Unas cifras para el optimismo

“Nadie sale a la calle a celebrar un superávit”. Una de los tópicos que rodea el mundo del fútbol admite matizaciones. Es cierto que los aficionados sólo celebran los éxitos deportivos, pero la realidad también recuerda que se cuentan por miles los seguidores que se movilizan cuando la situación económica es tan mala que amenaza a su equipo con un descenso o la desaparición. O lo que es lo mismo: no se sale a la calle para celebrar éxitos económicos... pero sí para reprobar fracasos económicos. Y es que cuando se apela al tópico de que “el dinero debe estar en el campo, no en el banco”, habría que aclarar que algo debe quedar en la caja.

El CD Tenerife ha rebajado su deuda hasta los 13,4 millones de euros y cerró el curso pasado con un superávit de más de cuatro millones y medio

Un club con una deuda cercana a los sesenta millones de euros y sobre el que pesaba la seria amenaza de bajar a Segunda División B. Y en esa situación económica, el descenso era sinónimo de desaparición. Esa fue la situación que heredó el consejo de administración presidido por Miguel Concepción cuando se hizo cargo del CD Tenerife en febrero de 2006. A punto de cumplirse doce años desde su llegada a la institución, la situación que se va a presentar en la próxima Junta General es muy diferente. Una reducción de la deuda del 71% durante este período le permite disfrutar al club de su mejor situación económica en el presente siglo.

El CD Tenerife tenía el pasado 30 de junio una deuda de 13.394.782,93 euros, la menor que ha tenido en el presente siglo, confirmando una tendencia invariable durante el último lustro, cuando el equipo se ha asentado en la Segunda División y la deuda se ha rebajado en casi diez millones de euros. Y un análisis detallado elimina urgencias: la deuda a corto pazo, a pagar antes del 30 de junio de 2018, asciende a poco más de cuatro millones de euros, mientras que nueve kilos son deuda a largo plazo. Además, el club cerró el ejercicio 16-17 con unos beneficios de 4.616.358,47 euros, frente al superávit de 2,3 kilos obtenidos el curso anterior.

Los ingresos por derechos de televisión ascenderán a 7,3 millones de euros en este ejercicio y cubrirán más de la mitad del presupuesto

El traspaso de Nano al Éibar, cifrado en 3.237.725,57 euros, ayudó a presentar unos números sobresalientes, que permiten rebajar la deuda en casi dos millones y medio de euros. Además, la buena marcha liguera del Tenerife 16-17 y su clasificación para el 'playoff' hicieron que casi se triplicaran los ingresos por taquillas, que alcanzaron los 1.102.682 euros. De cara a este curso 17-18, el CD Tenerife presenta un presupuesto de 13,6 millones de euros, lo que supone casi un millón más que la temporada precedente. La mayor fuente de ingresos serán los 7,3 millones de derechos de televisión, lo que garantiza cubrir ya el 54% del presupuesto.

La partida de derechos televisivos supone un incremento notable si se compara con los 5,8 millones del ejercicio 16-17 o los 2,7 obtenidos un año antes. Además, tras mejorar los acuerdos con el Gobierno de Canarias (pasa de 800.000 a 900.000 euros anuales) y el Cabildo Insular, que pagará 7,1 millones en cinco años, la entidad confía en percibir en este curso 17-18 un total de 4,1 millones de euros por patrocinios y publicidad, así como algo más de dos millones de euros por abonos y taquillas. Por contra, la mayor partida de gastos serán los 6,1 millones previstos para el pago de la plantilla profesional, frente a los 5,3 millones que destinó el pasado curso.

Una reducción de la deuda del 71% durante la 'era Concepción' le permite disfrutar al club de la mejor situación económica de este siglo

En todo caso, el CD Tenerife prevé obtener unos beneficios al término de la campaña 17-18 de poco menos de millón y medio de euros, una vez computados los ingresos por las ventas de Cristo González al Castilla por 750.000 euros, así como el de Germán al Granada por 100.000 euros. Por contra, en el balance se incluyen 474.000 euros en “gastos por adquisición de futbolistas”, destinados al pago del traspaso de Malbasic. Eso sí, de cumplirse las previsiones volverá a haber superávit y se podrá seguir reduciendo su deuda. Tal vez no sea un motivo para que los aficionados salgan a la calle... pero sí una razón para mirar el futuro con optimismo.

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