"Una sonrisa no cuesta nada y tal y como está el mundo hace falta"

Hemos hablado con el escritor Felipe Ortín, que ha escrito las novelas 'Idus de Julio' y 'Gabriel, arcángel de la guarda'. Nos ha contado su visión de la vida y del humor, en un mundo al que "le hace mucha falta una sonrisa", tal y como nos asegura. 

¿Por qué es tan importante la comedia para ti?

"Gracias por invitarme a estar aquí hoy con ustedes. Tengo dos formatos de historias: tengo dos novelas y luego tengo el blog donde cuento historias cortas. Se llama "El Blog del Ortinorrinco". No confundir con el ornitorrinco, es parecido pero no es lo mismo. Es un juego de palabras con mi nombre. Yo me llamo Felipe Ortín y por eso lo he creado. Son historietas cortas en las que yo voy explicando un cuento para que la gente entre en el blog y se eche unas risas. Se trata de pasar un rato divertido y sonreír. Las historias que cuento, que son 'Idus de Julio' y 'Gabriel, arcángel de la guarda', son historias que nos podrían haber pasado a cualquiera, como 'Idus de Julio'. Es un thriller contado con una sonrisa. Y después tengo 'Gabriel', que es una visión diferente de la vida de Jesús de Nazaret. Sería una novela histórica, pero contada con un punto de humor, que yo creo que es muy importante, porque una sonrisa no cuesta nada y tal y como está el mundo hace falta". 
Naciste en Barcelona, pero te criaste en Canarias. ¿Cómo han influido estas dos culturas en tu vida y en tu obra?
"Lo de nacer en Barcelona ha sido un hecho anecdótico, porque al cabo de un mes ya estaba aquí en Tenerife. Catalán no me siento, pero mis padres sí que son de la Península. Mi padre de Murcia y mi madre de Valladolid. Aunque he estado veinticinco años viviendo en Cataluña, que hice la carrera allí. Yo soy ingeniero en Telecomunicaciones. He tenido influencia en cuanto a que conozco la cultura catalana, pero las historias realmente yo creo que son historias universales. Lo que sí suelo meter en las historias son pinceladas chicharreras, porque soy de aquí. El protagonista Julio es un chicharrero, le gusta el mojo picón, hago mención al vino de Icod de los Vinos en 'Gabriel, arcángel de la guarda' y también hago referencia al silbo gomero. Voy dejando pinceladas canarias dentro de las historias. Ya te digo, las historias son universales y no están restringidas a Canarias".

"Para empezar a escribir es un buen momento siempre y para querer vivir de escribir es mal momento siempre también"

