Canarias, espléndido balance en Fenavin

El “stand” del Gobierno de Canarias, que aglutinó una veintena de bodegas, puso en valor esta semana nuestras referencias vitícolas en la Feria Nacional del Vino, en Ciudad Real, De exitosa en imagen y contactos se puede adjetivar la presencia de los vinos canarios en la zona Noé del Pabellón Ferial de la capital manchega.

Al edifico central se agregaron una serie de carpas acondicionadas para la avalancha de bodegueros, periodistas y personalidades que tuvieron contacto con uno de los grandes pulmones relacionados con el mundo del vino y la capacidad de contactos de negocio y comerciales (más de… ¡300.000!). 

Los medios de Castilla La Mancha, nacionales e internacionales se volcaron desde hace mesas en la información de una Feria, dirigida por Manuel Juliá que, con periodicidad bianual, demuestra un poder de convocatoria otrora inimaginable. Hay que estar en Fenavin y Canarias estuvo con representantes de alto nivel estos tres días con ese stand propiciado por el Gobierno de Canarias a través del Instituto de Calidad Agroalimentaria (ICCA), compartimentado en tres espacios (Vinos de Tenerife, Canary Wine y bodegueros a título particular) en los que hubo trasiego de movimientos y una gran expectación con las referencias vitícolas.

Vinos de Tenerife (cuatro denominaciones de origen), bodegas a título particular y Canary Wine (DOP Islas Canarias) mostraron las singularidades procedentes de todas las Islas (excepto Fuerteventura). Estos embajadores de la viticultura canaria tuvieron un espacio inigualable para emprender relaciones con potenciales compradores.

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No en balde las previsiones eran inapelables: el presidente de la Diputación y de Fenavin, José Manuel Caballero, aseguraba que esta edición de 2017 pulverizará todas las cifras, ya que habrá 1.802 bodegas, un 32% más que en 2015, y 17.000 compradores.

Los visitantes pudieron apreciar referencias nada menos que de entre 1.492 referencias que se dispusieron en la Galería del Vino, que es unos los espacios emblemáticos de Fenavin. El despliegue, como es lógico, fue gigante: más de 300 personas participaron en la organización de la Feria y para garantizar la seguridad de los miles de expositores, compradores, profesionales y medios de comunicación que recorrieron las distintas carpas y el Pabellón Ferial.

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José Fernando Díaz-Flores, director del ICCA, estuvo presente en actividades y en una cena para prestigiosos periodistas especializados, en el Bodegón de Daimiel (dos soles Repsol). a la que también asistió el consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero.

En dicha velada, con creaciones culinarias con guiños canarios y manchegos por parte del chef Rubén Sánchez Camacho, los comunicadores y blogueros cataron algunos de los vinos que obtuvieron galardones en el último Certamen regional Agrocanarias 2017. Una gran oportunidad que dejó constancia de la potencia actual del panorama vitícola del Archipiélago, ya con presencia en numerosos países y en la alta restauración internacional.

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Entre los invitados, resaltó la presencia de Joxe Mari Aizega, director del Basque Culinary Center, o Josep Roca, sumiller de Can Roca; también el bodeguero José Moro. Como es habitual también, algunos de los nombres más reputados del sector vinícola a nivel internacional compartieron sus experiencias como es el caso de Robert Joseph, la japonesa Yumi Tanabe, Sara Jane Evans o el español Rafael del Rey.

Aizega, que ha sido nombrado Embajador del Vino de Fenavin, señaló que “lo de España es increíble, pues presenta un panorama vitícola de variedades, innovación, cepas viejas… que nos hacen descubrir y disfrutar, y eso lo aglutina esta feria importantísima que se celebra en tierra de magníficos vinos”.
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“Pitu” Roca, considerado uno de los mejores sumilleres del mundo, comentaba que “sobre todo, considero que Fenavin es un punto de referencia que, en sentido amplio, aporta una visualización realista a todos los que estamos implicados en el mundo del vino. Se trata de una cumbre en la que se constata la potencia de la producción de nuestro país y cifras de una exportación cada vez más al alza que ha potenciado la emprendeduría de jóvenes bodegueros y enólogos”.

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El director, Manuel Juliá, que se pasó por el stand, condensaba en una frase, al margen de datos, cifras y estadísticas, que una de las intenciones de este acontecimiento bianual. “Queremos que todo aquel que visite la Feria se lleve a casa una mayor cercanía con la cultura del vino”.

La magnitud de este espacio inigualable creado para el vino se puede intuir con los números que se se barajaban todavía en diciembre. Los medios publicaban entonces que la Feria había roto su techo con más de 1.800 peticiones, y que quedaran en lista de espera unas 400. Se suman pues 312 expositores en una extensión compartimentada que suma los 31.271 metros cuadrados en ocho pabellones 

Fenavin retornó a su esencia monográfica, porque se dedica en exclusividad al vino: 1.802 bodegas, 70 Denominaciones de Origen y 17.000 compradores procedentes de 84 países, 14 más que en la edición de 2015. Otro de los objetivos: captar un millar de compradores fuera de España. Queda todo dicho.
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