Ya tenemos casita

Tubigú

Tobías de León (27 años), un hombre como un castillo, le temblaban las manos al tratar de meter las llaves en la cerradura de su primera Casita en Icod de Los VinosScherezade Orán (29 años), lo miraba apretujando contra su pecho las escrituras de la Casita y pensando: “Tú, abre hombre, aquí guardo yo los papelitos de nuestro Hogar”. Eso siempre fue así. Aquí solo manda una. Ella...

Su sueño lo pensaron hace muchos años, cuando ya eran novios desde el instituto. Pensaron que tal vez podrían tener Casita para los dos. Eso que los más tontos llamamos Hogar. Y entonces le echaron dos pelotazos buenos a la vida y fueron a Viviendas Sociales de Canarias a ver que carajo podían ofrecer aquellos tipos de una empresa pública.

Y las piezas encajaron. Se registraron como demandantes de vivienda pública, en VISOCAN, declararon sus ingresos y condiciones y Tobías y Scherezade esperaron. Y el sueño se hizo realidad. Me confesaron, que, durante dos años seguidos, mientras se levantaba el edificio, daban una vuelta en coche los dos, cada semana, a ver como avanzaba la obra, si ya había algún piso más o ya comenzaban a pintar.

De allí, me dijeron, se iban a comprar los cacharros para la cocina, el colchón y el somier ya estaba en camino. Papá y Mamá de ambos ya les tenían compradas cositas. Suele ocurrir así ¿no? El caso de Tobías y Scherezade es el mismo que el de miles de jóvenes canarios que quieren volar del nido del Cuco e iniciar una nueva vida. En Canarias hay casi 17.000 demandantes de vivienda pública.

Por eso siempre lo he pensado: una buena Sanidad es absolutamente necesaria. Una Educación decente para nuestros pibes y pibas, fundamental, pero...no podemos olvidar lo que significa la vivienda, mejor dicho, el Hogar. Llegar a casa por la noche, después de un día duro, coger las llaves de Casita y entrar, no tiene precio. Para lo bueno y para lo malo es...La Casita.

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