¿Cómo se pasa de la ingeniería a ser escritor y a decir que quieres escribir novelas?
"No es que yo haya dicho "ahora dejo de ser ingeniero y paso a ser escritor". Sigo siendo ingeniero y combino las dos cosas. Empecé a escribir historietas cortas, que son las que salen en el blog, como te he dicho antes, porque la gente se reía con las cosas que me pasaban a mí. A partir de ahí decidí inventarme una historia más larga. De ahí nació 'Idus de Julio', que son trescientas páginas y después salió 'Gabriel'. Yo creo que la mentalidad de ingeniero va muy bien para estructurar las historias, porque en teoría los ingenieros somos cuadriculados y organizados. A la hora de escribir yo creo que funciona más o menos igual. Es una cuestión de construir las historias y organizarlas a la hora de poner las palabras y que funcionen. Yo creo que en ese sentido la mentalidad de ingeniero funciona bien...". 
La ironía es una parte fundamental de tu trabajo. ¿Qué papel cumple la ironía en tu vida y concretamente en 'Idus de Julio'?
"La ironía está presente en 'Idus de Julio' y en 'Gabriel, arcángel de la guarda'. Más que ironía, es sentido del humor. Si te pasa cualquier cosa, siempre será mejor reírte que cabrearte, enfadarte o deprimirte. En las dos novelas sí es verdad que hay ironía, porque hay un punto de crítica, en 'Idus de Julio' hacia la sociedad moderna y en 'Gabriel' un poco más hacia las religiones, pero no hay sátira, que consiste más bien en hacer daño. Yo me quedo en el punto de ironía de decir "te voy a hacer reflexionar con una idea por medio de una sonrisa". Después ya el lector sopesa si está de acuerdo o no con la idea que acabo de transmitir, pero nunca con la intención de ofender. El humor puede pasar de ser sano a ser algo más incisivo, que puede hacer más daño. Esa no es mi intención. Mi intención es que la gente se divierta con mis novelas y que saque una sonrisa". 
En tu libro 'Idus de Julio' hablas de la ambición en los trabajos. ¿Cómo crees que puede afectar este estrés por las ambiciones y por conseguir ciertas metas?
"En este libro hablo de la historia de un ejecutivo, que después de un viaje de negocios llega a su casa y hace un descubrimiento que le lleva a pensar que uno de sus tres mejores amigos le ha estado engañando con su mujer. Por otro lado, él quiere ser el director general de su empresa y descubre que tiene un competidor que también quiere serlo. Hay una lucha de poder que se desarrolla por conseguir el cargo de director general. Son dos tramas en paralelo, la sentimental y la laboral, que están entrelazadas y que nos puede haber pasado a todo el mundo. Las dos ideas principales que tiene 'Idus de Julio' son: la primera es que vida solo tenemos una y que muchas veces la desaprovechamos y no la vivimos. Solo pensamos en el trabajo. Llega un momento en el que a lo mejor te olvidas de tu familia, de tus amigos y de tus hobbies. Llega el final de tu vida y dices: "¿Qué he hecho yo con mi vida? ¿Solo trabajar?". La segunda idea que tiene la novela es que hoy puede ser el mejor día de tu vida y mañana el peor. La idea es disfrutar de los buenos momentos y los malos, que seguramente vendrán, hay que superarlos con una sonrisa".
¿Siempre supiste que querías ser escritor o es algo que surgió de repente?
"Fue espontáneo. Sobre las historietas que me iban pasando. Se las fui contando a mis amigos, se reían y vi que tenía cierta facilidad para que a la hora de escribir pudiera hacer reír. Cosa que es muy difícil, porque hacer llorar escribiendo sí que es relativamente sencillo, pero hacer reír escribiendo es muy difícil. Tienes el papel y no hay más artimañas. No cuentas con los gestos, el tono de voz... La comedia a nivel escrita no está nada valorada en el mercado español. En el mercado inglés sí que tiene mucha potencia la comedia; pero en España, si no te llamas Eduardo Mendoza, poca cosa vas a vender. Ahí estoy intentando luchar contra eso. Todo el humor que viene es de fuera, como 'Maldito Karma' o 'La Conjura de los Necios'. Está muy valorado en el extranjero, pero aquí es como que no está valorado a nivel de literatura. Creo que es tan válida como opción y muy potente a nivel de decir muchas cosas".
¿Hay algún libro o autor, como acabas de mencionar, que te haya gustado tanto que dijeras "yo me quiero parecer a este autor"?
"Parecerme no, pero sí que he tomado referencias. Mi principal referencia es 'Mortadelo y Filemón', porque las situaciones son muy divertidas y se critican muchas cosas con las viñetas. Pero si nos vamos a un libro de referencia que tengo de hace muchos años sería 'La tournée de dios', de Enrique Jardiel Poncela. Todavía lo tengo en casa y las páginas ya están de color amarillo. Ese es un libro de referencia, la verdad".
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El escritor Felipe Ortín, con su peculiar vestimenta | IMAGEN: Felipe Ortín.

