Alberto: el 'talismán' de Martí

El Tenerife no pierde un partido con Alberto Jiménez sobre el campo desde hace más de cuatro meses; en concreto, desde que a principios de diciembre del pasado año cayera (1-0) en su visita al líder Levante. Desde entonces, el centrocampista majorero ha participado en catorce encuentros, saldados con siete victorias blanquiazules y otros siete empates.

La buena marcha del Tenerife 16-17, tercero en la clasificación, puede invitar a pensar que Alberto es una pieza más que se beneficia del excelente momento colectivo. Y es cierto... aunque un análisis de los partidos jugados por el mediocentro majorero desvela su trascendencia: el grupo de Martí suma el 62,3% de los puntos si juega y el 33,3% cuando no está.

Así, en los 23 choques disputados por Alberto en la presente liga, el Tenerife ha cosechado once victorias, diez empates y sólo dos derrotas. Mientras, en las once ocasiones en las que el majorero estuvo ausente, su equipo sólo sumó dos triunfos y perdió cuatro partidos. El balance goleador también es significativo: positivo (+14) con el cinco y negativo (-3) sin él.

Defensa central en algunas citas, Martí parece haberle encontrado acomodo como mediocentro, llegando a romper la inamovible pareja Vitolo-Aitor Sanz. Su presencia no sólo ofrece el conocido trabajo defensivo (139 recuperaciones y 93 despejes en lo que va de Liga), sino también un correcto criterio en la distribución, ofreciendo un 73% de acierto en el pase.

Además, con sus 185 centímetros de altura, Alberto aporta una ventaja añadida: gana el 60% de los duelos aéreos, cifra a la que ni se acercan los otros mediocentros blanquiazules. En la parte negativa, el jugador majorero aún debe corregir su tendencia a ver tarjetas: ocho amonestaciones,  pese a haber cometido apenas cuarenta faltas. Eso sí, este curso aún no ha sido expulsado.

La otra novedad respecto a ejercicios precedentes está en su acierto ante el gol. Así, el sábado contra el Girona logró el 2-2 provisional con un imponente derechazo desde fuera del área, que ponía fin a casi cuatro años de sequía como jugador blanquiazul. Su anterior diana llegó en abril de 2013, frente al Oviedo en el Tartiere, con un disparo desde propio campo. 

Curiosamente, Alberto había tenido una muy buena relación con el gol en sus inicios como miembro del primer equipo, al lograr tres tantos –ante Real Madrid C, Avilés y Oviedo– en sus diez primeros partidos como jugador del Tenerife. Desde entonces sumaba 66 partidos seco... hasta que el sábado clavó en la escuadra de Bono un remate colosal desde fuera del área. 

Y se reafirmó en su condición de talismán para el Tenerife.
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