó al mítico Arencibia, que ejercería de delantero centro con 37 años y aún ofrecería tardes brillantes... que no impidieron que el Hespérides se adjudicara el título, seguido del Unión y el 'representativo'. En medio del Campeonato Insular, el ya líder Hespérides se ofreció a apoyar al Tenerife, pero ni eso evitó que, en una semana, la Federación Tinerfeña llegara a emitir dos comunicados opuestos.

Así, tanto se indicaba que el campeón de la prevista Liga Regional sería el representante tinerfeño en la liguilla de ascenso... como que lo sería el Tenerife. La situación se complicó cuando días antes del inicio de esta Liga Regional –a disputar a doble vuelta del 12 de marzo al 16 de abril entre Tenerife, Unión, Hespérides, Iberia, Price y Norte– falleció don Heliodoro, presidente del Tenerife y figura de consenso. Un ejemplo: de dos 'enemigos' blanquiazules, Iberia y Unión, nació la propuesta de que el Stadium llevara su nombre y se creara la Copa Heliodoro Rodríguez López, que aún pervive.

Con Antonio Perera como presidente, el Tenerife evitó nuevas polémicas para elegir al 'representativo' al adjudicarse la Liga Regional. Lo hizo con la ayuda del Hespérides, que le prestó a Cándido, Arturo, Agustinada, Méndez, Melquiades y Florencio, mientras el Price le cedió a Alejandro o Lorencito y el Norte le dejó a Ledesma. El Real Unión no fue generoso: dejó ir a Agustín al Atlético Madrid, mientras Óscar y Perla marcharon al Plus Ultra, filial del Real Madrid. No obstante, la clave fue el regreso de Antonio, autor de doce goles en los cinco únicos partidos que jugó, todos en la segunda vuelta.
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Formación del Tenerife en la fase de ascenso de 1950

Eso sí, al final el Tenerife pagó el esfuerzo de disputar diez partidos –seis victorias y cuatro empates– en un mes, lo que dejó agotado al grupo dirigido por Andrés Llombet de cara a la liguilla de ascenso, en la que también acusó otra lesión de Antonio y la derrota (1-2) inaugural ante Las Palmas. Ese tropiezo en el primer derbi canario de la historia marcó la trayectoria del Tenerife, que saldó con un punto sus tres primeros partidos en la liguilla, disputados todos en el Stadium. 

La destitución de Llombet, suplido por un Arencibia que ejerció de entrenador-jugador, poco mejoró. El Tenerife acabó último, con un único triunfo, un 2-4 en la visita al Toledo, llegando a utilizar 22 jugadores. Lo más parecido a un 'once-tipo' fue el formado por Manolito; Chano, Chicho, Arturo; Villar, Barreda; Juanito, Victoriano, Arencibia, Ledesma y Arbelo, con aportaciones significativas de Llanos, Rafael Núñez o Agustinada. Pero el año se cerró con sensación de fracaso... y la necesidad de copiar lo hecho en Gran Canaria. Y así se plantó la semilla que meses después provocaría el nacimiento de la Unión Deportiva Tenerife.