En las firmas de libros vistes de una forma peculiar. Hoy estás vestido de un forma más convencional, pero en las firmas de libros sueles llevar un casco de obrero, unas bermudas y una chaqueta de ejecutivo. ¿Forma parte de una puesta en escena que tenga que ver concretamente con 'Idus de Julio'?
"La marca mía es el casco. En el casco pone "Escritor en construcción. Disculpen las molestias, estamos trabajando para mejorar la calidad del servicio", porque soy un escritor novel, acabo de empezar. Con 'Idus de Julio' sí que voy con esa vestimenta que dices, porque yo soy la portada del libro. En 'Gabriel, arcángel de la guarda', el de la portada también soy yo. Por un lado, el casco es mi marca y, por otro lado, yo soy el que sale en las portadas. Siempre me tapo la cara para las portadas, porque si no el lector le pone cara al personaje y eso no quiero que ocurra. Ya que escribo humor, lo que hago es vender los libros de una forma diferente y divertida. La gente se va quedando con esa imagen y siempre se acuerda de mí".
Es decir, que antes incluso de que compre el libro la gente, pretendes sacar una sonrisa...
"Por supuesto. Quiero establecer una conexión con el lector. La experiencia de leer mis novelas no empieza cuando lees el libro sino antes de comprarme la novela. Hablas con la gente, ellos pasan un rato entretenido y ya tienes una sonrisa para coger el libro. Después lo lees y ya te puedes reír o no, porque el humor es muy particular y cada uno tiene el suyo. Ahí empieza todo". 
¿Qué comentario de un lector recuerdas con más cariño a la hora de ver esa vestimenta?
"Es difícil decirte. Me dicen tantas cosas que ni me acuerdo. Sí que recuerdo a una persona, que al final nos hemos hecho amigos, que me dijo: "Eres el único que hace algo diferente". Eso fue uno de los primeros comentarios y desde ese momento, con esa persona hemos creado incluso amistad".
A día de hoy, ¿cómo ves el mundo de la literatura en España? ¿Es un buen momento ahora con tantas nuevas tecnologías?
"Para empezar a escribir es un buen momento siempre y para querer vivir de escribir es mal momento siempre también. Somos tantos escribiendo y hay gente muy buena. Hay gente que dice: "Yo escribo mejor que los demás", pero no es así. Hay gente igual de buena que tú y mucho mejor. Tienes que hacer algo diferente para que se te vea, por ejemplo, el marketing que hago yo. Después es fundamental que el producto sea bueno. Conseguir destacar entre toda la gente que está escribiendo hoy en día es muy difícil, es casi imposible. La verdad que cuesta mucho. Es un mundo muy complicado y tienes que llegar a tener suerte y decir: "Di con la clave y mi libro llega lejos". 
"Mi principal referencia es 'Mortadelo y Filemón', porque las situaciones son muy divertidas y se critican muchas cosas con las viñetas"
¿Qué nos puedes contar de tus futuros proyectos? ¿Hay algo que nos puedas adelantar?
"Tengo dos pinceladas, dos ideas en la cabeza, que todavía están muy verdes. Con 'Gabriel, arcángel de la guarda' han sido cinco años de trabajo. Es una historia muy elaborada. Necesitaba mucha investigación, porque es la historia de Jesús de Nazaret, contada desde un punto de vista diferente, desde el punto de vista de su ángel de la guarda. Ahí lo que hago es jugar con dos cosas, el humor y lo que fue más o menos la vida de Jesús de Nazaret. Necesitaba mucha documentación e informarme muy bien. Fue un proceso de cinco años, prácticamente, entre escribir la novela, pulirla y acabarla. La verdad es que me dejó agotado y necesito respirar un poco". 
¿Cómo crees que influye el humor en la vida de las personas? ¿Qué crees que le puede aportar a alguno de tus lectores la comedia que escribes?
"Por lo pronto, desconectar de los problemas del día a día. Me ha pasado con varias personas, con 'Idus de Julio', que me han dicho: "Estaba pasando por un mal momento, había perdido a alguien, cogí tu libro sin muchas ganas, porque no me encontraba muy bien y los momentos en que leía el libro me reía, me desconectaba de los problemas". Eso es una buena señal. Con 'Gabriel' también me ha pasado algo parecido, pero diferente, porque la otra novela es más ligera y más rápida; 'Gabriel' es un poquito más para reflexionar. Es una historia más bonita, pero también con su punto divertido. Tanto con una como otra, la gente me ha dicho que ha desconectado y que se han olvidado de todo". 
¿Hay algún mensaje positivo o humorístico que le quieras lanzar a nuestros lectores de AtlánticoHoy?
"(Risas). Nada, que si quieren comprar mis dos novelas, van a pasar un rato divertido, sonrisas garantizadas y lástima que hoy no haya podido traer el atuendo, ninguno de los dos. Si me ven por la calle ahora cuando empiecen las ferias, pues estaré encantado de recibirles con una sonrisa y de dedicarles los libros".